La amenaza de veto comercial del presidente de Estados Unidos contra España deja en el aire el 4,3% de las exportaciones españolas hacia el gigante que preside Donald Trump. Nuestro país mantiene una balanza comercial deficitaria, en la que importa más del doble de lo que envía a EEUU.
Los datos de Comercio Exterior del Ministerio de Economía reflejan que en el último año el déficit comercial con el país norteamericano se disparó un 34% hasta los 13.458 millones de euros. Lo hizo tras desplomarse un 8% el valor de las exportaciones, que se quedaron en 16.716 millones de euros. Eso supone el 4,3% de los 387.091 millones de euros que exportó España a nivel global el año pasado.
Por contra, las importaciones de bienes y servicios no hicieron otra cosa que aumentar un 7%. En concreto, nuestro país compró a Estados Unidos un total de 30.174,7 millones de euros en 2025, lo que supone el 6,8% de los 444.164,4 millones que importó nuestro país.
La política arancelaria de Trump mantiene desde hace meses las alarmas encendidas en muchos sectores productivos. Los aranceles mínimos del 10% que Estados Unidos impuso a las importaciones globales entraron en vigor el pasado 7 de agosto y anunció la imposición de nuevos aranceles a decenas de socios comerciales, que incluyen un mínimo global del 10%.
Pero tras lanzar su ofensiva contra Irán y la negativa de España a que use las bases militares de Rota y Morón para ello, Trump tachó desde el despacho Oval de la Casa Blanca de "poco amistosa" la postura del Gobierno de Pedro Sánchez. Y amenazó con cortar las relaciones comerciales con nuestro país.
El mercado estadounidense es uno de los principales destinos extracomunitarios de las exportaciones españolas. Según los datos analizados del Banco de España, el comercio bilateral de bienes y servicios con Estados Unidos representa en torno al 4 o el 5% del PIB español.
En bienes, España importa más de lo que exporta. En concreto, manda hacia EEUU principalmente bienes de equipo (maquinaria y material eléctrico), productos químicos y farmacéuticos, semimanufacturas y productos agroalimentarios, entre los que destacan grasas y aceites. El aceite de oliva es el más emblemático y fuentes del sector aseguran que no hay mercados alternativos a España donde EEUU pueda encontrar suficiente suministro del 'oro líquido' para cubrir su demanda.
De Naturgy a Repsol
Del lado de las importaciones, pesan especialmente los productos energéticos (petróleo y gas), además de bienes de equipo y productos intermedios utilizados por la industria española.
Sin duda, el energético fue uno de los sectores que más aguantó la respiración este martes. A la incertidumbre que se ha instalado tras la crisis en Irán y que ha disparado los precios en los mercados de gas y crudo, se sumó el anuncio de Trump. Romper las relaciones comerciales con España supondría, en caso de llevarse a cabo, un severo revés para mercados como el del Gas Natural Licuado (GNL) y el petróleo.
EEUU se había convertido en una suerte de salvavidas ante la crisis del Estrecho de Ormuz desatada desde el sábado. Nuestro país hace años que ha ido reforzando su dependencia energética con el mercado estadounidense. Cualquier impacto en los niveles de importación de gas y petróleo podría tener serias consecuencias. Pese a que parece difícil romper los contratos y compromisos que respaldan los acuerdos, la Administración Trump ya ha demostrado que no siempre ha respetado los marcos normativos vigentes.
EEUU es el segundo mercado de importación de gas -el primero de GNL- para España, tras Argelia. El año pasado duplicamos el volumen de gas que llegó procedente de EEUU y que fue descargado en algunas de las siete plantas regasificadoras españolas. Pasamos de adquirir 56.899 GWh en 2024 a 111.696 GWh el año pasado.
En el caso del petróleo, España ha pasado en la última década de no comprar crudo a EEUU a convertirlo en su principal proveedor. Según datos de la Corporación de Reservas Energéticas de Productos Petrolíferos (CORES), en 2015 le compramos 522.000 toneladas de crudo y el año pasado alcanzamos los 10,2 millones de toneladas.
Además de un riesgo de suministro de gas y petróleo para España, la amenaza también podría tener un impacto en otros países europeos que dependen de las exportaciones españolas. Del cerca de un centenar de buques metaneros que arribaron desde EEUU el año pasado a los puertos regasificadores, principalmente Bilbao y Huelva, el 20% del gas que descargaron estuvo destinado a la exportación a países de la UE.
Compañías como Naturgy tienen una importante exposición y dependencia del mercado de los EEUU. Alrededor del 40% de sus contratos de suministro de GNL proceden de este país; un gas que llega desde plantas de Texas y Luisiana. Precisamente, en las últimas horas fuentes del sector subrayaban que compañías como Naturgy estaban menos afectadas por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, del que apenas llega un 1,5% del gas a España. La principal fuente de entrada de gas es EEUU, con el 30% del total, sólo superada por Argelia con un 34%.
El año pasado, Naturgy cerró un contrato con la compañía norteamericana Venture Global para que le suministrara un millón de toneladas anuales de GNL de su planta de Luisiana. Este martes, las compañías energéticas evitaron valorar las palabras del presidente de EEUU. La delicada situación que atraviesa el sector a nivel internacional por la crisis de Ormuz se ve ahora agravada, en el caso de España, por el anuncio de Trump.
Precisamente otra de las compañías energéticas españolas, Repsol, venía manteniendo una muy buena relación con la Administración Trump. La intervención en Venezuela y la posterior operación para reflotar la producción de crudo en el país caribeño contará con Repsol como uno de los aliados de EEUU en el plan. El propio CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, fue uno de los invitados a participar en el consorcio de compañías petroleras internacionales para reactivar el mercado venezolano.
Repsol genera el 30% de sus hidrocarburos en EEUU, donde además cuenta con importantes activos en Pensilvania y el Golfo de México. Se estima que produce cerca de 160.000 barriles diarios en Estados Unidos, convertido en su principal mercado de explotación.
El tercero de los gigantes con importantes intereses en EEUU es Iberdrola. La energética que lidera Ignacio Sánchez Galán ha convertido este mercado, junto con el Reino Unido, en la prioridad de sus inversiones. El 60% de sus inversiones el año pasado se repartieron entre EEUU y Reino Unido, una política que continuará este año. Su filial norteamericana, Avangrid, le genera el 25% de su beneficio operativo.
En el ámbito financiero, para el Banco Santander es uno de los mercados donde tiene previsto crecer. Hace solo unas semanas anunció la compra del Webster Bank por más de 12.000 millones.
Las patronales piden reconducir la situación
Las patronales CEOE, CEPYME y ATA mostraron a última hora de este martes "su profunda preocupación" ante el escenario que se abre. "EE.U. es un país amigo y un socio fundamental desde el punto de vista económico y político, y confiamos en que finalmente nuestras relaciones comerciales no se vean afectadas de ninguna manera", señalaron. En este sentido, pidieron "ir de la mano de la UE a la hora de tomar posición y adoptar decisiones de índole transnacional", y confiaron en "que el Gobierno sepa reconducir esta situación".
Desde Moncloa aseguraron que si el gobierno norteamericano quiere revisar las relaciones comerciales con España debe respetar a las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU. "Nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro", señalaron fuentes del Ejecutivo.
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