Salud

El brote de Italia aumenta el temor a que el coronavirus se convierta en una enfermedad común

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El brote de Italia aumenta el temor a que el coronavirus se convierta en una enfermedad común

El coronavirus se extiende por distintos países en todo el mundo. EP

Resumen:

En apenas un fin de semana, el coronavirus ha sacudido a Italia arrasando con el carnaval de Venecia, provocando el aislamiento de varias ciudades y cobrándose de momento 10 fallecimientos y más de 300 contagiados. Toda Europa ha sufrido colateralmente: caídas en Bolsa (la más grande del Ibex desde el Brexit) y un importante aumento de la inquietud social. El ministro de Sanidad en España ha convocado a las comunidades autónomas de forma extraordinaria para la implementación de nuevas medidas, aunque de momento han asegurado que serán informativas.

Sin duda, la explosión de casos más allá de China, donde los últimos días empezaban a disminuir el número de contagios, pone sobre la mesa la posibilidad de que el Covid-19 se expanda de igual forma en España, donde hasta el momento solo ha habido tres casos confirmados. ¿Puede ocurrir lo mismo en España, podría el virus expandirse sin control?

Para Ildefonso Hernández Aguado, catedrático de Salud Pública y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), «lo ocurrido en Italia no es inesperado dadas las características de expansión del nuevo coronavirus». Para el experto, la clave otra: «Si seremos capaces de controlar el virus a través del sistema de detección de casos y seguimiento de contactos o si llegaremos a una transmisión comunitaria mantenida». La OMS empezaba a preparar este terreno este lunes: el mundo ha de estar preparado para una «posible pandemia».

Esa «transmisión comunitaria mantenida» significa que «ya no tenga sentido identificar los casos sospechosos, hacer seguimiento de sus contactos porque ya no sea efectivo y no se consiga contener el virus». Entonces, explica el experto, «habría que pasar a otras medidas en las que el objetivo sería la mitigación del virus, entre otros».

Ese es uno de los escenarios que manejan los expertos, que el coronavirus se convierta en «una enfermedad más o menos común». Así lo explicaba este domingo en su blog el catedrático de microbiología Ignacio López-Goñi, en el que hablaba de «dos grandes escenarios posibles». «Que se consiga controlar al virus y acabe desapareciendo en humanos, como pasó con el SARS del que prácticamente no ha habido casos en los últimos quince años» o que «el nuevo coronavirus se incorpore a la lista de virus respiratorios como una nueva enfermedad más o menos común».

Para López-Goñi, incorporar el covid-19 a la lista de enfermedades es el objetivo a evitar pues «un nuevo virus causante de neumonías en un 20% en el catálogo de los patógenos respiratorios puede colapsar los sistemas sanitarios de muchos países, aunque su letalidad sea baja».

La clave para conseguir controlar el virus está, al menos en parte, «en cada país y los recursos sanitarios disponibles», ya que el «umbral de de transmisión mantenida puede ser muy diferente en un país que en otro», según López-Goñi. Por ello los países están focalizando sus esfuerzos en el control de casos y España ha convocado mañana de forma extraordinaria el Consejo Interterritorial de Salud para incrementar las medidas (de momento informativas) y cambiar la definición de caso.

Estrategias en caso de «transmisión mantenida»

Una vez descontrolado el aumento de los contagios y al llegar, por tanto a la «transmisión mantenida», Hernández recopila algunas de las medidas sanitarias que tendrían que implantarse para el control de la enfermedad: «Cuando el seguimiento de contactos se demuestra ineficiente, es necesario aplicar otras medidas de contención como las que ha puesto Italia. Cancelación de reuniones públicas, establecimiento de líneas telefónicas de consulta o fomento del teletrabajo, entre otras».

Además, indica el experto de Sespas, sería necesario «continuar con la monitorización de la epidemia, seguimiento de casos y una buena comunicación pública para que la gente conozca tanto los síntomas como los procedimientos a seguir en caso de experimentarlos».

A estas estrategias se sumaría la implantación de la vacunación cuando ésta esté disponible. Hasta el momento, distintos equipos científicos están trabajando en conseguir una inmunización contra el nuevo virus. Ya existen distintos candidatos y la Organización Mundial de la Salud ya ha establecido criterios para los primeros ensayos clínicos de las vacunas.

Hernández, quien estuvo muy implicado en el seguimiento de la gripe A, indica que la buena noticia en el aumento de la transmisión «es que suele ir acompañada de una disminución de la letalidad, aunque no es una relación directa, suele ocurrir en este tipo de virus».

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