Pide Coto Matamoros que no se le vincule en esta descripción a los clichés que “la prensa le ha atribuido” y así será. Ahora bien, es necesario decir que en su día fue el contertulio más popular de Telecinco y que las cosas han cambiado mucho desde entonces. Tanto, que en los últimos días ha abanderado el ‘ejército’ que ha impulsado el boicot contra Gran Hermano VIP, que ha dejado al programa sin una treintena de anunciantes. Lo ha hecho desde República Dominicana, en un claro ejemplo de que la guerra cibernética no entiende de cercanía, lejanía ni de fronteras.

El origen de esta batalla se encuentra en el presunto abuso sexual que sufrió en 2017 la concursante Carlota Prado. Matamoros afirma que si los espectadores vieran el vídeo completo -bajo secreto de sumario- tendrían una mejor idea de la magnitud del escándalo. Desde la productora, Zeppelin, se han comprometido a tomar medidas para evitar comportamientos inadecuados dentro del concurso. Entre ellas, la de prohibir el alcohol en la casa.

Desde Mediaset, han culpado del escándalo que se ha generado alrededor de este asunto, judicializado, a Atresmedia y sus medios afines.

Ésta es una entrevista sin pelos en la lengua.

Pregunta: De repente, me le encuentro a la cabeza de la revolución contra Gran Hermano…

Respuesta. Lo primero que tengo que decir es que yo a esta chica (Carlota Prado) no le conocía de nada, pues yo no veo la televisión. Pero me enviaron el vídeo y yo me puse en contacto con ella y le pregunté si aquello era lo que parecía.

P: ¿Y qué le dijo?

R: Que eso no era nada en comparación con lo que ocurrió. Que había más. Lo que ha salido a la luz es 1 minuto de 15. El vídeo entero me dejó los pelos de punta. Bueno, los de los brazos, en la cabeza no tengo. Aquello era una barbaridad.

P: Entonces, usted se pone en marcha…

R: Decidí que iba a intentar algo. Y digo bien intentar porque esto equivale a pelearte contra un monstruo. Mediaset seguramente sea el grupo europeo que está dando mayores beneficios en la televisión, pero me planteé el reto y contacté con un amigo mío, que fue el que destrozó La Noria en su día. Entre los dos convencimos a Pepe Herrero -exconcursante de Gran Hermano- de que teníamos que ir a muerte con esto. Entonces, pusimos la maquinaria en marcha.

Ellos han aprendido a que el público acepte el ‘tongazo’ que es ese concurso. También saben que al público le da igual lo que le eches. Si le das mierda, se la come»

P: ¿Cómo lo planearon?

R: Ellos querían hacer un boicot y yo dije que nada de eso. Lo que había que hacer era una campaña de información a las empresas, pues el término boicot es agresivo y produce cierto rechazo. También a las empresas. Les dijimos entonces que si estaban seguros de que querían seguir asociando su imagen corporativa a la de una presunta violación y a la de una manipulación. A la imagen del dolor de una chica indefensa. Desde entonces, la cosa ha ido rodada. Ni en nuestros mejores sueños pensábamos que estos iban a hincar la rodilla.

P: ¿Pero qué tiene la parte que no se ha visto del vídeo?

R: Yo no puedo pasar a nadie el vídeo de los 15 minutos porque es secreto de sumario, pero se ve la presión a la que someten a la chica para que no diga nada, para que continúe encerrada y aislada. Pero lo peor es que, cuando la sacaron, la llevaron a un hotel y en cuatro días la dejaron incomunicada. Primero, con su psicóloga; y luego, con otro psicólogo, supongo que elegido por su mayor poder de convicción para que ella aprendiera un discurso y lo soltara delante de las cámaras.

P: ¿Cree que eso resultó creíble?

R: Tienes que tener en cuenta una cosa, y es que ellos han aprendido a que el público acepte el ‘tongazo’ que es ese concurso. También saben que al público le da igual lo que le eches. Si le das mierda, se la come. Así se inventó la telemierda, la telebasura, la telesangre y el telestiercol.

P: ¿Y cómo se lo hacen llegar a las empresas?

R: En Twitter…todo ha sido a través de Twitter. Ten en cuenta que cuando una empresa recibe 4.000 o 5.000 interacciones con un mismo tuit, no le queda más remedio que estudiarlo. En este caso, les han mandado a tomar por el culo rapidísimo.

