Cuando parecía que el rompecabezas había encajado por fin y Pedro Sánchez sería elegido presidente del Gobierno de España el próximo martes 7 de enero por mayoría simple -más síes que noes-, la investidura vuelve a complicarse y a quedar en el aire a cuenta de la cascada de acontecimientos que se sucedieron a última hora de este viernes.

La decisión de la Junta Electoral Central, que ha decretado la inhabilitación de Quim Torra como presidente de la Generalitat; y de Oriol Junqueras como eurodiputado, intensifica la incertidumbre en una sesión de investidura que, aunque ajustada, ya se daba por cerrada. La posición de la JEC ha provocado un aluvión de críticas y reproches en el ala independentista, y su impacto podría dinamitar más de dos meses de negociaciones entre el PSOE y ERC. La presión sobre los republicanos es máxima. Y las "consecuencias políticas" al fallo de la Junta Electoral las abordará este sábado su Ejecutiva, convocada de forma extraordinaria y coincidente con el arranque del pleno en el Congreso de los Diputados. El objetivo es claro: reafirmarse en su acuerdo con los socialistas o, por el contrario, dar un paso atrás, unirse a los posconvergentes y tumbar la investidura.

El apoyo de los nacionalistas gallegos del BNG inclinaba la balanza a favor del candidato socialista después de la jornada de infarto del pasado jueves, en que se llegó a temer por la investidura tras la rectificación de los regionalistas cántabros una vez trascendió la hipoteca que ha adquirido Ferraz con ERC para garantizar su abstención.

El 'no' de Miguel Ángel Revilla dejó a Pedro Sánchez en la cuerda floja y en un escenario inexplorado. Que la investidura del presidente del Gobierno de España saliese adelante quedaba en manos de los partidos con menor representación de la Cámara Baja: Teruel Existe, el BNG y Coalición Canaria. Juntos suman tres únicos votos que, en este caso, significaban el todo o la nada para el PSOE, que finalmente sacará adelante la investidura -contando con que ERC se abstenga- con un ajustadísimo resultado: 167 votos a favor, 164 en contra y 19 abstenciones. La tensión es tal que la ausencia de cualquier diputado por causas ajenas a la política el próximo martes podría tumbar las pretensiones de Sánchez y los acuerdos cerrados en los dos últimos meses.

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El clima de excepcionalidad rodea en todo momento al tercer intento de investidura de Pedro Sánchez, tanto por la fecha en que se celebrará el pleno -en sábado y víspera de festivo, en mitad de las celebraciones navideñas- como por las circunstancias que rodean a su proyecto: se trata del primer Gobierno de coalición de la democracia y, de cerrarse finalmente, el primero en concurso con el nacionalismo catalán. Ninguna investidura ha tenido, además, tan poco margen de éxito: tan sólo tres escaños separan a Sánchez del abismo.

Los avales de Sánchez: Otegi, Rufián e Iglesias

Tan sólo 24 horas después de conocerse lo resultados de las generales del 10-N se evaporaron las hostilidades y los múltiples desencuentros entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias a raíz de la investidura fallida del pasado 25 de julio y ambos sellaron -abrazo incluido- el principio de acuerdo para un Gobierno de coalición, incluyendo esta vez a nombres de Podemos dentro del Consejo de Ministros.

Pero a los 155 escaños (120 del PSOE y 35 morados) aún le faltaban unos cuantos actores más con los que completar la ecuación para perpetuar la presencia de Pedro Sánchez en Moncloa. A ellos sumó Ferraz los 6 del PNV, previa rúbrica de un documento en que el Ejecutivo socialista se comprometía a la cesión de aeropuertos y cárceles al País Vasco, así como importantes traspasos de competencias que afectan a Navarra.

También cuentan los socialistas con los dos diputados de Más País y los escaños de Compromís (1), Nueva Canarias (1), Teruel Existe (1) y el BNG (1). Los tres últimos firmaron su acuerdo con los socialistas a lo largo del viernes -menos de 24 horas antes del inicio del pleno de investidura-, en sendos documentos que implican un intercambio de cromos: cesiones, mejoras e inversiones para cada territorio a cambio de su ínfima pero indispensable fuerza en el Congreso. En total, 167 síes.

