Política

Podemos usó la figura del Papa para presionar por la derrotada renta puente de Iglesias

Sánchez ha forzado una solución salomónica para no desautorizar a su socio de Gobierno sin ceder ante una pretensión que generaba problemas a Escrivá

El Papa Francisco reza en Viernes Santo. EFE

El vicepresidente segundo ha presionado hasta el final por un ingreso mínimo vital puente que, finalmente, no prosperará, pero a cambio de que se adelante a mayo el que será el sistema definitivo, según pactaron ayer Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. En todo caso, Podemos no dejó de dar la batalla, incluso si para ello, un partido que se declara laico, tenía que usar como argumento de autoridad la figura del Papa Francisco. En un vídeo que lanzaron la noche del pasado lunes tras conocerse el rechazo de José Luis Escrivá a una renta transitoria, apelaban a que «personas como Luis de Guindos, Toni Roldán y hasta el Papa Francisco también han defendido la necesidad urgente de un ingreso mínimo vital», mientras mostraban al Pontífice postrado en el suelo de la Basílica de San Pedro.

Después, el propio vicepresidente segundo insistía en que «nosotros esperamos que lo podamos llevar a la práctica lo antes posible porque es urgente». «Es necesario hacer un ingreso mínimo vital puente, para ya, para lo antes posible», agregaba Iglesias en el vídeo que la formación morada divulgó a través de su cuenta de Twitter. Explicaba Podemos a continuación que el ingreso mínimo vital puente «es una renta para ayudar a los hogares de bajos ingresos en estos momentos de crisis, mientras se pone en marcha un sistema de ingreso mínimo vital definitivo».

Iglesias presionó hasta el final para conseguir una renta «puente»

«Del mismo modo que hoy decidimos ayudar a los autómomos, a la pequeña y mediana empresa tenemos que ayudar a todos esos ciudadanos que no pueden quedarse atrás», continuaba el relato de Iglesias. Recordaba la formación morada que sindicatos, ONGs «y muchos empresarios» -sin atreverse a citar ni organizaciones empresariales ni nombres concretos después de que el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, negara ningún acuerdo con la vicepresidencia social-, apoyan esta iniciativa.

«Es imprescindible -defendía Iglesias- llevarlo a cabo lo antes posible. No sólo es una medida de justicia social, sino que también lo es de eficiencia económica porque hay que mantener una mínima capacidad de consumo para que podamos afrontar la recuperación económica». Posiblemente haya usado alguno de estos argumentos en su conversación de ayer con el jefe del Ejecutivo, aunque, como todo hacía presagiar, se ha saldado con una derrota de la propuesta morada a cambio del compromiso de que el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, culmine el ingreso vital mínimo definitivo en el mes de mayo, plan en el que también trabaja el propio Iglesias.

De hecho, el vicepresidente y ministro presentarán este jueves las líneas maestras del modelo y eso que Escrivá, en su comparecencia parlamentaria de ayer mismo, anunció que dicha presentación no se produciría hasta dentro de «unas semanas». Todo apunta a que Sánchez ha forzado una solución salomónica para no desautorizar a su socio de Gobierno, pero tampoco ceder ante una pretensión que parecía generarle problemas a Escrivá.

El objetivo del titular de Inclusón, Seguridad Social y Migraciones es que de este ingreso se beneficie cerca de un millón de ciudadanos. Además, será complementario con los que ya abonan las administraciones autonómicas, como el País Vasco. Según ha explicado el ministro, su equipo ha tomado como ejemplo «los mejores sistemas europeos». No ha adelantado el montante mensual del ingreso, que Podemos estima en unos 500 euros. Hoy se conocerán más detalles del mismo y se le reservará a Iglesias su cuota de protagonismo.

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