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Vida Sana

Diez acciones cotidianas que debilitan tu suelo pélvico

El suelo pélvico sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la salud femenina. Aunque desempeña funciones esenciales para el organismo (como mantener la continencia urinaria, sostener los órganos pélvicos o participar en la función sexual), muchas mujeres desconocen qué es exactamente, cómo funciona o qué hábitos cotidianos pueden debilitarlo poco a poco sin darnos cuenta en nuestro día a día.

“El suelo pélvico es el conjunto de músculos, ligamentos y fascias que se encuentran en el estrecho inferior de la pelvis y cuyas funciones fundamentales son la continencia, el sostén de vísceras pélvicas y la función sexual. Cualquier momento vital es bueno para empezar a cuidarlo”, señala Rocío Casas Sánchez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico del Health Center Quirónprevención.

Así, situaciones como el embarazo, el posparto, la menopausia o determinadas cirugías son etapas especialmente sensibles, aunque los expertos recuerdan que prevenir siempre es más eficaz que tratar cuando ya han aparecido síntomas como pérdidas de orina, sensación de peso pélvico o dolor.

Rocío Casas Sánchez, fisioterapeuta Health Center QP.

Pautas para cuidarlo en el día a día

Entre las acciones que podemos desarrollar en nuestro día a día y, sin darnos cuenta, dañar el suelo pélvico, se encontrarían estas que enumera Rocío Casas:

  • Toser o estornudar repetidamente: la tos crónica (asma, fumar, alergias) ejerce presión constante sobre los músculos pélvicos. 
  • Aguantar las ganas de orinar: retener la orina de forma habitual puede alterar la coordinación entre vejiga y suelo pélvico. 
  • Hacer ‘corte del chorro’ al orinar como ejercicio: interfiere con la función normal de la vejiga y no fortalece el suelo pélvico; al contrario, puede dañarlo. “Puede ser útil como orden verbal en determinadas ocasiones para mejor integración del esquema corporal y que el paciente entienda cómo se siente una activación de suelo pélvico en caso de que nunca haya hecho ninguna o tenga dificultad para hacerlo. Sin embargo, nunca se debe hacer durante el proceso de micción por los motivos ya mencionados anteriormente”, puntualiza la especialista.  
  • Empujar al defecar (estreñimiento habitual): hacer fuerza repetidamente aumenta la presión sobre el suelo pélvico; de hecho, el estreñimiento es una de las causas más frecuentes de debilitamiento. 
  • Respirar solo con el pecho (sin usar el diafragma): una respiración poco funcional descoordina diafragma–core–suelo pélvico.
  • Sobrepeso u obesidad: aumenta la presión constante sobre todo el sistema pélvico.
  • Sedentarismo o pasar muchas horas sentado: provoca falta de movilidad y debilita la musculatura profunda que sostiene pelvis y columna.
  • Deportes de impacto sin una base de fuerza: correr, saltar, crossfit o aerobic pueden debilitar si no hay un buen trabajo previo de core profundo y periné. 
  • Ropa muy ajustada en la zona abdominal: dificulta el movimiento natural del diafragma y aumenta la presión hacia abajo. 
  • Cargar peso de forma incorrecta: levantar bolsas muy pesadas, mochilas o peso en el gimnasio sin técnica adecuada; actividades como ‘deadlifts’ o abdominales clásicos pueden aumentar la presión intraabdominal. “Es cierto que pueden ser actividades potencialmente hiperpresivas y aumentar el riesgo de patología de suelo pélvico; sin embargo, que llegue a ser lesivo depende de muchos otros factores como qué actividad física realiza el paciente y con qué frecuencia, cuál es su alimentación o su descanso”, precisa.

Por eso, esta experta del Health Center Quirónprevención insiste en que, a modo preventivo, cualquier momento vital es bueno para valorarlo y considerar una pauta de ejercicios, o de tratamiento en caso de que fuese necesario: “Sin embargo, hay momentos o situaciones en las que puede resultar especialmente interesante. Embarazo, postparto, menopausia, intervenciones quirúrgicas en la cavidad abdomino-lumbo-pélvica o los procesos oncológicos serían algunas de ellas”.

¿Cuidar del suelo pélvico es solo para mujeres?

En última instancia, Casas asegura que el cuidado del suelo pélvico no debe realizarlo sólo la mujer, aunque tradicionalmente se han estudiado más patologías y tratamientos en el sexo femenino.

Resalta que cada vez más hombres recurren a la fisioterapia de suelo pélvico por incontinencia urinaria, disfunción eréctil o patología de próstata, por ejemplo, debido a los buenos resultados que está teniendo, mejorando considerablemente su calidad de vida. 

“También la fisioterapia de suelo pélvico en pacientes pediátricos está ayudando a muchas familias en los que problemas como la enuresis y encopresis, entre muchos otros, dificultan el día a día”, concluye esta experta.

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