El Gobierno busca abrirse un hueco difícil en un momento delicado de la geopolítica mundial, en el que apenas caben los matices y las posiciones intermedias. En absoluto defiende el régimen de los ayatolás que todavía dirige Irán pero al mismo tiempo condena el ataque unilateral concertado por Estados Unidos e Israel, porque cree que solo servirá para expandir de forma temeraria la ola de violencia en una región muy sensible. España, así, se desmarca del eje formado por Francia, Reino Unido y Alemania, que está dispuesto a auxiliar a Washington en su operación contra Teherán. Y también lanza un mensaje duro a la Administración norteamericana: no permitirá el uso de las bases militares en suelo español de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para atacar a Irán. Una posición que para el PP es un error, ya que considera que España debe alinearse con las democracias liberales y con la UE y la OTAN, y hacerlo "sin matices".

PUBLICIDAD

Ya desde el mismo sábado, cuando EEUU e Israel lanzaron la operación Furia Épica, que arrancó la cabeza del régimen iraní, empezando por el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, Pedro Sánchez lanzó un mensaje de rechazo a la acción "militar unilateral" de los dos países, porque supone "una escalada" y "contribuye a un orden internacional más incierto y hostil". Rechazó a la vez "las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria". El presidente llamaba al "diálogo", a perseguir una "solución política duradera" para la región, a hacer efectiva una "desescalada inmediata" y a respetar el derecho internacional. Porque el peligro que ha citado el Gobierno, desde el principio, es "otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio" después de la que ha arrasado Gaza y en la que han perdido la vida ya más de 72.000 palestinos.

PUBLICIDAD

Francia, Reino Unido y Alemania se han mostrado dispuestos a atacar a Irán con medidas "necesarias y proporcionadas" en defensa de sus intereses y de sus aliados

Ese primer mensaje del jefe del Ejecutivo se ha ido reforzando con el paso de las horas, pese a que se ha encontrado con un menor respaldo. Porque ha cuajado un giro fundamental: Francia, Reino Unido y Alemania, el llamado bloque E3, se mostraron dispuestos a atacar a Irán en defensa de sus intereses y de sus aliados en la región. Las tres capitales acordaron, por tanto, "colaborar con EEUU" frente a Teherán, tomando las "medidas necesarias", "permitiendo las acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones en su origen", según plasmaron los tres países en una declaración conjunta.

España no firmó ese documento. Y mantiene su posición. El mismo domingo por la noche, en la inauguración del Mobile World Congress, en Barcelona, Sánchez recalcó que "se puede estar contra un régimen odioso, como está el conjunto de la sociedad española, como es el régimen iraní, y estar a la vez en contra de una intervención militar injustificada, peligrosa y fuera de la legalidad internacional". Es decir, que es compatible "estar contra una guerra iniciada sin autorización del Congreso de Estados Unidos, del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas" y que "vulnera el derecho internacional", y a la vez condenar un régimen, el de los ayatolás, que es "terrible", que "reprime a su sociedad, particularmente a las mujeres y a las niñas" y que agrede "sin justificación alguna" a la mayoría de sus vecinos árabes.

El Gobierno sostiene que condenar el "odioso" y represivo régimen iraní es compatible con el rechazo a una intervención "unilateral" y sin la cobertura de la legalidad internacional

La del Gobierno es, por tanto, un planteamiento de duro reproche a Washington, como ya ocurrió tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Entonces el Ejecutivo también condenó el ataque y la violación del derecho internacional, advirtiendo que el mundo podía penetrar en una espiral sin fin de violación de todas las reglas, en el que se impusiera la ley del más fuerte. El presidente quiere erigirse, y esta crisis lo acentúa más aún, como la némesis de Donald Trump, como la figura antitética a la del mandatario republicano. La diferencia es que cada vez le es más costoso aferrarse a ese mástil, porque, en esta ocasión, Londres, París y Berlín, las capitales europeas de más peso, han girado decisivamente y miran a EEUU. Quieren cooperar con Trump. También se alinea con él Italia, aunque no firmara la declaración conjunta, por razones obvias, dada la sintonía ideológica de la primera ministra, Giorgia Meloni. España no quiere estar en esa liga, aunque se quede sola. Y, como afirma un ministro muy próximo al líder socialista, el Gobierno no teme ese riesgo: "Defendemos esta posición porque creemos que es lo correcto". "Estamos en el lado justo —complementa una integrante de la cúpula socialista—. Que cada gobierno asuma sus decisiones".

