Tanatorio de campaña de Collserola en abril.

Tanatorio de campaña de Collserola, Barcelona, en abril. David Zorrakino / EP

Salud

“Un muerto cada 200 contagios”, la letalidad de la segunda ola

El exceso de mortalidad registrado en los meses de marzo y abril ya no volverá a repetirse. Eso es lo que aseguran los expertos en Salud Pública y epidemiólogos, si se contiene el aumento de contagios y si la edad media de los nuevos contagios no escala hacia los más mayores como en marzo y abril. Con todo, los muertos siguen aumentando y lo seguirán haciendo mientras continúen los contagios. Ya estamos conviviendo con altas cifras de contagios, una mayoría de asintomáticos que no pone, de momento, en jaque al sistema de salud, pero nuestra tolerancia en la nueva normalidad a las cifras de muertos se va a poner a prueba en las próximas semanas.

“En marzo y abril tuvimos un exceso de mortalidad muy alto con 45.000 muertos, que pueden ser atribuibles, en gran parte, pero no todo, a la Covid”, señala Fernando García López de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE). Después la mortalidad volvió a la normalidad hasta agosto que ha vuelto a producirse un exceso de unos 2.500 muertos”. El exceso de mortalidad lo estudia el sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) que realiza el Instituto de Salud Carlos III que compara las muertes de los registros con la media de los últimos años. 

MoMo de la Comunidad de Madrid del 1 de septiembre. ISCIII

En comunidades como la de Madrid se aprecian claros picos de mortalidad que han excedido la media de otros años. “Estos excesos no se pueden atribuir sólo a la Covid sin un estudio en más profundidad”, señala el epidemiólogo. El MoMo se utiliza también para mostrar el efecto de las olas de calor y la gripe en la mortalidad en un periodo de tiempo dado.

Para este epidemiólogo los muertos que se están registrando ahora están más controlados. “En estos momentos la mayor parte de los casos de muertos por Covid-19 han sido diagnosticados previamente, no como sucedía en marzo o abril, entonces había muchos casos que fallecían pero que no entraban las estadísticas sanitarias”, asegura.

Las matemáticas de la muerte

El virus no parece que haya variado mucho en estos meses, sigue contagiando y causando fallecimientos en los mismos plazos, explica García López. “Vemos que va aumentando el número de casos y le sigue un aumento de las muertes unas dos semanas después. Esto acaba de suceder en las comunidades más afectadas este verano como Aragón o Madrid en dónde el número de muertos está empezando aumentar”, asegura el miembro de la SEE. Pero nada que ver con marzo, entonces la tasa de mortalidad era muy alta, porque no estaban detectados los casos asintomáticos. Se estima que en aquellos meses los contagiados oficiales podría ser una décima parte de los reales. “Los últimas estimaciones del Ministerio de Sanidad dan una letalidad de 0,4% que no es alta [entre 0.4% y 0,5%, dijo Fernando Simón]. Esto significa, más o menos, que morirá una persona por cada 200 personas infectadas nuevas. Así que si afecta a 200 personas habrá un muerto, si afecta a 200.000 personas habrá 1000 muertos”. 

El ritmo de la Covid para subir los muertos y para bajarlos se mantiene rondando las dos semanas, como señala el García López y como ha demostrado un estudio de la Universidad de VIC, publicado en la revista Plos One , que ha analizado el periodo de tiempo comprendido entre el 14 de marzo y el 25 de abril de 2020. Estudiando los datos médicos dados a lo largo de estos 43 días, uno de los principales datos que se desprenden es que la tasa de mortalidad tardó 18,33 días de media en disminuir. En cuanto a los ingresos hospitalarios, comenzaron a disminuir pasados 14,27 días, mientras que en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) lo hicieron al cabo de 13,44 días. 

Albert Oliveras Fàbregas coautor de esta investigación considera que una de las razones que considera “vamos a ver más muertos, por desgracia, pero ahora sabemos muchas más cosas del virus y sabemos tratarlo mejor en los hospitales”.

En este punto coincide con el epidemiólogo de la SEE. Los “hospitales saben manejar ahora muy bien a los pacientes, no salvan la vida. Además ahora todos los casos graves ingresan en hospitales, cosa que no pasaba en marzo y abril y muchos de los que ingresaban lo hacía en hospitales con UCIs ampliadas y no en las mejores circunstancias hospitalarias”, apunta García López. La mejor asistencia y los mejores conocimientos médicos son claves en la bajada de la tasa de mortalidad.

Cortar la expansión

Pese a que la tasa de mortalidad es más baja ahora no podemos permitirnos esperar a la inmunidad de rebaño. Según Javier Rey del Castillo experto en Salud Pública de la Fundación Alternativas, hay que seguir evitando el contagio. “Es el mejor mecanismo en cualquier epidemia. Hay que evitar los contagios y que éstos no lleguen a saturar el sistema público. En este sentido es clave evitar los contagios especialmente de aquellos grupos de población más sensibles”, insiste. 

Según este experto tenemos que convivir durante un buen tiempo con esta situación. “Los países del oeste de asiáticos están más acostumbrados a este tipo de situaciones, pero incluso en esos países que están más acostumbrados como Corea están teniendo problemas”.

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