El 8 de agosto de 2023 el hasta entonces portavoz en el Congreso y referente de Vox desde su fundación, Iván Espinosa de los Monteros, sorprendía con una convocatoria de prensa en sede parlamentaria para anunciar su baja de la primera línea política. Todo, después de una intensa campaña electoral de generales donde protagonizó discursos de impacto como el del cierre en la Plaza de Colón el 21 de julio. Allí llamó a apretar "el botón verde" frente al "azul o el rojo", pidió "intensidad" para convencer durante la jornada de reflexión al entorno para el voto masivo a Vox.
Espinosa justificó su salida por cuestiones familiares. De hecho deseó ver pronto a Abascal en Moncloa y concretó que lo mejor para Vox estaba "por venir". Pero lo cierto es que a esa declaración desde la sala de prensa del Congreso llegaba "ahogado por la presión del núcleo duro de Abascal", con ascenso de figuras como Ignacio Garriga o Jorge Buxadé. Y por el viraje hacia posiciones nacional-populistas después de un progresivo apartamiento del ala liberal que ahora orbita fuera de Vox en torno a él. Se comprobó con algunas 'purgas' de caras conocidas y vinculadas a esa corriente. Esa confección de listas hizo a Espinosa dar prácticamente por cerrada su salida antes de la campaña electoral, aunque lo comunicó a posteriori.
No obstante, según ha podido saber El Independiente por fuentes del entorno de Espinosa, en los meses previos a esas generales y a la salida, este tuvo un choque con Santiago Abascal. El motivo fue la progresiva externalización de la comunicación del partido en la agencia Tizona Comunicación, propiedad del gurú y asesor de Abascal, Kiko Méndez-Monasterio, así como el hijo del empresario Julio Ariza, Gabriel Ariza Rossy. Ambos habían aumentado progresivamente su influencia en la formación hasta límites extremos sin tener, siquiera, afiliación ni carnet de Vox. Eso no gustaba ni a Espinosa ni a otras figuras próximas, especialmente en términos económicos. Ambos se hacían fuertes en ese núcleo duro de Abascal.
Quienes están al tanto de la discusión, afirman que fue puntual. Espinosa desaconsejó al líder de Vox depender totalmente de estructuras ajenas al partido, especialmente en ámbitos tan relevantes como el de la comunicación. Igualmente, trasladó a Abascal su falta de confianza hacia los negocios de Méndez-Monasterio y Ariza, apuntan esas fuentes al tanto del asunto. Definen la conversación como fuerte. Ya había habido diferencias de criterio meses antes, en lo que respecta a la presentación de Ramón Tamames como candidato para la moción de censura, algo que promovió Méndez-Monasterio en un encuentro con Abascal y con el escritor Fernando Sánchez Dragó.
24 horas después de la salida de Espinosa, una publicación en El Mundo recalcaba esas diferencias internas con el reforzamiento de nuevos rostros en torno a Abascal, la colocación en listas -y en puestos de poder- de figuras menos preparadas y se recogía que poco antes de anunciar su marcha, Espinosa citó a Abascal para cenar -unas dos horas- y adelantarle su decisión. Le volvió a recalcar todas las diferencias, aunque todo en el plano político. "En lo personal su amistad es inquebrantable", hacían hincapié fuentes conocedoras en la información.
Lo cierto es que el distanciamiento personal ha sido notable en estos últimos años entre ambos dirigentes. Sobre todo, después de los movimientos del exportavoz, que no han gustado a Bambú y se han mirado con recelo: desde la creación de un think tank, Atenea, al acercamiento a algunos sectores del PP. Abascal y los suyos no acudieron a la presentación del centro de ideas y marginaron a Javier Ortega Smith por dar ese paso. Progresivamente, lo que han sido silencios de Espinosa han pasado a ser cuestionamientos constantes a las acciones de Vox en público a través de X o de entrevistas.
