«Miserables y buitres carroñeros», «no conocéis el respeto». Frases de este tipo han inundado las redes un día después del estreno de Hormigas Blancas. El programa, que había anunciado en sus previas algunos nombres que serían protagonistas durante esta nueva etapa, incluyendo rostros tan conocidos como Miguel Bosé, Bibiana Fernández, Lola Flores, Julio Iglesias, Rocío Jurado o Ana Obregón, decidieron debutar con esta última, algo que mayoritariamente entre los espectadores se ha calificado de «oportunismo», por la reciente muerte de su hijo: «Qué triste que el primer programa sea el de una persona que acaba de perder a su hijo. #HormigasAnaObregon. El próximo hormigas blancas será el de Paz Padilla?», lanzaba una usuaria.

Además, más allá de la decisión en sí misma, el tratamiento de la imagen de Ana Obregón tampoco ha sido mejor visto, y es que no más lejos de limitarse a trazar un recorrido visual por su vida y trayectoria personal y laboral, la cuenta de Twitter del programa lanzaba una sorprendente encuesta que denotaba cierta falta de tacto. En esta preguntaban lo siguiente: «¿Ha cambiado la imagen que todos teníamos de Ana Obregón tras el fallecimiento de su hijo?» .

Las críticas respuestas no se hicieron esperar, y en su gran mayoría se acusaba al programa de estar «usando la muerte de un chaval y el dolor de su madre para generar el morbo perfecto y que mañana triunféis en audiencia». Asimismo, otros comentarios pedían la cancelación del programa por falta de ética y moral, e incluso se llegaba a animar a interponer denuncias contra su productora.

Pero esta no es la primera vez que la cadena se encuentra en el punto de mira acusada de tratamiento frívolo e incluso de comercializar con el dolor, la enfermedad o la tragedia. Sin ir más lejos, el anuncio del cáncer de Mila Ximénez, cebado durante horas en Sálvame y transmitido a través de una llamada telefónica con la protagonista en el último momento de la tarde, ya generó todo tipo de especulaciones, comentarios negativos y desprecios por parte de los espectadores.

A pesar de ello, la historia se ha vuelto a repetir, también este fin de semana, con la aparición de Ximénez en el Deluxe. Si bien era de esperar que se produjesen comentarios acerca de la utilización de la enfermedad para crear un especial del programa, han surgido nuevas ramificaciones de la crítica, esta vez dirigidas a un ausente Jorge Javier.

El presentador, uno de los mejores amigos de la periodista andaluza parecía haber dado todos los ingredientes la noche anterior durante La última cena para suponer que sería él mismo el encargado de conducir un programa tan delicado. Pero cual fue la sorpresa de los seguidores del formato, cuando en su lugar aparecía María Patiño, y se indicaba que Vázquez estaba ya de vacaciones.

Algunos medios lo han tachado de «inmoral» y «jugarreta» por parte de Jorge Javier, y se ha dado a entender que en los pasillos de Mediaset ha sido una actitud muy comentada, llegando a recalcar que este tipo de acciones muestran la frivolidad con la que se utilizan las tragedias, en ocasiones de sus propios allegados, para hacer caja.