P: Ya van 27 empresas (jueves por la tarde).

R: Y Santander hoy estaba a punto, según me han dicho. Eso sería ya una tragedia para ellos.

P: Se atribuyen ustedes esta campaña, pero Mediaset señala a Atresmedia…

R: Es que son tontos hasta para eso. Porque LaSexta y Antena 3 sólo han comentado por encima el escándalo y varios días después de que saltara. Han dado pinceladas. Y de eso no se entera nadie. ¿Quién ve un informativo de LaSexta? ¿Quién se entera de lo que dice? ¡Pero si no se entera nadie!

P: Entonces, no sólo niega usted que hayan orquestado la campaña, sino que les culpa de haber hecho poco ruido…

R: Entre los directivos siempre impera la omertà y por eso han callado durante varios días. Pero si yo soy directivo de LaSexta, quito al tío ése de los sábados en LaSexta, que es tonto, por cierto, y lío una… te lo juro.

P: Lo mismo dentro de un tiempo se encuentra con que un juez le pregunta si tiene algún vínculo con la competencia de Mediaset. En Telecinco dicen que esta “confusión” ha sido amplificada por la competencia y sus medios afines…

R: Mira, Atresmedia y yo tenemos un problema. Yo escribí un libro, que es bastante bueno, por cierto, y entonces me llamaron de LaSexta para hacer la promoción, porque lo editó el Grupo Planeta. Y entonces, de repente, me cambiaron la fecha. Yo vivo en otro país y estar en España supone un gasto. Y a mí el dinero no me sobra, pese a que viva como quiero. Entonces, lo que hice fue mandarles a tomar por el culo. A mí me da igual vender un libro que vender siete. Se cabrearon, pero vamos, que me da igual. Que hagan lo que les dé la gana.

Crónicas estaba enfocado como un divertimento. Allí es verdad que había gente que salía humillada. Bastaba con que hubiera alguien inteligente entre tanto tonto»

P: Lo que se puede decir con usted es que ‘arrepentidos los quiere Dios’…

R: Pero es que no es lo mismo, man.

P: ¿No era Crónicas Marcianas telebasura?

R: Es que no es lo mismo. Crónicas estaba enfocado como un divertimento. Allí es verdad que había gente que salía humillada. Bastaba con que hubiera alguien inteligente entre tanto tonto. Ves la mesa de Crónicas y dices: ¿esto qué es? Era puro detritus. Estaba (Javier) Sardá y nadie más. Ni Boris Izaguirre, que, pese a lo que pueda parecer, tiene de inteligente lo que yo de puta.

P: Convengamos en que no era un programa cultural…

R: Allí sobresalía el más cabrón, ni más, ni menos. Pero yo te puedo decir que jamás ataqué a un débil, como pasó en Gran Hermano con Carlota (Prado). Yo me metía con los poderosos, como la Duquesa de Alba, que me llamaba y me decía: “Por favor, para, que es que no puedo ni salir a la calle”.

P: ¿Le ha cambiado mucho la vida desde entonces?

R: Me ha cambiado mucho el concepto de felicidad y también el de desarrollo. Ahora tengo claro que al evolucionar individualmente también lo hacemos como especie. Y ese proceso es imparable. Entonces, claro, yo siempre voy contracorriente y, cuando haces eso, chocas contra la sociedad. En su día, critiqué al lobby gay y a los siete años comenzó a haber gente que se preguntaba por las cosas que hacía el lobby gay. Pero la presión en su día me la comí yo por decirlo el primero. Eso te hace evolucionar, te desarrolla.

P: Yo confieso que le había perdido la pista…

R: Pues mira, pasé mucho tiempo en Asia, he estado en monasterios, en centros de desarrollo espiritual… He estado en Estados Unidos mucho tiempo aprendiendo mecanismos, sistemas… Ahora, soy capaz de proyectarme sin ningún tipo de inducción que no sea la de mi propio cerebro.

P: Habla de Asia. Le recuerdo en Tailandia amenazando con suicidarse. ¿Cómo fue aquello?

R: Aquello fue una mentira porque quería librarme de pasar el verano en la cárcel. Eso es insufrible, la peste que hay ahí, el calor, no corre el aire, las puertas son metálicas… Un día de verano allí equivale a 10 de invierno.

