Política

Madrid niega haber sido estafada por China y acusa a la oposición de "intoxicar" la gestión de Ayuso

Isabel Díaz Ayuso.

Isabel Díaz Ayuso. EP

«La gente especulaba e intentaba estafarnos, algunos decían que tenían lo que no podían proporcionar. Hemos encontrado una falta de humanidad increíble». Estas declaraciones de Attilio Fontana, presidente de Lombardía -la región europea más castigada por la emergencia sanitaria– para El País dan cuenta de la odisea en la compra de material sanitario en pleno estallido mundial de la crisis, problemas con los que también se está encontrando España.

A raíz de estas declaraciones ha corrido como la pólvora que ésta sea precisamente la cruda realidad a la que se debe el retraso en la llegada de los dos aviones fletados por la Comunidad de Madrid para importar material sanitario a la región, donde la situación por la falta de medidas de protección es límite: haber caído en una de las estafas de la que avisa el dirigente lombardo.

Ayuso decidió adquirir por cuenta ajena estos recursos sanitarios, valorados en 23,3 millones de euros, el pasado 22 de marzo y traerlos a la región directamente desde Shanghái ante la insostenible situación en los hospitales, residencias y funerarias madrileñas y la recurrente petición de material al Gobierno central que, según la versión de la Comunidad de Madrid, no llegaba o lo hacía «a cuentagotas».

Aunque fuentes cercanas a la presidenta madrileña reconocen que se equivocaron en las previsiones y pensaron que el material llegaría «en las 48 o 72 horas posteriores a la realización del pedido», desmienten que Isabel Díaz Ayuso y la consejería de Sanidad, a cuyo organismo competen las compras, hayan sido estafadas en China, y vinculan estas informaciones a «reacciones que circulan entre la oposición». «Es falso, un bulo» y un «producto de la intoxicación» contra la presidenta regional.

Los EPIs, respiradores y demás útiles sanitarios adquiridos por la Comunidad de Madrid «llegarán pronto» -se prevé que esta misma semana- y justifican la posición abanderada por dirigentes y portavoces populares de no ofrecer detalles sobre la situación de los aviones ni fecha exacta en que estarán disponibles para no dar a la oposición otra «arma política» con la que criticar y atacar la gestión de Díaz Ayuso y «culparla de la crisis». «La situación está controlada», arguyen, pero «se quiere llevar el tema con discreción».

Las fuentes consultadas suscriben la versión del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, quien en una entrevista para Onda Cero hablaba de «una serie de imprevistos» logísticos y comerciales en medio de una competición mundial a la desesperada por material sanitario, con una situación «sobrecargada» por la avalancha de pedidos. El de la Comunidad de Madrid en concreto coincidió con otro «megapedido» procedente de Estados Unidos, por lo que el proceso «se ha tensionado mucho toda la cadena de producción», argumentan.

Las «complicaciones burocráticas tremendas» en el mercado chino son las únicas aclaraciones que han realizado de forma pública tanto Ayuso como Ruiz Escudero al ser preguntados por el destino esos 23,3 millones de euros. «Todas las mañanas hay que llevar por adelantado, mínimo, la mitad de dinero», declaraba la presidenta en una entrevista para El Confidencial. «Es como un mercado persa», lamentaba.

En la región se defienden de las críticas por el retraso infiriendo que es «el mismo problema» al que se enfrenta el Gobierno central, que anunció la pasada semana la adquisición de material sanitario por valor de 432 millones de euros, cuyo pedido completo tardaría en llegar, según las estimaciones, «entre cuatro y ocho semanas».

Alegan además que en los últimos días están recibiendo material procedente de un pedido particular que se realizó en Madrid antes de que el Ejecutivo decretase el estado de alarma el pasado 14 de marzo y de que Sanidad asumiese el mando único en la crisis, y detalla la llegada de un paquete con más de 2.300 respiradores y 508 monitores de UCI.

Según fuentes oficiales, en la última semana la Comunidad de Madrid recibió «cero gafas de protección; cero soluciones hidroalcohólicas y cero buzos, cuando se habrían necesitado 24.000, 44.000 y 31.000 unidades, respectivamente». Denuncian que el material que ha comenzado a repartir el Ministerio de Sanidad sigue siendo «insuficiente»: los cálculos internos apuntan a que se han recibido 1,1 millones de guantes -por 8,5 millones necesarios-; 82.000 batas -se necesitan 465.000-; 6.970 mascarillas FFP2 y FFP3 -se requerían 240.000- y 229.604 mascarillas quirúrgicas, de las que Madrid demandaba un millón.

Las críticas a Ifema, diluidas por el criterio de la OMS

Más allá de las campañas impulsadas desde la oposición para, según fuentes próximas a la presidenta, «desprestigiar» la gestión de Isabel Díaz Ayuso en la crisis, muy sonadas en las últimas horas han sido las críticas a Ifema de parte de sindicatos sanitarios que han denunciado la «situación caótica» en el hospital temporal.

El secretario de Sanidad de UGT Madrid, Julián Ordóñez, criticaba que la situación en que se encuentran los facultativos que atienden las urgencias en el recinto ferial «deja mucho que desear», con zonas donde los trabajadores se amontonan o por la falta de EPIs que doten de la protección suficiente a los sanitarios. Denuncian además la falta de coordinación, con gente «sin una tarea específica» y con una organización que se está llevando «sobre la marcha».

Pero las críticas han quedado diluidas frente a los elogios que ha recibido Madrid por construir en un tiempo récord el hospital de campaña más grande de España. Las felicitaciones no han dejado indiferente a nadie por tratarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más concretamente del Jefe de Expertos Covid-19, Bruce Aylward, quien ha calificado de «extraordinario» el hospital improvisado. «Los madrileños deberían sentirse muy orgullosos», ha destacado, tras visitar Ifema este mismo martes.

«En cuanto entré me recordó inmediatamente a China. Pero es diferente, porque allí los pacientes eran leves y aquí están tratando a pacientes complicados, y eso es muy difícil», añadía Aylward.

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