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"El Gobierno no quería la fotografía con la tauromaquia"

La Unión de Criadores de Toros de Lidia reclama una seria de ayudas directas y medidas de reactivación del sector

El corredor entre la barrera y los tendidos se llena en la Feria de San Isidro de autoridades, sanitarios, fotógrafos y ganaderos que ven la corrida desde una posición privilegiada. | Rafa Ordóñez

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha dañado seriamente la economía nacional. Sectores como la hostelería y el turismo resultan los casos más mediáticos en este aspecto, pero no los únicos. Los criadores de toro bravo y las ganaderías han sufrido una estocada de la que les va a costar reponerse. La pandemia ha paralizado la temporada (marzo-octubre) justo antes de su inicio, lo que deja un escenario vacío de esperanza para los profesionales del sector.

Los datos reflejan una situación de extrema dificultad, donde la supervivencia se antoja como una hazaña. Las pérdidas económicas previstas superan los 77 millones de euros para los ganaderos de bravo de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, que representan el 85% de la producción de bravo destinada a espectáculos en plazas. Esta cifra se obtiene de la suma de pérdidas por los animales destinados a las corridas de toros (35 millones de euros) y los añojos, erales, utreros que se quedarán en el campo, además de la consecuente reducción de reproductoras.

La cancelación de la temporada repercute de manera directa a las entre 4.000 y 5.000 personas en activo del sector del espectáculo taurino. Asimismo, las consecuencias serán importantes para los miles de empleos que genera indirectamente la actividad, muchos de ellos en la España vaciada. Además, esta crisis provocará efectos catastróficos sobre las ganaderías de bravo y tendrá consecuencias tanto sobre el medio ambiente, como sobre la pérdida de biodiversidad.

La Unión de Criadores de Toros de Lidia quiere cambiar su complicada situación y reivindicar su actividad, reconocida como Patrimonio Cultural desde el 2013. Así se lo ha transmitido a los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación, de Cultura y a las Presidencias y Consejerías de Agricultura y Desarrollo Rural de las comunidades autónomas, mediante un comunicado que propone una serie de ayudas directas y medidas para la reactivación del sector.

Antonio Bañuelos, presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, ha comentado la problemática para El Independiente. Transmite su preocupación por el sector «afectado en todo su contenido» y ha personalizado la mayor debilidad en la figura del ganadero. Recuerda que al no haber temporada este año, los profesionales del espectáculo taurino «estarán sin cobrar desde octubre de 2019 hasta marzo de 2021». El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) negó la inclusión de los profesionales del sector en la prestación concedida a los artistas consecuencia del Covid-19, algo incomprensible en una situación «más de quiebra que de crisis» para Bañuelos.

Los toros de lidia requieren unos cuidados que elevan el gasto de su crianza. En este momento, muchos de los animales que iban a ser destinados a los festejos taurinos irán al mercado cárnico. Bañuelos apunta que para el ganadero es muy triste «ver como el trabajo de cuatro años va al matadero», además de la pérdida de rentabilidad que esto supone.

Para el ganadero es muy triste ver como el trabajo de cuatro años se va al matadero

Bañuelos expresa la dificultad para dialogar con los diferentes ministerios, que han aportado «informaciones contradictorias y cambiantes». Señala que han tenido que reclamar atención en varias ocasiones, ya que el gobierno «no quería la fotografía con la tauromaquia». Explica que las competencias se trasladaron a las comunidades autónomas y destaca la labor en Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía.

El presidente de la la Unión de Criadores de Toros de Lidia ha mostrado su agradecimiento a la Casa Real. En particular al Rey Felipe VI, que le llamó personalmente. Comenta que ésta tuvo una duración de más de una hora, en la que el Rey «mostró su preocupación por el sector y las ganaderías». El monarca interpeló a Bañuelos sobre cómo estaban actuando los ministerios. Además, expresó «gran interés por la biodiversidad de las dehesas».

El sector reclama ayudas para paliar una situación insostenible. Bañuelos recuerda que «estamos hablando de 150.000 empleos directos y 300.000 indirectos que viven de esto». También, apunta que «somos el segundo ingresador de IVA (140 millones de euros) y sólo recibimos 60.000 euros de subvención».

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