Política

Sánchez quiere que el Gobierno vaya unido al 8-M pese a la bronca por la 'Ley Montero'

En cambio PSOE y Unidas Podemos tienen previsto ir por separado a la manifestación de Madrid en mitad de la polémica por la Ley de Libertad Sexual de Irene Montero

La ministras socialistas y la esposa de Sánchez en la manifestación del 8-M de 2019 EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el pasado lunes, durante la reunión de la comisión ejecutiva de su partido, que este domingo acudiría una «amplia representación» del Gobierno a la manifestación principal del 8-M, con motivo del Día Internacional de la Mujer, sin distinciones entre ministros del PSOE y de Unidas Podemos. Se quería dejar constancia de la importancia que el Ejecutivo da a esta cita y de su solidez interna, la misma que se ha ido resquebrajando conforme avanzaba la semana y se conocían las profundísimas discrepancias en torno a la Ley de libertad Sexual de la ministra Irene Montero.

Se trata de una polémica que ha acabado con el cruce de acusaciones públicas de «machismo» por parte del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, a las objeciones técnicas que puso el Ministerio de Justicia así como de «celos» de las feministas del PSOE por haber perdido una de sus banderas: la de la lucha por la igualdad. Y con esta indisimulable bronca, la intención de Moncloa es que los miembros del Ejecutivo acudan unidos a la manifestación, que se prevé multitudinaria, del domingo por la tarde en Madrid.

Los partidos, cada uno por su cuenta

En cambio, PSOE y Unidas Podemos parecen que irán cada una por su cuenta, como hace un año. Partiendo de la base de que los socialistas defienden que «el protagonismo es de las organizaciones feministas convocantes» y, por tanto, no irán en la cabecera de la manifestación, creen que es el momento de marcar su perfil propio «por lo que es probable que vayamos por separado, en distintas columnas», admite un destacado dirigente socialista.

Es cierto que el Gobierno de coalición ha limitado la capacidad de movimiento del PSOE. Su acto central con motivo del Día Internacional de la Mujer lo celebraron el pasado martes por la tarde en Madrid con la presencia de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que reivindicó la lucha histórica del socialismo por los derechos de la mujer. La misma persona que tuvo que terminar de «perfilar» el anteproyecto de su compañera de Consejo de Ministros, subrayó que el PSOE lleva años «escuchando a las mujeres y peleando por ellas. Los escaños del PSOE han estado a disposición del feminismo en este país».

Y como colofón puso el acento en un asunto que la llamada «Ley Montero» soslaya, el de la prostitución. Calvo, que la anterior legislatura tenía las competencias de Igualdad, reivindicó la abolición de la misma ante las «trampas» que la «quieren revestir de modernidad» y defendió que el feminismo socialista va contra los principios neoliberales que «devuelven» a las mujeres «a la cosificación y mercancía». «Las socialistas y los socialistas estamos en contra de la prostitución porque es venta y mercancía de los cuerpos de las mujeres. Eso tiene un nombre: abolicionismo de la prostitución», reiteró la vicepresidenta, informa Europa Press.

Todavía falta por definir quiénes irán en representación del Gobierno y de la dirección federal socialista, aunque ya por la mañana del domingo muchos de ellos participarán en los actos y manifestaciones convocados en distintos puntos de la geografía española para confluir por la tarde en la concentración central. En principio los ministros irán juntos, pero no avenidos.

Cuca Gamarra, Marimar Blanco y Ana Camins, entre la representación del PP

En la manifestación de hace un año resultó muy polémica la actitud de las dirigentes socialistas y de la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, quienes pancarta en mano corearon eslóganes del estilo «Dónde están, no se ven, las banderas del PP» y «Feminismo liberal, ridículo total», en alusión al Partido Popular y a Ciudadanos. José Luis Ábalos defendió el papel de Gómez que acudió al acto «a título personal» y «como militante de base».

La gran diferencia con respecto a hace un año es que esta vez el PP ha decidido acudir a la manifestación. Sin desvelar tampoco el nivel de representación que acudirá, aunque muy probablemente lo haga la vicesecretaria de Política Social, Cuca Gamarra; la secretaria general del PP de Madrid, Ana Camins, y la vicesecretaria de Estudios y Programas de la dirección regional, Marimar Blanco, entre otros, uno de los temores en el primer partido de la oposición es ser víctima de «escupitajos y empujones», tal y como ha expresado el portavoz del Grupo Popular en el Senado, Javier Maroto, uno de los principales defensores de la presencia del PP en el acto del domingo.

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