El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, es uno de los dirigentes de Ciudadanos que lloró literalmente la marcha de Albert Rivera. «Viva la madre que te parió», se despidió de él en redes sociales. Después se le vio en el 40 cumpleaños del líder caído, junto a otros dirigentes del partido. Tras el rencor inicial que sufrió por apoyar al PP, Marín empieza a recibir las atenciones del PSOE-A, que aspira a recuperar el poder en la comunidad. Mientras, Juanma Moreno, presidente andaluz, emplaza a la dirección nacional de su partido a que «cuide» a Ciudadanos porque en muchas comunidades lo necesita fuerte para sumar apoyos y formar gobiernos. En esa centralidad política, el vicepresidente de la Junta sigue inmenrso en sus prioridades: desenmarañar la red clientelar de la Administración, mejorar la economía y pasar página de la corrupción del PSOE con la sentencia de los ERE que se conocerá este martes.

Pregunta.- ¿Tiene futuro Ciudadanos?

Respuesta.- Por supuesto. Tiene presente, tiene futuro. Y además va a seguir gobernando de una manera sólida como lo venimos haciendo ahora mismo para 20 millones de españoles. No me cabe la menor duda.

P.- ¿Cuál es el futuro de Ciudadanos?

R.– El futuro pasa ahora mismo por una renovación en la presidencia del partido y una nueva dirección. Y ahí esperamos que Inés Arrimadas dé ese paso al frente para que realmente volvamos a enderezar el rumbo después de una derrota el 10-N que hemos reconocido con humildad. Ahora toca marcar un nuevo camino en el que entendamos qué nos han querido decir los españoles con ese resultado a nivel nacional.

P.- En un primer análisis parece que los electores no supieron verle la utilidad a su partido.

R.– Sí, es posible. Hasta ahora habíamos estado apoyando y formando gobiernos, pero nuestro objetivo era gobernar. Y posiblemente ése haya sido el detonante que ha hecho que mucha gente no nos haya visto como ese partido que hasta ahora podía llegar a acuerdos con todo el mundo y que nos posicionábamos en una situación bastante rígida, de no poder tender la mano a otras formaciones políticas que no fueran el PP. Por ahí es por donde creo que, básicamente, se ha producido esa reacción de nuestro electorado. Más de un millón de nuestros votantes se abstuvieron: no fueron a votar ni al PSOE ni al PP, sencillamente no votaron.

P.- ¿Puede Ciudadanos recuperar esa utilidad? ¿Hacer que la gente lo vea útil?

R.– Estoy completamente seguro.

P.- ¿Cómo?

R.– Como lo hemos hecho hasta ahora. Con un proyecto sensato, donde sepamos predicar eso que hemos predicado durante mucho tiempo, buscando lo que nos une y no establecer muros que nos separen. Ese no ha sido ni el fin ni el objeto de este proyecto nunca, salvo poner muros de contención a lo que realmente quería dividir España. Hay que hablar con todo el mundo, yo siempre lo he dicho y lo he hecho. Otra cuestión es que podamos llegar a acuerdos cuando hablamos de proyectos, de reformas o de leyes. Cuando hablamos de todas esas cuestiones, pues se podrá o no podrá llegar al 100% del entendimiento. Pero en el término medio está la virtud. Creo que ése es el gran reto.

P.- Usted encarna esa filosofía. Primero apoyó al PSOE y ahora al PP.

R.– Sí, ahora mismo lo estoy poniendo en práctica. Yo en su día apoyé a Susana Díaz a cambio de reformas.

P.- Y lo consiguió. Hubo rebajas fiscales y bonificación del impuesto de sucesiones con la que ahora es ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

R.– Creo fue algo inteligente, pero sobre todo hemos respondido a lo que los ciudadanos esperaban de nosotros en esas elecciones. Éramos conscientes de que no íbamos a ganar, pero con nueve escaños fuimos capaces de hacer cambios. Y ahora, con 21, pues todavía más porque estamos en el Gobierno. Creo que ese es el futuro de ese modelo al que tenemos que ir, y a partir de ese momento, después de estas reflexiones y análisis, supongo que se reconducirá en este sentido. Al menos ésa es la voz que yo pretendo llevar.

P.- Ese modelo es levantar el veto al PSOE.