Las 13 abstenciones de ERC implicaban una pieza clave para sacar adelante la investidura, objetivo que consiguieron tras numerosas reuniones e importantes cesiones al soberanismo catalán.

Ferraz se compromete, entre otras cuestiones, a una mesa bilateral -de Gobierno a Govern- con los republicanos, donde habrá diálogo con "libertad de contenido" -se contempla por primera vez el referéndum de autodeterminación o la amnistía de los presos del procés como temas de debate-; reconocimiento de la existencia de un "conflicto político" en Cataluña; o la celebración de un referéndum restringido a la ciudadanía catalana para avalar los acuerdos que se deriven de esa mesa de negociación, cesión que ha levantado ampollas en barones socialistas como Emiliano García-Page por su carácter territorial y no extrapolable al conjunto de la soberanía nacional.

ERC decidió avalar la investidura de Sánchez tras la reunión de su Consell Nacional el jueves por la tarde. El paso adelante de Esquerra se enmarca en un contexto de tirantez por la evidente ruptura en la unidad de acción entre ERC y JxCat -estos últimos votarán en contra-. La tensión alcanzó cotas máximas en la tarde de este viernes, después de trascender que la Junta Electoral Central (JEC) había decidido destituir a Quim Torra como diputado del Parlament y, por consiguiente, como presidente de la Generalitat, admitiendo la petición de inhabilitación presentada por PP, Vox y Ciudadanos y acercando cada vez más el escenario de las autonómicas catalanas. ERC no disimuló su malestar con la decisión y, tan sólo horas después de comprometer su apoyo al Gobierno, convocaba a su Ejecutiva de forma extraordinaria para valorar "las consecuencias" de lo decidido por la JEC, poniendo en peligro, de nuevo, la investidura.

PSOE y Podemos gobernarán España gracias también a los votos de EH Bildu, después de que estos aprobasen la abstención de sus cinco diputados en la investidura tras una consulta a las bases. Sánchez alargará su estancia en Moncloa, pero lo hará gracias a haber pactado con los del ex dirigente etarra, Arnaldo Otegi, que ya condicionan su apoyo a que el PSOE aborde otra mesa de diálogo para el País Vasco para "el problema nacional vasco" una vez quede constituido el Gobierno. Otegi ha denunciado en múltiples ocasiones la "represión" del Estado español por mantener a terroristas -condenados por delitos de sangre- en prisión "a pesar de que ETA anunciara el fin de la violencia en 2011".

La última en pronunciarse respecto a la dinámica de voto antes del pleno de investidura ha sido la dirigente de Coalición Canaria, Ana Oramas, que tras reunir a su ejecutiva ha optado también por la abstención.

Con Revilla, 164 'noes'

La única sorpresa en el bando del 'no vino de parte del PRC, que cambió su voluntad de voto a última hora del jueves tras considerar el pacto entre PSOE y ERC como "inasumible" para garantizar la unidad de España. La negativa de Revilla se suma, pues, al bando de la derecha, capitaneada por los 89 de Pablo Casado, los 52 de Vox, los 10 del menguado grupo parlamentario de Ciudadanos y los dos de Navarra Suma.

Las derechas han dado ya rienda suelta a la tónica que seguirán durante la inminente legislatura: la del hostigamiento sin tregua a un Gobierno que consideran pésimo para el futuro de España. Antes incluso de contar con el aval de ERC, PP, Ciudadanos y Vox ya han amenazado con llevar a los tribunales las fórmulas de acatamiento de los socios de Sánchez o las presiones del Gobierno a la Abogacía del Estado, y han conseguido que la JEC se pronuncia a favor de la inhabilitación de Torra como presidente de la Generalitat, sembrando una brecha con ERC y, por ende, con el propio Gobierno.

Casado, Arrimadas, Abascal y Revilla contarán con un apoyo externo, sin que sirva de precedente, para tratar de frenar la «traición» de Sánchez: los 10 de la bancada independentista -ocho de JxCat y dos de la CUP- que capitanean las críticas a ERC al considerar que el ‘sí’ a Sánchez es una posición errónea,