En unos tiempos en los que la actividad política está cada día más devaluada, la meritocracia es más importante que nunca. En la empresa privada también, pero sobre todo, en la vida pública.

Hoy, les ofrezco como modelo de liderazgo a uno de los hombres más brillantes de España. Alguien a quien Pedro Sánchez tuvo la astucia de sumar a su proyecto, nada menos que como ministro de Ciencia, Innovación y Universidades. Cuando le llamó para ofrecerle el puesto, Duque era presidente del Consejo de la Agencia Europea del Espacio y artífice del acuerdo con la Comisión Europea sobre esta materia. Nuestro protagonista llevaba décadas siendo un ejemplo, junto a Valentín Fuster, Pedro Cavadas o Rafael Matesanz, de que el liderazgo científico español en todo el mundo es incuestionable.

Fuera de nuestras frontera es un ídolo y todo un orgullo para nuestra Marca España. A sus 55 años tiene el honor de haber sido el primer español en participar en un viaje espacial. Graduado en Ingeniería Aeronáutica, en la Universidad Politécnica de Madrid con matrícula de honor, en 1992, fue seleccionado para el cuerpo de astronautas de la Agencia Espacial Europea. En 1998, participó por fin en el sueño de su vida: viajar al espacio en el ‘Discovery’, tras ser seleccionado entre seis mil aspirantes europeos. En 2003 volvió con la nave rusa ‘Soyuz’. Cuatro años antes, en 1999 había recibido el premio Príncipe de Asturias, junto a otros tres astronautas, por su contribución a la cooperación internacional en este campo.

Humilde y sencillo a la vez, sus colaboradores destacan que no le gusta imponer, sino convencer. Sabe escuchar, a diferencia de otros políticos, lo cual es otro rasgo más de inteligencia. Hoy tomo mi café dominical con Pedro Duque.

Pregunta.- ¿Qué se siente cuando alguien está desde ahí arriba, mirando la tierra? Ciertamente es una sensación que muy poca gente ha podido experimentar.

Respuesta.- Puedo decir que es tal cúmulo de sensaciones juntas que es muy difícil separar las unas de las otras. La de estar utilizando la tecnología más sofisticada de la dispone la humanidad junto a la de ingravidez, que te devuelve a su vez otra sensación: la de estar en paz y muy tranquilo.

P.- Cuando uno está tan lejos de nuestro planeta, ¿está feliz? ¿sueña?

R.- Sobre todo se siente tranquilidad y sosiego. Hay un punto notable de estar menos agobiado, al menos hasta que te pones al trabajo. Pero como le digo, la ingravidez y la sensación de sentir el cuerpo completamente suelto, algo hace.

P.- Bajemos de golpe a la tierra, señor Duque. Cuando uno está experimentando, o gozando, de todas esas sensaciones, ¿cómo recibe el hecho de una llamada del presidente del Gobierno para proponerle ser ministro? Porque no creo que le relajara mucho…

R.- No, la verdad es que no. No supuso un especial punto de relajo… pero un factor muy importante era el hecho de llevar, en mi caso, muchos años en contacto con el público y con los medios y repitiendo que la ciencia debe recibir un impulso, que la política debe dar mucha mayor importancia al conocimiento científico, que debe darse también más importancia a la inversión en conocimiento, en innovación, en educación. Tuve la sensación de que, por primera vez y tal vez única en mi vida, se me estaba ofertando la posibilidad de hacer todas estas cosas. O al menos de participar en ellas. Tuve que pensarlo, sí, pero apenas unas horas. De la conversación con el presidente extraje la sensación de que iba a disponer de los medios y de que se me iba a permitir trabajar, de que iba a tener esa oportunidad real de producir esos cambios que alguien tenía que hacer.

P.- ¿Cómo han sido estos nueve meses?

R.- Ha habido momentos difíciles, por supuesto. A veces tengo el deseo de que se acabe en algún momento porque la conversación política se reduce ahora mismo casi más al insulto que al contraste de ideas. Esto ha sido para mí un choque bastante grande.

La conversación política se reduce casi más al insulto que al contraste de ideas, y eso ha sido un choque bastante grande

P.- ¿Se lo esperaba?