R.– Yo creo que no ha habido nunca un veto al PSOE. Creo que ha habido un veto a Sánchez. Porque no nos fiábamos de él. Albert Rivera estaba completamente en lo cierto cuando decía que tanto Iglesias como Sánchez habían decidido ya lo que iban a hacer con este país. Esa es una realidad. Y cuando lo dijimos no nos quisieron escuchar. Después de lo del martes, ¿a algún español le cabe la menor duda de que estos señores habían montado una estrategia para ir a nuevas elecciones, sumar los dos mayoría absoluta y dejar fuera a todo el mundo? Pero les ha salido mal. Han exhumado a Franco y han despertado a una parte de la población que no estaba de acuerdo o que tiene otros sentimientos. Al final, el crecimiento de Vox no se ha debido al descalabro de ninguna fuerza política. Ha sido porque se han encargado de despertar ese sentimiento en muchos españoles que estaban adormilados pero que han dicho que ya está bien de que hagan lo que les dé la gana con España o que se humille a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. No digo que el voto de Vox venga del cabreo de la gente, supongo que es gente que lo ha razonado igual que todo el mundo, pero provoca una reacción igual a la que surgió hace cinco años en Andalucía con el nacimiento de Podemos.

P.- Volviendo a la utilidad y de levantar al veto al PSOE. En Andalucía se apostó por el cambio, pero no se hizo en Madrid, Castilla y León o Murcia. Ciudadanos representaba el cambio, pero dejó de facilitar el el cambio.

R.– Aquí en Andalucía tenemos unos porcentajes de voto similares a los de Madrid en las elecciones generales y superiores a la media nacional, aunque no nos excuse de nada. Esa es la realidad. El comportamiento del votante en Madrid y aquí no ha sido distinto. Porque allí no hubo un veto al PP, hubo un veto a la corrupción. Y en Andalucía no ha habido un veto al PSOE, sino un veto a la falta de cumplimiento de los acuerdos del PSOE con Ciudadanos en la anterior legislatura. Si hubiera sido otro candidato y no la señora Susana Díaz, igual podría haberme fiado. Y ahora en estas elecciones el veto de Cs fue a Sánchez porque no nos fiábamos de él y seguimos sin fiarnos, pero no del PSOE. Porque si no no hubiésemos llegado a acuerdos por ejemplo en Jaén capital, donde gobierna Julio Millán.

P.- La postura de Ciudadanos en la investidura de Pedro Sánchez, ¿cuál es?

R.– No la conozco, si soy sincero.

P.- Han dicho que en un principio no.

R.– Bueno, nosotros no tenemos ninguna decisión. Nosotros dijimos que no a un presidente que pacta con un populista de Podemos y que además se le suman los nacionalistas de ERC o el PNV u otras fuerzas políticas que terminen haciendo un puzzle. Ya me dirá el señor Sánchez cómo piensa sacar adelante la reforma de la ley de financiación de las comunidades autónomas. O cómo va a llegar a un acuerdo para el reparto de las inversiones en las comunidades autónomas. O ya nos dirá cómo va a llegar el AVE a Extremadura o a Almería. Yo sé lo que va a pasar igual que lo sabemos todos. Además lo dicen abiertamente: una armonización fiscal. ¿Va a invadir las competencias en materia fiscal que tenemos las comunidades autónomas concedidas por la Constitución? ¿Por nuestro Estatuto de Autonomía? ¿Viene a invadir los derechos que tenemos los andaluces a tener un sistema, en este caso fiscal, de los tributos del Estado? Pues no lo vamos a permitir. ¿Que yo no voy a tener derecho a que tengamos los recursos necesarios para garantizar la educación, la sanidad o los servicios sociales, exactamente los mismos derechos que tienen en el País Vasco? El cuponazo ya lo tenemos.

P.- Le preocupan los pactos de Estado.

