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El estrés puede ser tan malo para el aparato digestivo como la comida basura

Un nuevo estudio publicado en 'Nature Scientific Reports' revela que el cambio que produce el estrés en la microbiota del intestino de ratones hembra es similar al que genera la grasa.

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El estrés puede ser tan malo para el aparato digestivo como la comida basura
La microbiota del intestino de los ratones del estudio se vio afectada por el estrés de forma similar a cuando tenía elevados niveles de grasa.

El estrés puede ser tan malo para el aparato digestivo como la comida basura, según un estudio en ratones publicado en 'Nature Scientific Reports'.

Resumen:

Son conocidos los graves efectos sobre la salud tiene una mala alimentación, pero ahora un estudio pone sobre la mesa el impacto sobre el aparato digestivo que puede tener el estrés y que resulta similar al de una mala alimentación. El estudio, realizado de momento en ratones y que se ha publicado en la revista Nature Scientific Reports, ha demostrado que el efecto del estrés sobre la microbiota del intestino de los ratones hembra es similar al que les produce la grasa. La microbiota son las bacterias que se encuentran en el intestino y que son vitales para la salud metabólica y digestiva.   Para el experimento, Bridgewater y los investigadores de la Universidad Shanghai Jiao Tong de China seleccionaron un grupo amplio de ratones y expusieron a la mitad a una dieta alta en grasas. Tras el experimento, la diferencia fundamental se encontró entre los géneros. Los ratones macho mostraron más ansiedad en la dieta alta en grasas que las hembras y menos respuesta al estrés. Sin embargo, los cambios en la composición de la microbiota intestinal - tales como los de la dieta alta en grasas - solo lo mostraron las hembras.

Son conocidos los graves efectos sobre la salud tiene una mala alimentación, pero ahora un estudio pone sobre la mesa el impacto sobre el aparato digestivo que puede tener el estrés y que resulta similar al de una mala alimentación.

El estudio, realizado de momento en ratones y que se ha publicado en la revista Nature Scientific Reports, ha demostrado que el efecto del estrés sobre la microbiota del intestino de los ratones hembra es similar al que les produce la grasa. La microbiota son las bacterias que se encuentran en el intestino y que son vitales para la salud metabólica y digestiva.

«El estrés puede ser dañino en muchos sentidos, pero este estudio relaciona por primera vez cómo en el género femenino el estrés produce cambios específicos en la microbiota del intestino. A veces pensamos que el estrés es un fenómeno puramente psicológico, pero lo cierto es que produce cambios físicos», explica Laura Bridgewater, profesora de Microbiología y Biología Molecular en Brigham Young University y autora principal del estudio.

A veces pensamos que el estrés es un fenómeno puramente psicológico, pero lo cierto es que produce cambios físicos»

Para el experimento, Bridgewater y los investigadores de la Universidad Shanghai Jiao Tong de China seleccionaron un grupo amplio de ratones y expusieron a la mitad a una dieta alta en grasas. Tras 16 semanas, todos los ratones estuvieron expuestos a estrés leve durante 18 días. Los investigadores extrajeron el ADN microbiano de los sedimentos fecales de los ratones antes y después del estrés para evaluar cómo se veía afectada la microbiota intestinal. También midieron la ansiedad del ratón en función del movimiento de los ratones.

Tras el experimento, la diferencia fundamental se encontró entre los géneros. Los ratones macho mostraron más ansiedad en la dieta alta en grasas que las hembras y menos respuesta al estrés. Sin embargo, los cambios en la composición de la microbiota intestinal – tales como los de la dieta alta en grasas – solo lo mostraron las hembras.

Aunque este estudio ha sido realizado solo en animales, los investigadores creen que las implicaciones pueden extenderse a los humanos. «En la sociedad, las mujeres tienden a tener más ansiedad y depresión, relacionadas con el estrés, y en este estudio se puede ver que otra diferencia de género en la respuesta al estrés está en cómo responde la microbiota intestinal», afirma Bridgewater.