Un mundo "cada vez más inestable"

Sánchez ha venido defendiendo, desde su llegada a la Moncloa en 2018, una acción multilateral, concertada, como receta para los conflictos. Lo reiteraba en las últimas horas, "siempre hay espacio para una solución negociada en lugar de dejarse arrastrar por la devastación de las armas como única salida posible". La alternativa es que el mundo se aboque "de manera muy peligrosa" a un futuro "cada vez más inestable, más inseguro, más belicoso y por tanto, más injusto para el común de los mortales".

El Gobierno rechaza la intervención militar "unilateral" de EEUU e Israel no solo porque contraviene los principios de Naciones Unidas, sino porque "no va de democracia, va de otra cosa", en palabras del ministro de Exteriores, José Manuel Albares. La guerra, apuntó en Telecinco este lunes, "nunca ha traído democracia, ni paz, ni estabilidad". Esa es la posición de España, esgrimió, la que expuso él mismo en la reunión extraordinaria de ministros de Exteriores de la UE del domingo, y en la que una parte de los Veintisiete no critica la acción armada contra el régimen iraní.

No vamos a prestar nuestras bases para nada que no esté en el tratado ni tenga encaje en la Carta de Naciones Unidas", señala Albares

Pero el jefe de la diplomacia española dijo algo más. Y muy relevante. Y es que EEUU no podrá usar Rota y Morón para atacar a Irán. "No vamos a prestar nuestras bases para nada que no esté en el tratado ni tenga encaje en la Carta de Naciones Unidas", precisó. Puede haber barcos de guerra en el emplazamiento gaditano, admitió, "lo que no quiere decir que se preste la base para esta operación".

Más tarde, la titular de Defensa, Margarita Robles, insistió en ese mismo mensaje: las bases de utilización conjunta de Cádiz y Sevilla no prestarán asistencia a Washington en su operación contra Irán y solo pueden emplearse dentro de la legalidad internacional, algo que España no reconoce en este caso.

Según precisa Robles, los aviones cisterna de EEUU "no han realizado ni van a realizar ninguna actuación de mantenimiento o de apoyo"

"Rotundamente no, en las bases que hay en Morón de la Frontera y en Rota no se ha dado ningún tipo de asistencia", señaló la ministra a los informadores en un acto en Armilla (Granada). Ella misma explicó que, pese a que existe un convenio con EEUU para la utilización de las bases, este solo permite operar cuando se actúa bajo el paraguas de legalidad internacional, no cuando se hace de modo unilateral. España, añadió, está "totalmente en contra de la violencia", y las bases, por tanto, no se emplearán para prestar apoyo, salvo que este sea de carácter humanitario. Los aviones cisterna, añadió, "ni han realizado ni van a realizar ninguna actuación de mantenimiento o de apoyo". Washington ha podido tomar la decisión de irse con estas naves a otras bases, añadió, consciente de que, desde las españolas, no iba a poder operar.

España, pese a que mantiene una posición muy distinta a la de las grandes capitales europeas, siente que los hechos le dan la razón. Poco después de que el primer ministro Keir Starmer anunciara la autorización de las bases de EEUU en suelo del Reino Unido para lanzar ataques contra Teherán, drones iraníes lanzados desde el Líbano impactaron contra las instalaciones militares británicas en Akrotiri, en el suroeste de la isla de Chipre. Los daños, no obstante, fueron mínimos y no provocaron bajas. El premier del Reino Unido apuntó este lunes, no obstante, que no se sumará a los ataques sobre Teherán, aunque sí mantuvo su postura de permitir que Washington use las bases británicas para llevarlos a cabo. Una muestra, también, de los difíciles equilibrios que tiene que guardar Starmer frente a Trump.