R.- Me gustaría preguntarle al señor Sánchez si no vamos a poder llegar a un pacto educativo en este país de una vez por todas después del fracaso de más de ocho leyes educativas en los últimos 20 años porque hay un problema en Cataluña y de la educación no quieren hablar ni ERC ni Iglesias, ni sus socios. Y ya no le hablo de la ley de la reforma electoral. A Ciudadanos un escaño le ha costado 162.000 votos. Y a ERC 60.000. ¿Una reforma de la ley electoral va a hacer el señor Sánchez para que haya igualdad en el voto de todos los españoles? Hemos dicho claramente que debe ser igual igual que cualquier otro país europeo, que el corte debe estar en el Congreso en el 3%. Si lo consigue, tiene diputados. Si no, no los tiene. Esa reforma no se va a hacer. Lo que sí van a hacer es aumentar la desigualdad entre las comunidades autónomas y los ciudadanos. Ahora sí que va a haber ciudadanos no de primera ni de segunda, sino de tercera y cuarta categoría, en función de dónde vivan. Ese es el camino al que nos lleva el Gobierno de Sánchez e Iglesias. Y contra eso, un Gobierno como el nuestro tiene que mostrarse fuerte, sólido, y decirles abiertamente que nos vamos a sentar a la mesa y les vamos a guardar lealtad siempre cuando se respeten los derechos de todos los ciudadanos, la libertad y la igualdad. Pero no en la libertad que Sánchez e Iglesias le quieren poner a los andaluces, que es la de seguir dándonos limosnas para callarnos la boca y seguir favoreciendo a otras comunidades autónomas por el simple hecho de que le están garantizando su puesto en la Moncloa. El señor Sánchez tiene que tener unas pesadillas ahora… no sé cómo concilia el sueño. Y Pablo Iglesias se lo tiene que estar pasando bomba, disfrutando de lo lindo. El ‘abrazo del oso’ que le ha dado Iglesias a Sánchez el martes cuando firmaban ese papelito al que han llamado ‘acuerdo’. Por cierto, aquí firmamos un documento de 92 puntos y decía Susana Díaz que no era un acuerdo y ahora sí llama acuerdo a uno de 10 puntos que ponen de manifiesto la desigualdad de los españoles.

Todavía estoy esperando una explicación de Toni Roldán. No fue capaz de decirnos a la cara por qué se iba del partido

P.- Sobre Susana Díaz. Quién la ha visto y quién la ve…

R.- Quién la ha visto, quién la ve y quién la verá. Es capaz de decir que Pablo Iglesias es el mejor vicepresidente económico del país. El otro día en el Parlamento el PSOE criticaba a un trabajador de Cs y decían que lo más importante que había hecho era ser vendedor de coches. Y nosotros le decimos que este hombre ha trabajado para ganarse la vida, ¿usted ha trabajado alguna vez fuera de este Parlamento para ganarse la vida? ¿Es indigno que alguien trabaje como vendedor de coches, como fontanero o como ingeniero o como arquitecto? ¿Eso es denigrante? Porque entonces no saben cuál es la realidad de este país, lo que es trabajar para sacar adelante a tu familia. Quisiera saber en qué ha trabajado Susana Díaz antes de sentarse en ese sillón.

P.- ¿Por qué la Ejecutiva de Cs no escuchó a los críticos? Algunos dirigentes se marcharon por estar en desacuerdo con el rumbo del partido.

R.– Tomar decisiones nunca es fácil. Acepto a los críticos, de hecho yo también lo soy dentro de mi partido. Lo que no acepto es la deslealtad. Porque cuando formas parte de una organización y estás en un ejecutivo, en un comité, y votas una dirección, lo que no puedes hacer es decir mañana lo contrario. En Ciudadanos ha ocurrido una cosa: todos los acuerdos que se han tomado en la Ejecutiva han sido por unanimidad. Todos. Y esos críticos que, algunos de ellos se marcharon pero siguieron siendo eurodiputados, como el señor Javier Nart, se permiten el lujo de criticar lo que antes votaron. Toni Roldán negoció conmigo el acuerdo de Vox. Y éramos nosotros los que nos movíamos. Él se ha sentado aquí conmigo y le dio el visto bueno a esos acuerdos. ¿Y ahora se sale porque dice que nosotros nos estamos moviendo? No. No se lo acepto. Yo acepto que en un momento determinado pudiera haberse manifestado en alguna Ejecutiva, pero no lo hizo. Pudo haber votado en contra o abstenerse.

P.- Entonces, ¿qué le pasó a Roldán?

R.– Que vio una oportunidad de salir porque en la empresa privada se gana mucho más que en la vida pública y decidió marcharse. Independientemente de eso, todavía estoy esperando una explicación de Toni Roldán. Ha sido compañero mío en la Ejecutiva durante cuatro años y no se presentó a la última, no fue capaz de decirnos a la cara por qué se iba del partido, sino que convocó a los medios de comunicación. Lo acepto, pero ha pasado con él y alguno más. Por ejemplo, Paco de la Torre, que dimitió y cuando ya se había marchado dijo que no estaba de acuerdo con el proyecto. ¿Por qué no lo dijiste antes? Pero allí, a nosotros, no en la calle ante un micrófono. Yo acepto la crítica, el debate, el desacuerdo. Pero cuando se toma una decisión en una organización y se hace o por mayoría absoluta o por unanimidad, que en este caso ha sucedido siempre, no puede salir uno a decir que no, yo no estoy de acuerdo. Y otra cosa que a lo mejor a mucha gente no le gusta. Tampoco me gusta que los acuerdos se tomen siempre por unanimidad. Y las organizaciones tienen que ser lo suficientemente democráticas y participativas como para que cada uno tenga libertad pero que, cuando se vote, todo el mundo asuma lo que se ha acordado. Esa es mi forma de verlo. En Ciudadanos siempre se ha dado la oportunidad de hablar a todo el mundo. Siempre ha habido gente que se ha manifestado en contra y algunos de ellos hoy están sentados en escaños en Cataluña. No se han tomado revanchas. Pero el sitio para hablar es dentro de nuestra organización, no ante micrófonos. Lo que decidamos lo decidimos todos.

