Política Crisis del coronavirus

El PSOE minimiza el órdago de Casado convencido de que no bloqueará los decretos

La flexibilización en el cierre del sector siderúrgico y del automóvil ha desbloqueado el apoyo del PNV a las medidas económicas que debe convalidar el Congreso

Pablo Casado, en la sede del PP. EP

Haya o no acuerdo sobre el contenido de los decretos económicos que el Gobierno tendrá que llevar al pleno del Congreso en los próximos treinta días, los socialistas están convencidos de que el órdago de Pablo Casado quedará en nada. «Los decretos saldrán adelante, otra cosa es que el PP quiera que se visualice que tiene un proyecto distinto, diferente», dicen fuentes del Grupo Socialista, que distinguen entre no apoyar las nuevas medidas y votar en contra, siempre y cuando una abstención no los ponga en peligro.

Convencidos de que «encontraremos soluciones», creen que el plante del primer partido de la oposición no es más que «una escaramuza» para marcar perfil propio, pero, en ningún caso, persigue la derrota parlamentaria de los decretos. «No van a llegar a tanto», insisten las fuentes consultadas. Incluso, contemplan un apoyo final en caso de que los números no le salieran al Gobierno y hubiera que «apelar al sentido de Estado».

Ni Gobierno ni PSOE han comenzado a negociar los apoyos a los decretos

Quizá por ello, no se ha abierto ningún tipo de negociación o diálogo con los populares. Con el Parlamento cerrado y sin convocarse aun el pleno de convalidación, Gobierno y PSOE se están tomando su tiempo y eso que el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, tendió la mano a la oposición para incorporar mejoras a los textos siempre y cuando no se sacrifique el concepto del «interés general» que consagra el artículo 128 de la Constitución. Tampoco hay signos de que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, tenga previsto abrir una ronda de consultas con los partidos de la oposición y agentes sociales respecto al paquete de medidas sociales y económicas, algunas muy controvertidas, y en las que no pocos ven la mano de Unidas Podemos.

Y para cerrar el círculo Moncloa ha hecho, al menos por el momento, oídos sordos al documento de once páginas que la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, les hizo llegar el pasado lunes, con una serie de propuestas en materia social y económica, algunas de las cuales ya se contienen en varios de los decretos que deberá convalidar el Congreso.

En cambio, con quien sí han acercado posiciones es con el PNV, cuyo voto el Ejecutivo considera esencial para no romper el frente que hizo posible la investidura de Pedro Sánchez. Los nacionalistas vascos ya lanzaron al Gobierno una seria advertencia este martes, cuando se pusieron del lado del PP en la Mesa del Senado para solicitar una reunión de la comisión general de Comunidades Autónomas en la que abordar todas las cuestiones relativas a la gestión de la lucha contra el coronavirus. Los socialistas, que hacía cedido al PNV uno de sus cuatro asientos en el órgano de Gobierno de la Cámara Alta, vieron como el senador vasco Imanol Landa unía su voto a los tres de los populares.

El Gobierno dio satisfacción al PNV al «flexibilizar» su propuesta respecto a la siderurgia

Bastó eso para que tras el Consejo de Ministros se «flexibilizara» la posición del Ejecutivo respecto a los sectores no esenciales que deben echar la persiana hasta la madrugada del 12 de abril. El Gobierno vasco consideraba «casus belli» el cierre de la siderurgia y de la producción automovilística. La vicepresidenta económica, Nadia Calvño, solucionó este escollo anunciando que quedaban exoneradas aquellas empresas que exporten y puedan perder cuota de mercado exterior. El lendakari Íñigo Urkullu, se había quejado de que Sánchez «impone sus decisiones» y no delibera con las Comunidades Autónomas con las que se reúne por videoconferencia todos los domingos.

Los nacionalistas vascos ya han relajado el tono de su crítica de modo que los seis diputados que se sientan en el hemiciclo apoyarán los decretos. Las distintas fuentes socialistas consultadas distinguen entre el discurso que el PNV hace de consumo interno en Euskadi, al que luego desarrolla en Madrid, por lo que «estamos convencidos de que no darán ningún bocinazo».

Lo siguiente es conseguir para que les salgan las cuentas, al menos, la abstención de ERC, si no su voto afirmativo a las medidas de índole social, destinadas a paliar los efectos del Covid-19 en los sectores más vulnerables. No contemplan en ningún caso la derrota de los decretos económicos, a los que pueden seguir otros de calado en los próximos días. De momento, recuerdan, los reales decretos-ley «están en la fase gubernamental» y hasta que no lleguen al orden del día de la mesa del Congreso de los Diputados, no se abrirá de verdad la negociación con el conjunto de los Grupos más allá de los socios parlamentarios habituales.

Comentar ()