Oz Pearlman estaba invitado al programa de Jimmy Kimmel de este lunes, pero finalmente no apareció en pantalla. Conocido en Estados Unidos por sus actuaciones de mentalismo y por su paso por America’s Got Talent, Pearlman era el encargado de la actuación principal en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca que iba a celebrarse el domingo en el hotel Hilton de Washington. Estaba en la mesa presidencial junto a Donald Trump, Melania Trump y la portavoz Karoline Leavitt, cuando Cole Tomas Allen, de 31 años, irrumpió armado en el perímetro de seguridad del hotel.
El mentalista pasó en segundos del truco al suelo. “Yo estaba adivinando un nombre en el que Karoline pensaba y, justo cuando revelaba la respuesta en mi libreta, escuchamos el ruido”, contó a The New York Times. Al principio pensó que se había caído una bandeja o que había una emergencia médica. La entrada del Servicio Secreto le hizo entender otra cosa. Los agentes redujeron al presidente para protegerlo. Pearlman quedó a centímetros de Trump. “Lo bajaron con mucha fuerza, fue un placaje estilo NFL. Quedamos cara a cara, a menos de 30 centímetros de distancia. Nos miramos fijamente durante unos dos segundos. Fue la visión más loca de mi vida”, relató a CNN. Después tuvo que salir reptando. “No quería levantarme, pensaba que si lo hacía me dispararían”.
Un chiste premonitorio
Pearlman estaba invitado al programa de Kimmel pero finalmente fue sustituido por Jon Lovett, copresentador de Pod Save America. Aunque no han trascendido los motivos, su ausencia está vinculada a la última polémica entre el presentador de Jimmy Kimmel Live! y Trump. Donald y Melania Trump exigieron este lunes a Disney y ABC su despido por un chiste emitido dos días antes del ataque. En una parodia de la cena de corresponsales, Kimmel había dicho que la primera dama tenía “un brillo como el de una viuda expectante”.
Trump calificó el comentario de “despreciable llamada a la violencia” y pidió que Kimmel fuera “despedido inmediatamente por Disney y ABC”. Melania Trump sostuvo que “su monólogo sobre mi familia no es comedia; sus palabras son corrosivas y ahondan la enfermedad política que impera en Estados Unidos”.
Kimmel se defendió en antena. “Fue una broma muy ligera sobre el hecho de que él tiene casi 80 años y ella es más joven que yo”, dijo. “No fue, bajo ninguna definición, una llamada al asesinato. Y ellos lo saben”. Después añadió que rechaza la retórica violenta, pero sugirió que la primera dama podía empezar esa conversación en casa: “Creo que un buen lugar para empezar a rebajar el tono sería tener una conversación con su marido”.
El choque vene de largo. En septiembre, ABC suspendió temporalmente Jimmy Kimmel Live! tras un monólogo sobre el asesinato del activista conservador Charlie Kirk. La decisión llegó después de críticas de la Administración Trump y de presiones del regulador audiovisual, la FCC. Kimmel regresó seis días después con un monólogo en el que defendió su derecho a expresarse y acusó al Gobierno de intentar silenciar a un cómico.
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