P: No eligió mal sitio para pasar el verano…

R: Bueno, los hay mejores, ¿eh?

P: Usted fue consumidor de cocaína reconocido. ¿Era habitual en la televisión de entonces?

R: No. Alguno se metía un tirito, pero nada. Yo entonces consumía 5 gramos de farlopa diarios.

P: ¿Cómo recuerda aquellos años?

R: Mal, los recuerdo mal. Me dio una forma de vida que estaba bien porque no trabajaba. Llegaba allí cinco minutos antes y me iba cinco veces después. Iba del aparcamiento al plató. A los gilipollas que trabajaban allí no les dirigía la palabra.

P: No le daban guión…

R: Yo no sabía ni de qué iban a hablar. Pero tampoco es tan difícil, ¿eh? Si te dicen que una señora de 70 años (Marujita Díaz) se ha echado un novio de 20, que encima es cubano (Dinio García), no cuesta mucho hacer un análisis de la situación. Todo era así, un disparate.

P: Y llega un momento en el que se propone cambiar, entiendo…

R: De aquellos años guardo buen recuerdo de Jesús Quintero, un gran amigo. Él se ponía malo cuando me veía. Me decía: ¿pero tú qué haces ahí? ¿cómo un tío de tu talento puede estar desperdiciando la vida ahí? Y mi mujer me decía lo mismo. Y oye, al final me lo acabé creyendo. Claro, la sorpresa fue el día que llegué a mi casa tarde y estaba mi mujer viendo Crónicas Marcianas, cuando yo ya me había ido.

P: Vaya impresión, ¿no?

R: Hubiera preferido encontrármela con otro.

Jamás en la vida le había pegado alguien así. Es un golpe al buque insignia del grupo de comunicación europeo que más dividendos da. Un pepinazo. Y se lo han dado tres tíos»

P: Pasó usted en poco tiempo de la mesa más alterada de la televisión a un templo budista asiático…

R: Crónicas Marcianas no marcó mi vida. Mi vida la marcó el hecho de concebir una idea de Dios. De descubrir cosas fruto de la evolución personal.

P: Pero Crónicas le hizo famoso. Algo le cambiaría…

R: Yo he sido famoso toda mi puta vida. Mira, yo no he pagado una copa en Madrid nunca. Te lo juro por mi madre. He tenido locales que han ‘pitado‘ que no veas. Con 18 años ganaba 10 veces más dinero que mi padre. Todo es un cúmulo de circunstancias y todo va sumando. Todo te va formando. Dicen que los dioses están esculpidos a martillazos y es verdad. Yo a base de todo eso he ido aprendiendo.

P: De su rebelión contra Gran Hermano entiendo que, si pudiera dar marcha atrás, no volvería a la televisión, ¿no?

R: Me arrepiento. Me arrepiento de esas cosas. Ni loco volvería. No obstante, todo eso ha tallado mi personalidad y mi espíritu.

P: Pero se fue de Crónicas Marcianas, pero no de la televisión…

R: No, yo tuve una experiencia con la televisión blanda. Con la gorda ésa, que no me acuerdo cómo se llama… La de las hijas ésas… La Campos, joder, no me salía (ríe). No he conocido un personaje más bajo que ése en mi vida, man. Me dejó a deber, ¿eh? A veces me mandan documentos de ella y de su vida y vomito. Pero bueno, todo es un proceso.

P: Y hay un momento en el que se va de España

R: Claro. Fue cuando tuve una ruptura con mi familia, con mi mujer…y me voy fuera. Salgo de mi zona de seguridad….aunque bueno, yo en la pirámide de Maslow te digo una cosa: me cago, pero desde lo más alto. Me da igual. No pienso en mañana, no sé qué va a pasar. No sé si me va a amenazar (Paolo) Vasile o me va a mandar sicarios. Pero me da igual, ni lo pienso. Ya me preocuparé cuando me los mande. Lo mismo me hace hasta gracia o lo mismo le doy las gracias si me quita de en medio.

P: No diría yo que no le va a caer una querella después de esto…

R: Pues va a tener que venir muy lejos a buscarme. A Santa Mónica, Santa Bárbara o a la selva de México.

