Política

Moncloa da por hecho el apoyo de ERC a la investidura de Sánchez

El PSOE da un paso más en sus cesiones y reconoce el "conflicto político" en Cataluña

Los dirigentes socialistas José Luis Ábalos y Adriana Lastra con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, en una reunión en el Congreso. EFE

PSOE y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) siguen acercando posturas. Paso a paso, los socialistas van cumpliendo una a una las exigencias de los independentistas para conseguir la investidura de Pedro Sánchez y el optimismo inicial da paso al convencimiento de que saldrá adelante.

En Moncloa dan por hecha la abstención de ERC, aunque son conscientes de que la voluntad de acuerdo entre ambos puede saltar por los aires en cualquier momento por las presiones del propio independentismo catalán. A pesar de ese riesgo, los socialistas están muy esperanzados en el acuerdo, como expresaron ayer en un comunicado tras la reunión de las delegaciones de ambos partidos en el Congreso.

Los portavoces parlamentarios, Adriana Lastra y Gabriel Rufián, han construido una relación fluida y cordial que ayuda a eliminar los obstáculos más nimios de la negociación, y que contempla también la alianza de ERC, PSC y los Comunes en la Generalitat si fuera posible formar un Govern tripartito tras las próximas elecciones autonómicas.

Los tres partidos involucrados en este acuerdo, PSOE, Unidas Podemos y ERC, han sufrido un importante retroceso electoral en la repetición de los comicios del 10 de noviembre. Pedro Sánchez perdió más de 727.000 votos y tres escaños; Pablo Iglesias se dejó siete diputados y 650.000 votos, y ERC fue penalizada con dos diputados y casi 200.000 votos menos. Las elecciones se celebraron tras la sentencia del procès y la consiguiente campaña de disturbios, sabotajes y violencia callejera.

Tras esa experiencia y el crecimiento electoral del bloque de la derecha, especialmente rentabilizada por Vox, que se ha convertido en tercera fuerza política, ha llevado a los tres partidos al convencimiento de que deben sumar esfuerzos y «estabilizar» al bloque de la izquierda española para que no siga perdiendo apoyos. Ayer por la mañana, antes de la reunión, la vicepresidenta Carmen Calvo definía a ERC como «izquierda histórica».

Para facilitarles la abstención, los socialistas concedieron ayer un nuevo trofeo a los independentistas al reconocer que en Cataluña existe un «conflicto político», expresión que siempre ha rehuido Pedro Sánchez, que hablaba de una crisis de «convivencia». «Es un problema político que deriva en un problema de convivencia», especifican ahora los socialistas. En su comunicado, el PSOE y el PSC reconocen una «voluntad compartida de diálogo que permita desencallar la formación de Gobierno y asegurar la estabilidad política necesaria» para afrontar, entre otros asuntos, «el conflicto político en Cataluña desde el diálogo y el entendimiento institucional».

«La reunión, que se ha producido en un ambiente de diálogo constructivo y con voluntad de entendimiento, es un primer paso para sacar al país de la situación de bloqueo en la que se encuentra en este momento y dar a España el Gobierno progresista que han elegido los ciudadanos», concluye la nota del PSOE.

En esa voluntad de acuerdo, Esquerra agradece ese gesto. «Ambas partes han establecido un punto de partida común al constatar la necesidad de abordar políticamente un conflicto que es, esencialmente, de naturaleza política», asegura en su comunicado.

«Aunque los diagnósticos de las partes no son coincidentes, sí comparten la necesidad de poder retomar la vía del diálogo entre partidos e instituciones, así como implicar en ésta a la sociedad civil», prosigue la nota, que habla de «diálogo abierto y sincero». «Los negociadores de Esquerra Republicana han trasladado al equipo del PSOE-PSC que la solución democrática para Catalunya pasa por una mesa de negociación que se fundamenta en cuatro pilares: Que sea entre gobiernos, sin apriorismos ni temas vetados, con calendario y con garantías de cumplimiento», establecen.

Todas esas condiciones son ya asumibles por el Gobierno: la negociación bilateral, admitir que los independentistas pongan sobre la mesa cuestiones como el referéndum de autodeterminación y la amnistía (aunque el PSOE se negará a debatir sobre ellas porque se encuentran fuera de la ley), el establecimiento de un calendario de negociación y las «garantías» de cumplimiento, quizá la cuestión más delicada para los socialistas.

En el comunicado de ayer ya no aparecía la exigencia de una votación de los acuerdos alcanzados, que el PSOE también consideraba factible si se enmarcaba en la reforma del Estatut y el referéndum posterior necesario para su aprobación

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