R.- No. No me lo esperaba, ciertamente. No pensé en ese factor. Pensaba que vendría a un Ministerio, que formaría un equipo de gente, pensaba en gestionar y también en producir cambios en los modos de gestión tradicionales, esos que se basan en el ‘cuantos menos problemas me traigan mejor’. Yo quería recibir a todo el mundo, escuchar y ver qué problemas hay e inmediatamente ponerme a hablar con quien fuera, para solucionarlos. Pero este enconamiento que hay en las relaciones políticas, esa crispación, lo hace todo muy difícil. Yo tenía ya experiencia de gestión, tras cinco años en una empresa privada que terminó con buenos números y de la que me fui para intentar volver al espacio. Esa experiencia de gestión me ha valido luego mucho para estar aquí, pero he tenido que adaptarme a la velocidad del movimiento y a las limitaciones que tiene la Administración Pública del Estado. Pero bueno, he tenido ayuda de gente muy entusiasta que ha trabajado con muy pocos medios pero que ha conseguido que hayamos sacado muchas cosas adelante. En el equipo del Consejo de Ministros estamos todos cortados por el mismo patrón. Si uno pide ayuda, se recibe enseguida.

P.- No suena muy habitual eso, señor Duque. En otros gabinetes, o al menos eso es lo que se suele pensar, se trabaja más con la mentalidad de compartimentos estancos. ¿Pedro Sánchez ha sido capaz de transmitir esa capacidad de trabajar en equipo?

R.- Sí, creo que sí. Ese es uno de nuestros puntos fuertes y por él también tratamos de transmitir a los españoles que es mejor que sigamos nosotros un poquito más. No quiero decir con esto que cada uno no se centre en los problemas de su Ministerio, pero subrayo la idea de que ha habido mucha ayuda entre todos, que los Ministerios Económicos han tenido la doble función de que no se haga un gasto público sin sentido y sin ingresos para ello, pero a la vez la de saber adaptarse a las necesidades de los otros Ministerios. Y de esta forma, la Administración ha podido correr mucho más deprisa de lo que estaban acostumbrados los funcionarios.

Uno de nuestros puntos fuertes es saber trabajar en equipo, y por él es mejor que sigamos nosotros un poquito más

P.- Entiendo que, promediando lo bueno con lo malo, el balance ha sido muy positivo porque usted se presenta de número uno por la provincia de Alicante, de manera que de momento sigue embarcado en la actividad política.

R.- El balance es muy positivo, sí. Yo entré en esto entendiéndolo como un servicio, a pesar de que la actividad pública no está hoy día muy bien considerada. La gente piensa que se entra a cumplir la agenda personal…

P.- … o a robar…

R.- Bueno, a veces se han dado casos. Pero yo he entrado con la vocación de realizar un servicio y a estar un tiempo determinado. Aunque nueve meses tampoco era la idea, sobre todo, porque se han quedado muchas cosas por hacer. Tenemos que acometer toda la reforma de la Universidad, para la que hemos encontrado consensos y ya lo tenemos más o menos visto, seguir promocionando la innovación y la inversión de las empresas en investigación y desarrollo. En ciencia hemos resuelto un montón de problemas, pero solo desde el punto de vista legal; ahora tenemos que conseguir que todas esas nuevas leyes afecten a todos los partícipes y para ello hay que seguir trabajando, porque si viene alguien que le dé igual, entonces las leyes no llegarán. Nos han salido bien, sobre todo, las modificaciones legales para reducir el trabajo administrativo de ciencia y universidad. Pero no nos podemos quedar ahí; tenemos que empujar mucho aún. Por eso digo que nos gustaría seguir algo más de tiempo para rematar todo lo que hemos acometido.

P.- Dígame por qué, si hay alguien realmente interesado en estas políticas, en la investigación y en el desarrollo científico, debe votarle a usted y al partido al que representa y no a otras opciones. ¿Qué diferencia al PSOE del PP, Ciudadanos u otros?

