Como era de esperar, el ya conocido como ‘Delcygate’ se ha llevado este miércoles todo el protagonismo en la primera sesión de control del Congreso al Gobierno de la presente legislatura.

El encuentro que hace más de dos semanas, en el aeropuerto de Madrid-Barajas, tuvo José Luis Ábalos con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, así como las explicaciones dadas al respecto tanto por el propio ministro como por sus compañeros del Ejecutivo, ha sido el motivo que PP, Cs y Vox han encontrado para realizar su función de control.

Uno de los momentos de mayor tensión ha comenzado cuando la diputada del PP, Ana Belén Vázquez, ha interpelado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por su relación en el controvertido encuentro entre Ábalos y la ministra de Nicolás Maduro, que tiene prohibida su entrada en el espacio Schengen, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reafirmase minutos antes en la versión oficial: su ministro «evitó una crisis diplomática».

Vázquez ha comenzado su discurso especialmente crítica: «Hay que tener la cara muy dura para decir que se ha frenado una crisis diplomática. ¿Por qué no fue usted a Barajas en lugar de enviar a Ábalos», cuestiona la dirigente popular. La bronca ha ido en aumento, y el titular de Interior ha censurado que el PP intente «acusar a la Policía Nacional de prevaricación, poniendo en tela de juicio su profesionalidad». «Respeten a la Policía», se defendía Marlaska, evitando dar explicaciones del encuentro más allá de la versión defendida hasta ahora por el Ejecutivo. Delcy Rodríguez «no entró en el espacio Schengen», zanjaba.

Pero el debate no hacía más que comenzar. La tirantez entre ambas bancadas ha alcanzado cotas máximas cuando la diputada del PP, Valentina Martínez, se ha dirigido a Ábalos para cuestionar, de nuevo, el ‘Delcygate’. «¿Qué ocultan? ¿Cuál de todas las versiones que han ofrecido es la cierta?», interpelaba la dirigente. Tras la respuesta del también secretario de Organización del PSOE, que se ha reafirmado en que él evitó que se vulnerase la normativa europea, la bancada de la oposición ha interrumpido el pleno gritando «¡dimisión, dimisión!», unos cánticos interrumpidos por la presidenta del Congreso, Meritxell Batet. «Queda acreditado que usted es un mentiroso», continuaba Vázquez. «Esa señora tiene encarcelados y torturados a compañeros suyos del PSOE», concluía.

El cruce de reproches, con José Luis Ábalos en el ojo del huracán, ha continuado a lo largo de toda la mañana entre la bancada del Gobierno y de la oposición. «Lo suyo es para hacer una serie de Netflix», finalizaba la diputada del PP en alusión a las múltiples versiones sobre el caso que ha difundido el Ejecutivo socialista en las últimas semanas. «Si a usted le pagan por lo que acaba de decir…», ironizaba Ábalos, entre los aplausos y las risas de las filas socialistas.

La oposición ha dedicado la mayor parte de su tiempo en la primera sesión de control al Ejecutivo no solo en pedir explicaciones sobre el encuentro, sino también a averiguar la presunta implicación en el caso del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias. En el pleno, que arrancaba a las 09:00 horas de la mañana, Ábalos ha descartado, de nuevo, dimitir. «De ministro ya sabe quién me puede echar. Y de mi escaño, los votantes», subrayaba.

En el día de hoy, Ciudadanos ha ejercido también una dura réplica al Gobierno socialista de la mano de su diputado, Edmundo Bal. Con un tono bronco, ha seguido la guía marcada por sus homólogos del PP y ha apelado a la dimisión de Ábalos «por todas sus meteduras de pata». «¿Van a seguir negando una comisión de investigación que esclarezca los hechos?», inquiría, y continuaba con una batería de preguntas: «¿Hablaron de algo o es que tardan mucho en despedirse? ¿Dio instrucciones a la Policía para que no cumplimentara la entrada de Delcy Rodríguez?».

En línea con lo mantenido durante toda la mañana, el secretario de Organización socialista ha evitado responder, y aprovechaba la réplica para mandar un duro ataque al ex abogado del Estado: «Se nota que está usted de paso por esta historia, mañana estará en otro partido», afirmaba.

Sánchez rectifica y se refiere a Guaidó como «líder de la oposición»

Aunque la corriente de críticas y alusiones las ha comenzado el líder del PP, Pablo Casado, el primer enfrentamiento notable de la sesión de control de este miércoles, la primera desde que se constituyese la legislatura, ha venido de la mano de la intervención de Santiago Abascal, que ha interpelado directamente al líder del Ejecutivo por la reunión de Ábalos y la número dos de Maduro.

Sánchez se ha reafirmado en su versión de que el titular de Tranportes «hizo su deber» para «evitar una crisis diplomática». Ante la respuesta del dirigente socialista, Abascal ha pedido directamente la dimisión del presidente del Gobierno, de Ábalos y de Iglesias. «Si usted dio la orden, dimita; si la dio su vicepresidente, mejor que se vayan los dos». Ha sido entonces cuando el líder del Ejecutivo se ha retractado públicamente del discurso mantenido hasta ahora por el PSOE y se ha referido a Juan Guaidó como «líder de la oposición de Venezuela» y no como presidente encargado del citado país. «Le voy a recordar lo que dijo el líder de la oposición, el señor Guaidó: tenemos las mejores relaciones con España y vamos a trabajar con todos'», citaba Sánchez al dirigente venezolano en respuesta al líder de Vox.

Previamente, Sánchez tendió la mano a Pablo Casado para llegar a acuerdos de Estado durante la legislatura si está dispuesto a «ser valiente» y no dejarse arrastrar por quienes quienes quieren llevarle a una «deriva extremista» de ultraderecha. «Usted, por mucho que se mire al espejo, no es Kennedy, pero a tiempo está de no seguir los pasos de Maduro; cumpla la ley y hágala cumplir, que no es mucho en democracia», replicaba Casado al titular del Ejecutivo en este primer cara a cara tras citar una frase del ex presidente estadounidense sobre el cumplimiento de la ley.