El desplome del precio de la acción de Indra por las turbulencias entre el Gobierno y Escribano tiene un ganador. El fondo bajista AQR Capital Management, un viejo conocido de la bolsa española, ha llevado su posición corta sobre la cotizada hasta el 2,31% del capital en circulación. Así consta en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), consultados por El Independiente.
El último movimiento se produjo este mismo lunes, cuando la compañía cerró con una caída del 3% por las dudas sobre la continuidad o no de su presidente Ángel Escribano, al que Moncloa quiere fuera del puesto. El fondo americano, fundado en 1998 en EEUU por 'ex' de Goldman Sachs, comenzó a mover al alza sus posiciones el pasado mes de noviembre tras no haber actuado en la firma desde 2015. Desde su entrada ha subido en 18 ocasiones su posición hasta alcanzar el porcentaje antes citado.
La actuación de los fondos bajistas consiste, fundamentalmente, en apostar en el mercado a que el precio de los títulos de una compañía va a caer. Se trata de lo contrario a lo que persigue un inversor normal, que compra acciones para sacar beneficio cuando suba el precio.
En el caso de Indra, mientras todos los inversores ven una firma con potencial de crecer gracias al ciclo inversor en defensa puesto en marcha para el rearme de la Unión Europea, AQR apuesta contra la compañía con las controvertidas posiciones cortas. Es decir, juega al contrario que el resto de inversores y gana cuando la cotización cae.
Resumidamente, los bajistas toman prestada la acción de un inversor y la venden después con el objetivo de que el precio caiga y pueda volverse a adquirir más tarde a un precio más bajo. Una vez que han obtenido el beneficio por la caída del título, devuelven la acción al accionista original, que además recibe una comisión. En la CNMV solo se publican las posiciones cortas superiores o iguales al 0,5%, y en estos momentos la de AQR es la única que figura y que supera ese umbral.
Hasta ahora, Indra ha volado en bolsa, llegando a superar los 10.000 millones de capitalización bursátil. Tras presentar unos resultados históricos hace un mes, todavía acumula una revalorización del 74,74% respecto a hace un año. Pero las tensiones sobre el relevo en la cúpula han frenado en seco su rally bursátil y la han arrastrado a niveles por debajo de los 50 euros por acción.
Este martes, el precio de la compañía cerró casi otro 4,19% abajo, hasta los 46,64 euros por título. Desde sus máximos alcanzados a mediados de mes (64,5 euros), el valor de las acciones de la compañía ha caído casi un 30%. Solo en los últimos cinco días se ha dejado casi un 20%. La capitalización se queda en los 8.050 millones.
Y todo queda al albur del desenlace del pulso entre Escribano y el Gobierno de Pedro Sánchez. El empresario madrileño ha aguantado por ahora los envites del Ejecutivo central, que ha pasado de auparle hace un año a la presidencia a pedir su cabeza. Todo para frenar la operación de fusión de la empresa familiar de Escribano -Escribano Mechanical & Engineering (EM&M)- con la propia Indra, dentro de la estrategia para hacer de Indra un 'campeón nacional' de la industria de la defensa.
Moncloa trasladó a Escribano que era condición necesaria su dimisión para seguir adelante con el estudio de la integración. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) -el holding público a través del que el Estado controla un 28% del capital de Indra- esgrimió el conflicto de interés que supone que Indra compre la empresa familiar de su presidente. Ante esta presión, Escribano y su hermano Javier decidieron dejar la operación en stand-by. Una maniobra que elimina de facto el argumento del Gobierno para pedir que dé un paso a un lado.
A priori, Escribano se ve con la capacidad de resistir en su puesto gracias al apoyo de los fondos y de una mayoría de los consejeros independientes. De su lado tiene a Amber Capital, el fondo del presidente de Prisa, el empresario de origen armenio Joseph Oughourlian. En frente tiene no solo a la SEPI, sino también a Sapa, la empresa vasca de la familia Aperribay, dueña de un 7,9% de Indra.
Este miércoles se celebrará un consejo de administración ordinario en el que podría aclararse el futuro tanto de Escribano como del consejero delegado, José Vicente de los Mozos, cuyo mandato vence en junio. Este último tiene que trasladar al órgano de la cotizada si quiere renovar en su cargo. Es uno de los perfiles que suena con más fuerza en las quinielas para sustituir en el puesto ejecutivo a Escribano, si finalmente el Gobierno logra apartarlo o éste decide dar un paso atrás.
Ahora bien, si Escribano es descabalgado en el consejo, podría también convocar una junta de accionistas, toda vez que es propietario junto a su hermano del 14,3% del capital de Indra. Y ahí podría medir fuerzas ya, de forma definitiva, con el Ejecutivo. Mientras tanto, la inestabilidad en bolsa podría alargarse dejando a la cotizada expuesta a los bajistas como AQR, que también ha apostado en las últimas semanas contra alguna otra grande del Ibex-35 como Acciona.
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