Desde el entorno de Espinosa apuntan que no piensa que Abascal sea un mal tipo, pero sí cree que se ha dejado abducir por quienes le rodean
Según señalan las fuentes consultadas, Espinosa no cree que "Abascal sea un mal tipo, pero sí piensa que se ha dejado abducir" por lo que insiste en denominar "el búnker", ese núcleo duro que denunciaba en 2023, una camarilla constituida en torno a Abascal que desde la dirección nacional de Vox niegan que tenga más peso que el propio partido. El propio Buxadé lo expresó así la semana pasada con una tribuna de opinión en este digital. En algunas entrevistas recientes, Espinosa sí ha dejado ver que ese distanciamiento de Abascal es patente, que ya no queda ni amistad.
"No lo conozco bien. Es otra persona", dijo ante los micrófonos de COPE en febrero. Insistió en la influencia de esa camarilla: "Es uno de los problemas más graves que tiene Vox ahora. Un partido que se ha cerrado en sí mismo, en un grupo minúsculo de gente incluso desconocida para el gran público, que no pertenece a Vox, pero son los que toman las decisiones. Entonces, un partido que funciona así, ¿cómo va a gobernar? ¿cómo va a llegar a acuerdos con otros grandes partidos?". Definió a Vox como un partido sostenido por personas que funcionan "en la opacidad, en un entramado que es cada vez más sospechoso y del que vamos conociendo noticias aisladas que se confirman".
Las quejas privadas a Abascal, ahora públicas
Tras la apertura de expediente a Ortega Smith y José Ángel Antelo y sus sucesivas expulsiones, Espinosa ha empezado a cargar sin tapujos contra ese "búnker" en Vox. Esas advertencias hechas a Abascal sobre los negocios de Méndez-Monasterio o Ariza ahora se hacen públicamente de su mano y de los que le acompañan en búsqueda de un congreso extraordinario para debatir internamente con los afiliados el rumbo del partido y su funcionamiento orgánico, algo que tiene muy poco margen de prosperar.
En el manifiesto para exigir una asamblea extraordinaria, sin citar a Méndez-Monasterio o a la familia Ariza, se apunta a "la existencia de un entramado paralelo de entidades opacas, desconocidas para la mayoría de los afiliados, no sometidas a un escrutinio suficiente y vinculadas a intereses e intercambios económicos que exigen transparencia". Se ha denunciado "retribuciones desorbitadas en el entorno del presidente".
Básicamente se hace referencia al conglomerado empresarial que orbita en torno a Vox y que manejan ambas figuras, desde Tizona al instituto de educación superior ISSEP -donde dan clase miembros de Vox y se forman a alumnos o trabajadores del partido a través de becas fomentadas desde los grupos parlamentarios-, pasando por la fundación Disenso. También por editoriales como Homo Legens (IVAT S.L.).
Espinosa y los críticos de Vox señalan a la conformación de una estructura empresarial en base a Méndez-Monasterio y Ariza que vive del dinero que filtra el partido a través de subvenciones públicas de diferente tipo por representación política en el Congreso y el resto de cámaras, así como de las partidas parlamentarias asignadas a los grupos -donan el 50% a la dirección- y de los pagos de la militancia. Pero que al mismo tiempo beneficia a figuras de la dirección.
El exlíder en Castilla y León, Juan García-Gallardo, de hecho, acusó directamente en una entrevista reciente a Abascal de llevarse un "sobresueldo" de la editorial Homo Legens, por la contratación de su esposa por un sueldo anual de 63.600 euros a cambio de asesoramiento en redes sociales, por valor de un tercio de toda la facturación anual. Cree que Vox es "el fondo de pensiones de Abascal". De Disenso, aunque "hace muy buena labor de difusión de ideas" opina que "sirve para colocar a familiares de amigos y sirve como agencia de colocación en gran medida. En el ecosistema de Vox trabajan media familia Méndez-Monasterio y media familia Ariza". Propiedad de Ariza es el local donde se ubica legalmente Tizona, el ISSEP y donde Vox tuvo su primera sede, en la calle Nicasio Gallego de Madrid.
