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Margarita del Val afirma que las vacunas del CSIC inducirán una inmunidad "más completa"

Los científicos que dirigen los tres proyectos vacunales del CSIC contra el SARS-CoV2 han explicado algunas razones por las que las españolas no están tan avanzadas como las de Astrazeneca, Oxford o Moderna.

Científicos trabajando en el CSIC. CSIC

Tres vacunas marca España se están desarrollando en estos momentos en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para luchar contra el SARS-CoV2. Tres proyectos diferentes – uno a través de ADN sintético, otro a través de un replicón de ARN del propio virus y otra basada en un virus atenuado al que se inserta la proteína del SARS-CoV2 – que se encuentran en distintas fases, aunque ninguna aún en ensayos clínicos. La más avanzada es la que dirige Mariano Esteban basada en una variante de la vacuna de la viruela y que utiliza un virus atenuado. Su candidata está en fase de producción de un lote y espera empezar a probarse en personas en el primer trimestre de 2021.

Pese a llevar un importante retraso respecto a candidatas como las de Pfizer, Moderna o Astrazeneca, la viróloga Margarita Del Val ha destacado hoy la que considera que es la más importante ventaja de estas vacunas españolas. “Las más avanzadas no son necesariamente las más completas”, ha asegurado en el foro «¿Hay ya vacuna?» impulsado por la Fundación Alternativas. “A mí lo que me gusta de estas vacunas es que pueden inducir una respuesta más completa. Las vacunas que están basadas en proteínas probablemente solo induzcan una respuesta de anticuerpos, mientras que estas tres vacunas probablemente induzcan en las personas, porque lo han hecho en animales, una buena inmunidad celular. Y es muy importante que las vacunas enseñen al organismo vacunado a reconocer a las partículas virales y eliminarlas con anticuerpos y a reconocer a las células infectadas y atacarlas con inmunidad celular. Porque así estarán atacando al virus desde todos los lados”, ha explicado.

La científica ha defendido la coexistencia de distintas vacunas, que «serán necesarias y probablemente con distintas tecnologías» y que servirán para ir avanzando en paralelo. Además, ha incidido que, pese a avanzar a paso algo más lento, «es una oportunidad para intentar contribuir desde la ciencia española».

El debate participaban además de Del Val los directores de los tres proyectos. Luis Enjuanes, Mariano Esteban y Vicente Larraga, quienes han defendido también su papel más allá de quién llegará primero en la carrera por la vacuna. «Sería un error tirar la toalla, estamos contribuyendo al desarrollo de la tecnología propia del país, que empresas que se dedicaban a vacunas veterinarias empiecen también a ser competitivas en vacunas de uso humano», ha dicho Esteban.

«Las vacunas son una carrera de resistencia, no una carrera de velocidad», ha añadido Larraga, «las que van deprisa tendrán un porcentaje de cobertura pero las vacunas se van sucediendo y unas normalmente van mejorando a las anteriores». Otra ventaja de la vacuna de Larraga es que es estable a temperatura ambiente y hasta 37 grados durante un año. Ese es el punto débil de las vacunas de ARN (Pfizer y Moderna), muy avanzadas en su desarrollo pero que requieren muchos grados bajo cero para su conservación.

El componente económico

Preguntado por si el desarrollo de las vacunas del CSIC se ha retrasado por falta de financiación, Enjuanes ha advertido que el punto crítico está en los ensayos y que, más allá de lo económico, también es cuestión de infraestructuras. «Nuestros laboratorios están bien financiados para la fase de descubrimiento», ha apuntado, «en España no estamos muy bien preparados para la fase del desarrollo».

El científico sin embargo ha hablado que no es tanto una cuestión de fondos sino de infraestructuras: «Nos pueden dar 20 millones de euros de un día para otro pero más espacio no». Enjuanes ha explicado que se necesitan entre cinco y seis millones para los ensayos preclínicos y entre 20 y 60 millones de euros para los ensayos clínicos. «Para la primera fase no tenemos queja. Para la segunda la maquinaria española ahora se está engrasando», ha dicho Enjuanes, que ha abogado por consorcios que unan a laboratorios y empresas potentes, que serán las únicas «capaces de hacer propaganda para dar seguridad y confianza a las vacunas que hagamos en España».

Larraga ha subrayado también el problema estructural y ha puesto el ejemplo de que el laboratorio que ha desarrollado la vacuna de Astrazeneca está formado por 100 personas, frente a los 13 o 15 que forman parte de los equipos de desarrollo de cada vacuna del CSIC.

¿Para cuándo la normalidad?

El científico Mariano Barbacid, que moderaba el acto, ha hablado sobre cuándo las vacunas podrán devolver la normalidad, aunque ha especificado que mejor a la que había antes de la pandemia. «Cuándo los resultados de la vacunación nos devuelvan a la antigua normalidad porque la nueva ya vimos que no funcionó», ha aseverado.

Larraga ha estimado en el próximo otoño la fecha previsible para que el porcentaje de vacunados en España sea «considerable» y Enjuanes también ha situado, «en uno de los escenarios más optimistas, que hasta después del verano no habrá iunmunidad suficientemente alta para cambiar de forma significativa las medidas de protección que tenemos ahora».

Más prudente se ha mostrado Margarita Del Val. Por un lado, ha afirmado que cree que «el objetivo no debe ser volver a la normalidad anterior sino evolucionar a algo mejor. Por ejemplo, que cuando tengamos síntomas nos pongamos voluntariamente mascarillas para evitar infectar a otros». Además, la viróloga ha afirmado que mientras las vacunas más avanzadas protegen de la enfermedad, hay muchas más incógnitas sobre si protegen del contagio. «Moderna ni siquiera ha mirado en sus protocolos si previene del contagio y que proteja del contagio o no es determinante, hasta que no sepamos eso dar plazos es muy difícil», ha concluido.

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