P.- ¿Sigue existiendo el espacio de centro en la política?

R.– Por supuesto. Entre los extremos siempre hay un centro. Ciudadanos debe estar en el centro político. Recuperar esa posición. Ser capaces de estar cerca tanto de izquierda como de derecha. Ciudadanos puede llegar a acuerdos con el PP, con el PSOE, incluso con Unidas Podemos o con Vox. Pero están llegando acuerdos nacionalistas con populistas y nos preocupa mucho el encaje territorial que quieren hacer ahora y que no se lo explican a nadie con Iglesias, Ortúzar, Torra, Puigdemont o Rufián.

P.- Ahora que menciona a Vox. ¿Le preocupa que dada su fortaleza en Madrid puedan presionar más al Gobierno andaluz? ¿Podrían pedir entrar en el Ejecutivo?

R.– Hay un Gobierno compuesto por dos fuerzas políticas, PP y Cs, con un acuerdo firmado. Y eso no va a cambiar. Vox tendrá que hacer lo que considere oportuno dentro de su papel como partido de la oposición. ¿Vox ha sido útil aprobando dos presupuestos en Andalucía? Por supuesto que sí. Por eso creo que al final los andaluces también le han recompensado su valor, igual que lo hicieron conmigo en su día. Más allá de eso, presentan una serie de iniciativas que les rechazamos, que votamos en contra. Son llamativas, como el intento de confusión que ha pretendido crear Teresa Rodríguez con el tema de los inmigrantes. Si Pablo Iglesias es el próximo ministro de Interior y me pide a mí como consejero de políticas migratorias que le pase una información, ¿qué hago? ¿se la doy o no se la doy, señora Rodríguez? Si está dentro del marco de la ley, tendré que hacerlo.

El ‘caso ERE’ ha sido una losa que ha pesado muchísimo sobre Andalucía, que nos ha hecho muchísimo daño. Y los responsables son todos del PSOE

P.- A pesar de los cantos de sirena de Susana Díaz, usted ha garantizado que aquí no hay problemas con el Gobierno y que habrá estabilidad.

R.– Aquí el único problema que puede haber es que Juanma o yo no cumplamos con lo que hemos firmado. Y eso no va a pasar.

P.- ¿Qué puede significar la sentencia de los ERE?

R.– Sobre todo un descanso. Para todos los andaluces y de todas las personas que creemos en la Justicia y no queremos que haya corruptos en el ámbito de las responsabilidades públicas. Pero quiero esperar a ver lo que dice el martes la sentencia y si realmente Cháves, Griñán y todos los que han sido procesados son los responsables de la mala gestión de esos recursos públicos y hasta qué grado. Aceptaremos cuál sea la sentencia. Después de 8 años, esto ha sido una losa que ha pesado muchísimo sobre Andalucía, que nos ha hecho muchísimo daño. Y los responsables son todos del PSOE. Y si hay una sentencia condenatoria, la señora Díaz tendrá que explicar si Cháves y Griñán eran sus padres políticos o no, y si sigue manteniendo su criterio de inocencia y de que ella respaldaba la acción de Gobierno de Chaves y Griñán.

P.- El PSOE justificó la moción de censura a Rajoy en la corrupción. ¿Esto también puede tener algún tipo de consecuencia en el pacto entre Iglesias y Sánchez?

R.– Yo creo que no. Que Sánchez, Iglesias, Díaz y Rodríguez están hoy tan contentas que va a pasar completamente desapercibido. Si tuvieran esa honestidad que hay que tener a la hora de mantener el criterio, si lo de la Gürtel fue corrupción para Sánchez, lo de los ERE también debería serlo. Pero estamos acostumbrados a verlo aquí.