R.- Yo no puedo hablar por lo que harían las personas que podrían colocar otros partidos en este campo, en el caso de que llegaran a gobernar. Sería injusto. Pero es cierto que nosotros le hemos dado una importancia muy grande a estos aspectos. Creíamos que eran prioritarios y lo hemos demostrado. Hemos batallado por la ciencia en el entorno de la Administración Pública. Los demás, no sé lo que harán. Ni siquiera sé qué gente hay. Los que estaban antes claramente tuvieron un comportamiento muy anómalo dentro de Europa porque recortaron especialmente los presupuestos de I+D+i… ¡y somos el único país que lo hizo! Tampoco quiero ser injusto porque no son los mismos y no quiero afirmar: ‘Pues si volvemos a poner al PP pasará lo mismo que pasó antes’. Esperemos que no, que no pase nunca más.

Hemos batallado por la ciencia en el entorno de la Administración Pública. Los demás no sé lo que harán

P.- ¿Qué puede pasar el 28 de abril, señor Duque? Porque imagino que usted, como otros muchos españoles, estarán alucinados con algunas fuerzas populistas que parece que van a entrar en las Cámaras que surjan de las urnas.

R.- Tengo mucha fe en que los españoles y los electores son mucho más listos de lo que ellos (los populistas) piensan. Y en que el espíritu de diálogo y de hablar con todos, unido a no salirse nunca fuera del marco legal establecido, se aprecie como positivo y no como negativo. Además, el equipo de gobierno que hemos formado hemos tenido una actuación siempre orientada a dar solución a los problemas del país. Eso es en lo que yo baso mi esperanza. Que la sensatez sea uno de los principales valores por los que la gente evalúe a quién quiere.

P.- Usted ha trabajado más años fuera de España que en nuestro país. ¿Qué idea se tiene en el exterior de la ‘Marca España’ o al menos de los sectores en los que usted se ha desenvuelto?

R.- Siempre he encontrado una idea de España y de los españoles fuera más positiva de la que tenemos nosotros dentro. Esa es una asignatura pendiente que tenemos que trabajar. Yo mismo, desde fuera, desconocía las capacidades tan grandes que tiene la ciencia española, la calidad de nuestras universidades… en mi área sí sabía que se había incrementado el nivel tecnológico de las empresas relacionadas con el espacio, pero respecto al resto, no. En los colegios, los chicos y chicas tienen que saber que, si se dedican a la ciencia o a la tecnología, si pasan por la universidad pública, no tendrán nada que envidiar a nadie en ningún otro país. La ‘Marca España’ tiene que mejorar mucho, en definitiva.

P.- Una de las claves de la campaña será Cataluña. La actitud del gobierno por un lado y la petición del 155 por otro, que repite la derecha. ¿Usted qué cree, señor ministro? Tal vez la mentalidad de un científico ayude a la racionalidad y a quitar hierro en un asunto tan ‘emocional’. ¿Dónde estamos ahora?

R.- Era imprescindible hablar las cosas. No se podía comenzar de otra manera. Y estoy muy de acuerdo con la actitud del gobierno en esta materia. Todos hemos hablado con nuestras contrapartes en el otro gobierno. En Cataluña la gente ha visto que se puede hablar de las cosas siempre que no se hable de las cosas que no se pueden hacer, porque se necesitaría un consenso mucho mayor de los españoles para poder hacerlas. Es una pura fantasía que nunca se haya hecho concesión alguna fuera de la Constitución o de las leyes. Con esto, en Cataluña, es muy posible que haya mucha gente que se haya dado cuenta de que les han estado engañando. Hay una serie de cosas que les han contado que no eran verdad, porque la democracia y las leyes no permiten hacer, o no dejan hacer con ese método. Se ha llegado a un acuerdo entre todos los españoles de modificar de alguna manera el Estatuto, pues tendremos que hacerlo entre todos. Si no hablamos entre todos los españoles no podremos cambiar nada de cómo es España.

La gente de Cataluña se ha dado cuenta que les han estado engañando. Si no hablamos entre todos los españoles, no podremos cambiar nada

P.- Será su primera campaña electoral, señor ministro. ¿Cuáles van a ser los hitos y las claves de su discurso?

