Salud

Linfadenopatía, en qué consiste este efecto secundario de la vacuna de Pfizer

Una sanitaria recarga una dosis de la vacuna contra el Covid-19 de Pfizer.

Una sanitaria recarga una dosis de la vacuna contra el Covid-19 de Pfizer. Eduardo Parra / Europa Press

Alicia, de 30 años, se vacunó frente al Covid el 7 de julio por la noche. Le pusieron la primera dosis de Pfizer. «No noté nada hasta el viernes por la mañana. Fui a hacerme un test de antígenos para viajar y en la cola comencé a encontrarme mal. Me dolía el brazo, tenía mucho frío y mal cuerpo», explica esta sevillana residente en Madrid. Pero no fue hasta llegar al trabajo, sobre las 11, que se dio un susto al girar la cabeza. «Hice un gesto y me dolió. Me toqué la clavícula izquierda, el mismo lado donde me había puesto la vacuna, y me toqué un bulto que era claramente visible. A mí ya se me habían inflamado los ganglios cuando pasé la mononucleosis y enseguida lo relacioné, si no el susto habría sido mucho mayor», relata.

Su caso es común entre las personas vacunadas con Corminaty. De hecho, las linfadenopatías están entre los 10 efectos adversos más comunes de esta vacuna que tiene registrados la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Hasta el 30 de mayo se habían notificado en España 976 casos, un 8% del total de reacciones comunicadas sobre esa vacuna.

Qué es una linfadenopatía

El término linfadenopatía o adenopatía se refiere a una enfermedad de los ganglios linfáticos y muchas veces se usa como sinónimo de una inflamación o aumento de tamaño de los mismos.

Los ganglios son parte del sistema linfático, que tiene como una de sus funciones principales proteger al cuerpo de infecciones. Estos ganglios actúan como filtros atrapando virus y bacterias antes de que afecten a otras partes del cuerpo.

Por ello, las linfadenopatías aparecen muchas veces con enfermedades causadas por virus, desde la hepatitis al sarampión, la rubeola o la gripe. También cuando la infección la causa una bacteria, como en la brucelosis, la tuberculosis, la peste, la difteria o la mononucleosis, como le había ocurrido a Alicia en el pasado.

Otra de las enfermedades que pueden inflamar los ganglios son las de tipo inmunológico, como artritis reumatoide, síndrome de Sjogren o hipersensibilidad a fármacos. También en otros casos las linfadenopatías las causan enfermedades malignas, como linfomas y otros tipos de cáncer, así como las metástasis. Por último enfermedades de depósito, como Niemman-Pick o Gaucher, así como otras de causa desconocida, como la sarcoidosis, el síndrome de kawasaki.

La linfadenopatía como reacción a Corminaty

Las linfadenopatías se han registrado tras la vacuna de Pfizer pero también Moderna, igualmente basada en la tecnología de ARN mensajero. «Lo que ocurre es que el ARN que se inyecta en el antebrazo y produce información genética va también al ganglio normalmente más cercano y provoca esa reacción inflamatoria», explica José Ramón Ramos Rincón, médico internista y portavoz de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

El internista cree que es probable que este tipo de reacciones sean más frecuentes en jóvenes, ya que su sistema inmunitario es más potente o reactivo: «Ocurre también cuando la adenopatía se produce como reacción a una infección, pasa más entre jóvenes».

Coincide José Barberán, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario HM Montepríncipes en que «sólo se ha observado una mayor frecuencia en la población de menos de 64 años, pero no con respecto al sexo, y parece estar relacionado con la mayor capacidad de respuesta inmunológica que tiene la población joven».

Sin embargo, Ramos Rincón afirma que no hay razón para preocuparse si uno percibe que se le inflama un ganglio tras la vacuna. «No hay razón para alarmarse, en general es un fenómeno leve y transitorio que desaparece solo. Pero sí recomiendo consultar al especialista para que pueda aliviar los síntomas y para que quede registrada la reacción», explica.

Y es que estos ganglios, asegura el médico, pueden provocar «molestias y dolor local». Además, pueden acompañar al vacunado durante semanas e incluso meses. «Es común que la inflamación aparezca en pocos días pero que tarde semanas o incluso algún mes en desaparecer, ocurre así también cuando son producidas por infecciones», añade el internista.

El internista del Hospital HM Montepríncipe concreta que «las adenopatías suelen aparecer entre el 2º y 7º día tras la administración de la vacuna y tienen una duración media de unos 10 días. Habitualmente sólo precisan tratamiento sintomático con analgésicos o antiinflamatorios habituales».

A juicio de Barberán las linfadenopatías «constituyen un problema local con poca o ninguna afectación general (fiebre, malestar, etc) que va disminuyendo paulatinamente hasta desaparecer en unas semanas. No obstante, si las adenopatías persisten más de 6 semanas pueden requerir algunos estudios adicionales de imagen como ecografía y vigilancia para ver su evolución. Este problema es de particular preocupación en mujeres en seguimiento por cáncer de mama».

Ramos Rincón advierte también que hay que acudir al especialista si el ganglio no para de crecer. «Si el tamaño continúa aumentando más allá de unos días tras la vacunación sí habría que volver a consultar, pues puede ser un síntoma de otra patología aunque coincida en el tiempo tras la vacuna».

Las 10 reacciones más comunes tras la vacuna de Pfizer

Reacción número de casos porcentaje (sobre total de reacciones
PIREXIA5.08438%
CEFALEA3.74328%
MIALGIA2.84221%
DOLOR EN LA ZONA DE VACUNACIÓN1.95115%
MALESTAR1.59612%
NÁUSEAS1.1318%
FATIGA1.1228%
ARTRALGIA1.1208%
ESCALOFRÍOS1.0708%
LINFADENOPATÍA9768%

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