P: ¿Ahora mismo, dónde está?

R: Ahora mismo, entre República Dominicana y Estados Unidos. Por elección personal. De República Dominicana me atrajo la belleza. Sentí cuando llegué la típica emoción que no necesita ser pensada, que se vive. Yo cuando llegué a Samaná y vi aquello desde arriba, dije: aquí me quedo yo. Y me quedé. No fui ni a recoger el equipaje al hotel. Ahí me quedé a vivir. Y es que llega un momento en la vida en el que buscas disfrutar la vida, que es una obligación. Y bendecir lo bueno y lo malo, todo lo que te rodea.

P: Se ha dado usted a la vida placentera

R: En todas éstas, tuve una relación con una cherokee que conocí en Estados Unidos y he estado sentimentalmente muy pillado. Pues eso, disfrutando de la vida. De verdad que, si lo piensas, tío, dices: coño, ¿por qué me mosqueo?; ¿por qué sufro? Si te molesta, cámbialo. No te crees apegos, olvídate de todo, de la patria y de la hostia… Olvídate de todo, man. Eres cosmopolita, pero no porque visites Nueva York, sino porque eres ciudadano del cosmos. Mira al cielo, cabrón. ¿Para qué te vas a mirar los pies?

P: Todo eso es muy zen, pero, de repente, ha llegado usted y parece que le ha hecho daño a un gran grupo de televisión con una acción dura en redes sociales…

R: Es que es un hostiazo histórico. Mira, yo tengo todos los récords de audiencia en la televisión, pero no de España, sino de Europa. Cosa que tapan, aunque me da igual porque si hay algo que no tengo es ego. Pero jamás en la vida le había pegado alguien así. Es un golpe al buque insignia del grupo de comunicación europeo que más dividendos da. Un pepinazo. Y se lo han dado tres tíos: uno, desde un colmado de Puerto Plata; otro, en su despacho de Madrid mientras atiende a los clientes; y el otro, que no se entera de nada, en un apartamento de Alcobendas (ríe). Estos tres cabrones han hecho daño de verdad. Y se lo hemos cantado por anticipado. Vasile, así es la vida.

P: Recuerdo, hace 20 años, que había un vídeo circulando con los mejores insultos de Coto Matamoros. Eran dos minutos que no recomendaría yo a ninguno que aspire a dar una lección de buenas formas…

R: El insulto es una necesidad. La gente está equivocada, te lo digo en serio. El insulto a quien se lo merece es una necesidad. Porque la palabra mata más que una bomba. La palabra, destruye. Y si es irónica y ridiculiza, mata mucho más. Mata más que un kilo de matarratas. Pero yo lo que hice fue rescatar vocabulario que ya se había perdido, como ‘cermeño’, ‘mascachapas’, ‘tonto a las tres’… Eran palabras que no estaban en uso. No me lo ha agradecido la RAE. Debería…

P: No tengo yo claro que ahora le dejaran decir todo eso…

R: Mira, lo políticamente correcto es hipocresía. No tiene otra explicación. Es hipocresía consagrada. Sobre mí, se han soltado muchas calumnias en televisión y yo perdono el daño que pudo hacer en mi hija. Esa gente llegó a decir que yo había tirado a una tía desde una ventana y que me habían condenado por no querer pagar una pensión. Eso es mentira. Un juez me condenó sin pruebas, eso sí es acojonante. Eso fue una de las cosas que me impulsó a salir de España. Dije: ¿pero yo para qué me voy a quedar? ¡Estos tíos me van a matar!

P: Todo esto da un resumen: usted ha tenido una vida con varias peripecias…y ahora, le da por una nueva, y es intentar dañar a Gran Hermano.

R: Mira, esto se trata de vivir y de aprender. De aprender, desarrollarse, disfrutar de lo bueno, fracasar y aprender a vivir mejor gracias al fracaso. Eliminar el orgullo, el deseo, el sufrimiento y toda la mierda. Entonces, cuando uno elimina toda esa mierda, tiene una puerta enorme para ser feliz.

P: No hacía yo a Coto Matamoros con un discurso budista.

R: Tengo cierta influencia budista, sí, porque he estado en muchos monasterios budistas y, quieras que no, es como la educación judeocristiana. Todo eso te lo atornillan en la cabeza y se te queda.