España condena el ataque de Irán a la base militar británica de Akrotiri, en Chipre, y convoca al embajador del país en España, Reza Zabib

"En las últimas horas", decía el presidente este lunes en un mensaje en X, "Irán ha atacado Arabia Saudí, Baréin, Catar, Chipre, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Israel, Jordania, Kuwait y Omán. Condenamos enérgicamente todos los ataques ilegales e indiscriminados contra los países del Consejo de Cooperación del Golfo y otros países de la región. Como también condenamos el lanzamiento de misiles de Hezbolá y el ataque de Israel al Líbano. La violencia", subrayó Sánchez en su post, "solo genera más violencia". "Las bombas alcanzan objetivos militares, pero también calles, aeropuertos, colegios y hogares de civiles inocentes. Deben detener de inmediato esta espiral y volver al marco de la diplomacia y el diálogo", remachó. El titular de Exteriores convocó al embajador iraní en España, Reza Zabib, precisamente para trasladarle el rechazo y la condena del Gobierno a las acciones "injustificadas" de Teherán contra otros países del Golfo y contra Chipre y para conminarle que cesen "inmediatamente".

Que al menos Europa apueste por la "moderación"

El Ejecutivo persigue que al menos Europa mantenga su coherencia y no se deje arrastrar por Washington. Albares, de hecho, tras mostrar su solidaridad con Chipre, subrayó que el Viejo Continente debe seguir siendo "un proyecto de paz", su voz, dijo, tiene que ser "de equilibrio y moderación". El objetivo debe ser caminar hacia la "desescalada", según defendió ante los medios en la sede de su ministerio antes de intervenir en la presentación del III Plan de acción de mujeres, paz y seguridad 2025-2030, informa EFE.

España ha demostrado durante todos estos años estar en el lado correcto de la historia. No se puede trabajar ni se puede impulsar la ley del más fuerte. No vamos a compartir esa forma de solucionar los conflictos internacionales", asegura Montero

Para España, cada país es soberano para tomar sus decisiones, pero "el papel de Europa" debe ser el de reivindicación del derecho internacional, el pacto, la negociación, la rebaja de la tensión. No lo contrario. "España ha demostrado durante todos estos años estar en el lado correcto de la historia. No se puede trabajar ni se puede impulsar la ley del más fuerte. Nosotros no vamos a compartir esa forma de solucionar los conflictos internacionales", esgrimió por su parte la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, desde Cantillana (Sevilla). En la misma línea se pronunció, en Madrid, el ministro de Transportes, Óscar Puente: la respuesta de la UE en el conflicto está siendo "tibia".

Para la izquierda del Ejecutivo, España se queda corta, y para la derecha, Sánchez se equivoca de aliados. Sumar denunció sin ambages el "papel vergonzoso" de la UE, pero Podemos urgió al Gobierno a aclarar si se utilizaron las bases de Rota y Morón para bombardear el pasado fin de semana y volvió a exigir que España salga de la OTAN, que rompa "esa alianza militar-criminal" que convierte al Estado en cómplice "de los peores crímenes que ha cometido la Humanidad", en palabras de Ione Belarra.

Para el PP, sin embargo, el Ejecutivo parece estar "atrapado por sus socios". "Nuestro partido, como no podía ser de otra manera", aseveró vicesecretaria de Sanidad y Política Social de los populares, Carmen Fúnez, "se adhiere al mensaje que ha lanzado la Unión Europea para que los esfuerzos diplomáticos contribuyan a salvaguardar la seguridad y la estabilidad en la zona". En definitiva, que Madrid debe alinearse "sin matices" con las democracias liberales, y con sus socios de la UE y la OTAN.

El PP pide que España se alinee "sin matices" con las democracias liberales y con sus socios de la UE y de la OTAN: "Algo falla" cuando Hamás o los "enemigos de la libertad" respaldan al Gobierno

"Algo falla", cree el PP, cuando "los enemigos de la libertad" respaldan a Sánchez y cuando organizaciones terroristas como Hamás y cuando organizaciones terroristas como Hamás "aplauden" al Gobierno. "Con estos apoyos no se defienden los intereses de España, sino que, por el contrario, se ponen en riesgo", remachó la dirigente. Una posición esta última no muy divergente de la de Vox. Sánchez, dijo Santiago Abascal, es el "tonto útil de los peores regímenes del mundo", el "mejor amigo" que tienen los ayatolás en Europa. Sánchez aguantará el pulso. Cree que, como sucedió antes con Venezuela, o antes con Palestina, el tiempo le acabará dando la razón.