Mesa del Consejo General celebrada este sábado en Madrid.

Política

El ala crítica de Cs, excluida del Consejo General: "Parece un partido de corte soviético"

El malestar en la corriente discrepante de los naranjas se ha extendido después de que la Mesa del Consejo "pretenda silenciar" a este sector del partido tras el bronco debate que se vivió el pasado 30 de noviembre

«Hoy salimos más reforzados que nunca, con un camino y un reglamento claro hacia la próxima Asamblea General, más fuerte que nunca». La portavoz de la gestora, Melisa Rodríguez, subrayó ante los medios de comunicación las líneas maestras que, de manera oficial, se habían tratado en la reunión del Consejo General de Ciudadanos del pasado sábado, el segundo desde que dimitiese Albert Rivera y quedase diluida la Ejecutiva.

Las conclusiones principales de la cita las ratificó la dirigente liberal, aludiendo que el Consejo había aprobado por «abrumadora mayoría» el reglamento propuesto para la próxima Asamblea General -tendrá lugar el próximo 15 de marzo-, en el que se incluye el sistema de votación mixto para las primarias -se mantiene el voto telemático y se podrán solicitar urnas bajo condiciones expresas-; y las ponencias a debatir en la asamblea extraordinaria naranja: estatutos y estrategia. No habrá, por tanto, una relativa al ideario de la formación como sí la hubo en 2017, cuando los de Rivera consiguieron enterrar la esencia socialdemócrata del partido pese a la oposición de un sector liderado por el actual eurodiputado Jordi Cañas.

Rodríguez destacó el tono «constructivo» que había primado durante un «debate abierto» entre los consejeros, alejado por tanto del tenso comité del pasado 30 de noviembre, el que se debía aprobar la lista de la gestora que pilotaría el partido hasta el congreso de marzo. Aquella cita fue una de las más broncas que se recuerdan a juzgar por los audios que se filtraron procedentes del interior del cónclave, con varios consejeros con un gran enfado por el modo de proceder del aparato central. Dirigentes como Francisco Igea arremetieron contra el órgano capitaneado por Manuel García Bofill, tildando de «bochornoso» el hecho de que, por ejemplo, no se permitiese conocer la lista con los 16 nombres de la gestora, imponiendo una votación a mano alzada y sin ningún tipo de debate previo.

Este sábado, uno de los focos estaba puesto en este ala crítica que, finalmente, no ha contado con presencia alguna. O lo que es lo mismo: el Consejo General ha decidido cortar por lo sano y ha evitado posibles tiranteces limitando la entrada a consejeros y miembros de la gestora, retirando la invitación a miembros de la Ejecutiva saliente y otros cargos, como es el caso de Francisco Igea aunque también de otros dirigentes como Toni Cantó o la diputada por Alicante Marta Martín, que sí estuvieron presentes el pasado 30 de noviembre.

Tal y como informan fuentes del partido, se trata de una decisión que no procede de la gestora –capitaneada por Melisa Rodríguez y José Manuel Villegas-, sino que proviene de la Mesa del Consejo General, compuesta por el portavoz de Ciudadanos Madrid, César Zafra; la diputada naranja en el Parlamento andaluz por Málaga, Teresa Pardo; la regidora del grupo municipal de Cs en Baleares, Joana Capó; el abogado David Heredia y, como no podía ser de otra forma, el también presidente del Consejo y de la gestora, Manuel García Bofill.

El malestar se ha extendido como la pólvora entre la corriente crítica. «Pretenden silenciarnos», argumentan cuadros del partido naranja en Madrid, que no entienden cómo ni por qué se ha declinado enviar las invitaciones a críticos «que dieron la nota discordante» en el anterior Consejo. «La respuesta ahora ha sido excluirlos de este consejo, ¿esto es un partido liberal?», lamentan también fuentes cercanas al vicepresidente de la Junta de Castilla y León, que ven en «cosas como ésta» una «mala señal» y un gesto más de cómo continúa perpetuándose el ‘riverismo’ mientras se ahogan a las voces que piden renovación. «Un partido que teme el debate no es más que un partido de corte soviético», sentencian las fuentes consultadas, muy duras respecto a la última de las decisiones del aparato.

«Se ha expulsado a la disidencia y se la ha considerado como la sospechosa del debate, como si el que discute fuese un traidor», reiteran, asegurando que si no se procede a una «renovación» de la organización el partido está condenado a morir. «Uno de los gravísimos errores que cometió Albert Rivera fue no tener a nadie alrededor que le dijese que estaba equivocado. Con esta estructura, el que esté en la cúspide acabará en una nube, perdido respecto a la realidad», alertan.

El sistema de votación mixto es «un disparate»

Pese a no ser tan bronco como el celebrado hace casi un mes, el debate de ayer no fue fácil para determinados consejeros que defendieron premisas como la necesidad de implantar el sistema de voto secreto en urna como el único posible «en minoría», frente a un Consejo ampliamente «riverista» que defiende las bondades del sistema telemático.

«El desarrollo del Consejo fue un poco triste», relata a este medio uno de los presentes en el cónclave, que percibió un «tono agresivo» ante las enmiendas que solicitaban el voto en urna como el único posible. «Nos han acusado de paranoicos y de intentar verter basura sobre el partido», apunta la misma fuente, que asegura que varios consejeros intentaron convencer, sin éxito, de que «el sistema de voto dual es un disparate».

La implantación de un sistema de votación mixto es la primera de las cesiones de la recién constituida gestora para responder al malestar de unas bases que exigían el fin del sistema de votación telemático a tenor de los casos de ‘pucherazo’ en Castilla y León, Murcia o Madrid, que actualmente se encuentran en fase de investigación judicial.

El reglamento aprobado implica que la formación habilitará urnas en aquellas provincias en que el número de solicitudes para votar de forma presencial supere el 5% de los militantes inscritos en el censo o si en conjunto suman más de 25 peticiones. «Es una chapuza», alegan los críticos, ya que este sistema implica que «se sabe quién solicita urnas, lo que implica que le señalen como un disidente. No queremos eso», zanjan.

Y van más allá, asegurando que perpetuar el sistema de votación telemático «es muy grave y muy peligroso para la propia Inés», ya que saldría elegida por un método que «no reúne todas las garantías», ya que se ha demostrado judicialmente que no garantizaba el secreto ni la neutralidad, sino todo lo contrario: permitía conocer y permitía intervenir». Alertan además que aún no ha habido resoluciones en los tribunales y que, si cuando se conozcan son «razonablemente escandalosas», Arrimadas inaugurará su liderazgo con «una enorme mancha» a sus espaldas.

Falta de discrepancia interna

Las fuentes presentes en el cónclave relatan una anécdota significativa que refleja «la falta de debate interno y la influencia de la corriente ‘riverista’. Ha sucedido durante la votación de una de las enmiendas, concretamente sobre la propuesta de que los afiliados pierdan su derecho de sufragio activo o pasivo si se les abre un expediente, aunque la decisión no sea firme.

La propuesta ha contado con una mayoría de cartulinas verdes. Pero una cartulina roja «destacaba» entre la mayoría: la del responsable de organización, Fran Hervías. Un miembro de la gestora -no especifica nombres- ha llamado a repetir la votación y «por arte de magia» todas las cartulinas han pasado de verde a roja. «Ha sido inaudito. Ha cambiado visiblemente una decisión, una enmienda ha pasado en un segundo de ser razonable a ser rechazada por la mayoría», evidencian como argumento a defender el voto en urna y secreto como «imprescindible» para evitar las injerencias del aparato.

Comentar ()