Política

El centro catalanista se une para ir a las elecciones al margen de Valls

Astrid Barrio y Roger Montañola serán los encargados de presentar oficialmente al nuevo partido, de corte catalanista moderado, el próximo 16 de enero, como paso previo a lanzar una candidatura para presidir la Generalitat

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El centro catalanista se une para ir a las elecciones al margen de Valls

Dirigentes de Lliures y Lliga durante una reunión el pasado mes de septiembre EFE

Resumen:

«Construiremos un aeropuerto para que muchos aviones catalanistas que están inmersos en el ‘procés’, del que no pueden salir porque los radicales les llaman traidores, puedan aterrizar». La cada vez más cercana posibilidad de que se celebren elecciones en Cataluña en los próximos meses ha hecho pisar el acelerador del centroderecha catalán para hacerse un hueco en la volátil política autonómica y romper la estructura de bloques que impera en el Parlament, creando una suerte de tercera vía que «supere esa dinámica» y defienda las ambiciones de los catalanes «respetando el encaje territorial en España».

Este es el dibujo general que Astrid Barrio, presidenta de la Lliga Democràtica, esboza para explicar cuál será la estrategia que ha definido junto a constitucionalistas, como el confundador de Societat Civil Catalana, Josep Ramon Bosch, para asomarse al abismo de unas autonómicas y asumir las consecuencias electorales, sean cuáles sean. Y no lo harán solos: bajo el paraguas de la Lliga actuará definitivamente Lliures, el partido impulsado por Antoni Fernández Teixidó. Según confirman fuentes del partido, la nueva alternativa que irrumpe en el tablero político catalán celebrará su puesta de largo el próximo 16 de enero, en un acto público que servirá para escenificar esa fusión: la presentación correrá a cargo de Astrid Barrio como representante de Lliga; y del empresario Roger Montañola, cara visible de Lliures.

Estos serán los dos dirigentes que, de manera interina, pilotarán una Ejecutiva provisional compuesta por 12 personas -además de Bosch, Teixidó o Montañola, están presentes el ex conseller Juan José Folchi o personalidades procedentes de las cenizas de Unió, como Álex Miró- hasta el congreso fundacional, que tendrá lugar el próximo 16 de febrero. En él se evidenciará, oficialmente, «la unidad del catalanismo no independentista» en torno a una candidatura y dirección unitaria que aglutine, además de Lliures, a otros actores que consideran «necesarios» para dotar de fortaleza a una formación encuadrada ideológicamente en el centroderecha autonomista.

Desde la formación aseguran que mantienen conversaciones «constantes» con el entorno del partido liderado por Ramon Espadaler, Units per Avançar, que mantiene su estructura diluida en el PSC; o con los soberanistas moderados de Poblet, apoyado por críticos del PDeCat y compuesto por ex dirigentes del perfil de Carles Campuzano o Marta Pascal, como posibles pesos pesados para la dirección que deberá salir del congreso de febrero de 2020, a la espera aún a que den el paso definitivo. «Incorporaremos a gente con pedigrí catalanista pero que al mismo tiempo reconoce que en el independentismo ha habido excesos», subraya Barrio en conversación con El Independiente.

El espacio que pretende construir Lliga se sabe en minoría y, al mismo tiempo, «clave» para tender puentes entre ambos bloques y promover «el debate y el entendimiento desde ambos flancos». «Debemos poner punto y final al enfrentamiento y a la martirización de posturas radicales», afirma Josep Ramon Bosch, que hace hincapié en el «intenso trabajo» de los últimos meses para «construir una alternativa sólida».

Lliga y Lliures perseguirán el voto de hasta 300.000 catalanistas no independentistas

Obtendrían, según encuestas internas, hasta 300.000 votos en unas elecciones autonómicas -los cálculos de los promotores de la formación apuntan a Barcelona y Tarragona como principal foco emisor de papeletas-, lo que les granjearía entre cuatro y cinco escaños en el Parlament de Cataluña. Los apoyos procederían de «personas que se denominan ‘huérfanos’, gente catalanista no independentista que no encuentra un partido al que votar», que en anteriores comicios apostaron por Convergencia e, incluso, por Puigdemont, «pero que no se identifica con el soberanismo radical» y que «quieren pasar página del ‘procés'», subraya Bosch.

