Arte

Muere a los 88 años el genio británico del pop art David Hockney

David Hockney
David Hockney

El artista británico David Hockney falleció "en paz en su casa" este jueves a los 88 años, según ha informado la mañana de este viernes su agencia de representación británica Bolton & Quinn. Considerado uno de los pintores contemporáneos más influyentes, Hockney trabajó prácticamente hasta el final de su vida y fue un pilar fundamental del movimiento pop art durante la década de 1960.

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Nacido en Bradford en 1937 en el seno de una familia de clase obrera, Hockney estudió arte en el Bradford College y vendió su primera obra en 1957. Tras cumplir dos años de servicio nacional en un hospital como objetor de conciencia, ingresó en el Royal College of Art (RCA) de Londres en 1959. Durante su formación reglada mostró una actitud contraria a las normas de la institución, negándose a realizar un dibujo de modelo femenina para su diploma –en su lugar entregó el dibujo de un hombre musculoso copiado de una revista de culturismo estadounidense– y rechazando redactar el ensayo del examen final. El RCA tuvo que modificar sus normas para otorgarle la titulación.

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A principios de la década de 1960, Hockney comenzó a reflejar la vida homosexual en sus pinturas –como en We Two Boys Together Clinging (1961) o Cleaning Teeth, Early Evening (10pm) W11 (1962)–, un verdadero signo contracultural para la época. La homosexualidad fue delito en el Reino Unido hasta 1967.

A mediados de los años 60 se trasladó a Los Ángeles, ciudad donde desarrolló un estilo más realista y cuyas piscinas inspiraron obras como A Bigger Splash o Portrait of an Artist (Pool With Two Figures) (1972). Las piscinas serán, de hecho, su motivo pictórico más reconocible. Portrait of an Artist se vendió en la casa de subastas Christie's en noviembre de 2018 por un importe de 90,3 millones de dólares (70,2 millones de libras), lo que supuso en ese momento un récord mundial para un artista vivo.

De las piscinas al iPad

A Bigger Splash se titula precisamente la docuficción de 1974 dirigida por Jack Hazan, en la que Hockney se intepreta a sí mismo y en la que indaga en su tormentosa relación con el modelo y artista Peter Schlesinger. El filme ilustra hasta qué punto Hockney asumió buena parte de los postulados del pop que, más allá del arte en sí, había establecido Andy Warhol desde su neoyorquina Factory: exploración de lo audiovisual, exhibicionismo, autopromoción. Warhol y él llegaron a ser buenos amigos y compartieron andanzas en la Costa Este.

A lo largo de sus seis décadas de trayectoria, Hockney experimentó con la fotografía a través de fotocomposiciones que denominó joiners, influenciadas por el cubismo. También diseñó escenografías y vestuarios para óperas y ballets, e incorporó herramientas tecnológicas a su producción, empleando fotocopiadoras, faxes, impresoras y tabletas digitales.

Tras residir en Estados Unidos, el pintor regresó a Yorkshire en el año 2005. En 2012 sufrió un derrame cerebral que afectó temporalmente a su habla, aunque continuó trabajando. En 2013, su asistente de 23 años, Dominic Elliott, falleció en la residencia del artista en Bridlington tras ingerir desatascador doméstico y sustancias estupefacientes, un suceso que la investigación forense determinó como muerte por accidente. Esta última experiencia y su producción con el iPad durante el confinamiento por el covid quedaron recogidas en el libro No se puede detener la primavera, coescrito junto al crítico Martin Gayford y editado en España en 2022 por Siruela.

Al contrario de otros artistas surgidos de la contracultura, Hockney rechazó el título de caballero del Imperio Británico en varias ocasiones e incluso declinó una invitación para pintar un retrato de la reina Isabel II.

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