Miriam Armero es una vecina de Cartagena y trabajadora de un supermercado, a la que sus vecinos han sugerido cambiar de domicilio a través de una carta. En el texto, que ha compartido la empleada en redes sociales, le piden que, «por el bien de todos», se mude a otra vivienda hasta que concluya el estado de alarma. Los vecinos han visto que es trabajadora de un supermercado y no quieren «más riesgos».

Armero ha respondido a la petición de sus vecinos con un vídeo en redes sociales y una nota en la que reclama «empatía», en lugar de «tanto aplauso a las 20 horas». Afirma que su empleo hace que tanto ella como sus familiares estén más expuestos, y que es la primera en cumplir las medidas de higiene, ya que no da dos besos a su hijo pequeño nada más llegar a casa hasta que se desinfecta.

La empleada recuerda a sus vecinos que, gracias a las horas que pasa en el supermercado, ellos tienen algo que comer «cada día» y afirma que no va a abandonar su domicilio, y que denunciará a la comunidad de vecinos en caso de que no dé la cara la persona que dejó la nota. Tacha esta acción de «cobarde» y lamenta que haya sido su hijo el que ha encontrado la nota, ya que rompió a llorar pensando que iban a echarles de casa.