El apoyo al «derecho a decidir» y por tanto a la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña constituye una línea roja en su ideario. «No tiene sentido ni tiene cabida. El referéndum sólo nos divide», señala Bosch, que confirma que Lliga sólo partiparía en una hipotética consulta si se celebra «con todos los requisitos legales» y sólo para decir ‘no’ a la independencia. Más objetiva es la opinión que les merece la liberación de los presos del ‘procés’, ateniéndose a lo que «dicte la ley», pero pidiendo al Estado «que sea generoso y flexible», sin dejar de lado la máxima de que «la justicia debe ser igual para todos».

Pensar en el futuro de Cataluña y España de forma inclusiva; reconocer «la identidad nacional propia de Cataluña y la defensa de su singularidad por parte de los poderes del Estado»; anteponer la Constitución y el Estatuto de Autonomía como «las guías que marcan nuestro camino»; y abandonar cualquier planteamiento rupturista que quede fuera de la legalidad se erigen como las otras líneas maestras del proyecto.

Santi Vila, sostén del proyecto «desde fuera»

Ya en el mes de agosto, cuando se constituyó el partido, Barrio confirmaba contactos con dirigentes de peso que diesen fuerza al proyecto, personas capaces de «acabar con las trincheras» construidas por los bloques y fomentar «acuerdos y políticas» desde ambos flancos, entre ellos los ex consellers Lluís Recorder o Santi Vila.

En concreto, el ex consejero de Cultura de la Generalitat de Cataluña con Carles Puigdemont «lleva meses apoyando y queriendo participar en el proyecto» pero, de momento, lo hace «desde fuera» puesto que «su inhabilitación no sólo le impide ser cargo público, sino también que sea la cara visible de Lliga», reiteran fuentes internas del partido, que emplazan, no obstante, a una participación activa de Vila una vez finalice su condena y solucione «otras causas que tiene pendientes».

Vila eludió la prisión, pero fue condenado como autor de un delito de desobediencia a 10 meses de multa -con una cuota diaria de 200 euros- y un año y ocho meses de inhabilitación para cargos públicos a nivel estatal, autonómico o local. El ex consejero se apartó cuando las intenciones de Puigdemont traspasaron la frontera de la legalidad, dimitiendo antes de que se produjera la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), que él mismo tildó de «despropósito» en el juicio al ‘procés’.

Los «oportunistas» de Valls

Los de Lliga y Lliures no son los únicos que han colgado el cartel de ‘en construcción’ para concurrir a los próximos comicios. En el ala constitucionalista, aproximándose al cerco del centroizquierda, la marca municipal que surgió en Barcelona a cuenta de la escisión de Ciudadanos -Barcelona pel Canvi- concurrirá casi con toda seguridad a los comicios, siempre y cuando y según fuentes del entorno de la formación, la candidatura de Valls a la Generalitat no implique un menoscabo a las aspiraciones de las fuerzas no independentistas.

En Lliga no cierran la puerta a pactar, en un futuro, con JxCat o ERC, supuesto que choca con lo defendido por Valls

Cuadros del entorno del ex primer ministro francés estuvieron vinculados a la fundación de la Lliga, pero se descolgaron del proyecto por discrepancias con una formación que, en nombre del diálogo y en determinadas circunstancias, no cierra la puerta a pactar con Esquerra o con JxCat, supuesto que choca frontalmente con los principios sostenidos por los de Valls, cuya única máxima es la de orillar al independentismo.

El máximo exponente del abandono de la Lliga fue Eva Parera. La regidora se apartó del grupo que ella misma ayudó a fundar y se enroló al barco de Valls por el acercamiento al soberanismo que a su juicio se estaba llevando a cabo en el partido catalanista. «Se autoproclaman moderados, pero en realidad son independentistas posibilistas», declaraba Parera a este medio.

Los cuchillos vuelan también desde la otra orilla. Ante una posible alianza a futuro, Bosch levanta un muro contra los de Valls a los que tildan de «oportunistas políticos», que se han abierto camino a fin de capitalizar la caída de votos de Ciutadans y las horas bajas que atraviesan los liberales a nivel nacional y autonómico. «Es una gran oportunidad para aprovecharse, pero no queremos pactar con oportunistas políticos», reitera.

El cofundador de Societat Civil aleja además la posibilidad de una entente entre Valls y Parera porque la política que defienden «fomenta el enfrentamiento y la división», se niegan a reconocer «la existencia de un conflicto político en Cataluña» y tienen objetivos que no comparten en la Lliga, como «querer ocupar el espacio que deja Ciudadanos», zanja Bosch.

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