R.- Yo tengo que centrarme, sobre todo, en lo que sé. En hacer una oferta para el futuro. Para eso, mi Ministerio junto con el de Educación, son los que tratan de que, con nuestras políticas se dé pie a que haya un futuro a largo plazo de bienestar para los españoles. Mi idea es poner en valor que las políticas sensatas y de diálogo son las que nos van a llevar a la solución.

P.- ¿Y cómo contestar al insulto que, seguro le harán, desde algún lado de la oposición o de algún otro partido?

R.- Tendré que intentar buscar alguna manera de contestar a los insultos que sea en mi estilo, que es el de no insultar.

P.- Hablemos un poco de su vida fuera de la política, señor Duque; ¿Qué destacaría de usted a nivel personal cuando está en casa, en zapatillas? ¿Qué destacaría de su vida fuera de sus menesteres profesionales?

R.- He tenido muy poco tiempo para estar fuera de los menesteres profesionales, y más viviendo entre un país y otro. Pero en general, creo que la actitud de no insultar a le gente y de tratar de comprender al opuesto, más o menos, me viene de natural. No me gusta la confrontación sin argumentos.

P.- Sí porque en España ya estamos suficientemente rodeados de políticos que hacen exactamente lo contrario, que es pelearse sin argumentos.

R.- Sí. Hay una tecnología de hacer una frase muy larga con tres o cuatro mentiras para acabar con una pequeña verdad.

P.- Habrá que trabajar para que esto no sea así, ¿no? porque la sociedad se está volviendo invisible.

R.- Tenemos que bajar el tono de los insultos y volver a la educación normal, que significa por ejemplo que cuando uno está hablando en el Congreso no le llama ‘cosas’ a la gente. Cosas que sean ofensivas. Se puede cuestionar por qué un político habla con alguien, si ese alguien debe estar en la cárcel, por ejemplo, pero no que, por hablar con tal señor, se es un ‘traidor’ o un ‘malandrín’. Son expresiones que no se deben utilizar.

P.- ¿Hay alguna característica que no le guste de Pedro Sánchez?

R.- No es muy buen momento, jajaja… (sonríe de forma franca y abierta)

P.- ¿Qué le gusta en cambio del presidente?

R.- No, si no quiero rehuir la pregunta, (sigue sonriendo) pero es que es complicada: ‘¿A ver, que no le gusta a uno de su jefe?’

P.- Algo habrá de Sánchez que no le haya parecido bien en este tiempo.

R.- Me cuesta pensar qué podría decirle. Sí aprecio sus constantes referencias a que el gobierno tiene que ser un equipo y eso ha hecho que la gente se comporte de forma diferente a lo que podría ser habitual en un Ministerio.

Si lo que busca la gente son políticos que insulten, a mí que no me voten

P.- No todo el mundo ha ensalzado lo suficiente la capacidad de Pedro Sánchez de hacer un equipo tan cuestionado. Yo, como sigo la política, lo sé, porque conozco a otros ministros y a la gente que trabaja en este ejecutivo, pero la sensación de la opinión pública quizá no sea de que esto es así y por eso está muy bien que usted lo aclare.

R.- A mí no me ha parecido algo obvio y sí un aspecto que se ha incorporado de manera muy personal. Lo normal parece que el entorno de la Administración se ‘coma’ la voluntad del ministro, sobre todo cuando alguien entra y sale tan rápido, y que este haga lo que a él corresponde, exclusivamente, y lo demás le parezca ajeno o incluso algo contra lo que luchar. El espíritu de equipo hace que, si existe algún asunto en el que hay que llegar a acuerdos entre todos, se hace, y si no, pues el presidente habla con todos y se consigue ese acuerdo. No ha hecho demasiada falta porque esa consigna de equipo ya la teníamos.

P.- Y se nota, señor Duque, en estos tiempos en los que la actividad política se considera como algo tan personalista y tan individualista, ese espíritu de equipo creo que da votos, ¿no cree?

R.- Si le gente es esto lo que busca, es esto lo que hay. Si la gente busca otra cosa, políticos que insulten de una manera ‘muy creativa’, a mí que no me voten.