En esto coincide Espinosa, de ahí sus alertas a Abascal por la cesión completa de aspectos como la comunicación, el ADN de Vox de cara al electorado. En una entrevista en El Confidencial el exportavoz sin entrar en los 63.600 euros, señala que uno de los objetivos de esa asamblea debe ser debatir "sin cámaras ni espectáculo mediático" asuntos como la financiación. Preguntado sobre los 2,5 millones de euros anuales que Vox orienta hacia Disenso desde 2020 -ya son más de 11 millones-, Espinosa afirma que "hay que ver euro por euro el dinero que sale de Vox, su destino último y su justificación".
Da un detalle que va en relación con esa preocupación sobre la difuminación de Vox y los intereses empresariales del "búnker". "Cuando montamos el partido yo me preocupé de colocar en los estatutos que el partido sería auditado, porque queríamos demostrar la limpieza de las cuentas. Decir dónde iba cada euro de las personas que confiaban en nosotros. Eso era muy importante y lo sigue siendo".
"El problema surge cuando se crea todo un entramado en el perímetro del partido que no entra en las cuentas de Vox y, por tanto, la auditoría -algo a lo que se aferran en Bambú, así como la labor del Tribunal de Cuentas- ya no es indicativa de nada. Porque si tú desvías dinero del partido de manera masiva hacia un entramado que tiene intereses distintos del partido y cercanos a particulares, pues la auditoría es irrelevante, auditas una parte minúscula de lo que ha generado Vox".
Los números de Tizona Comunicación
Cuando se producen las quejas de Espinosa a Abascal, Vox, en todo caso, ya viene colaborando con Tizona desde hace tiempo. Cuando se produce el boom electoral en Andalucía en 2018, la empresa se encarga de formar en comunicación a los diputados electos. Se replica a nivel nacional tras las generales de 2019, con cursillo piloto para Abascal, Espinosa y otros dirigentes. También hay asesoramiento internacional y en geopolítica. Tizona, además de la preparación de cuadros, se encarga de la organización de eventos como los sucesivos Vistalegre.
Hasta 20 empleados empiezan a trabajar estrechamente con Vox. Las quejas de Espinosa van más orientadas en el último ciclo a cuando aparentemente Méndez Monasterio es quien toma más decisiones comunicativas que el propio Abascal, y no al revés. En 2019 Tizona facturó a Vox más de medio millón de euros por sus servicios, lo que llevó al Tribunal de Cuentas a citar al tesorero y al gerente de Vox para pedirles mayor detalle de estas adjudicaciones a dedo. La respuesta: se contrataban "servicios generales de asesoramiento político cuyo concepto en factura es difícil de precisar", desde discursos a estrategias. Los contratos, además, pese a la cuantía, no podían elegirse mediante concurso público "porque el servicio de asesoramiento es inseparable de las personas que lo hacen". Se avalaba el papel de Méndez-Monasterio y Ariza.
Sin conocerse detalles de 2023, fecha de la marcha de Espinosa, desde 2024, según avanzó El Confidencial, la empresa ligada a Vox recibe 26.700 euros mensuales con IVA incluido por los servicios prestados; más de 320.000 euros de base anuales. Según publicó en marzo El País, durante 2020 Tizona habría facturado más de 1,3 millones de euros totales a Vox. Se desconoce cuánto ha podido recibir en este tiempo de Disenso, si lo hay, o cuáles son los beneficios de ambos empresarios con otras entidades como ISSEP, al menos derivada de la formación de cargos públicos con correspondientes ayudas parlamentarias para ello.
Esta "opacidad" denunciada por los críticos ha hecho pronunciarse al exsecretario general de la formación, número dos de Vox hasta noviembre de 2022, quien pide al partido que haga público el modelo 347. Es la declaración de Hacienda que refleja los pagos a suministradores y proveedores y que ya reclamó Macarena Olona al dejar Vox, sin éxito.
Nada más poner los críticos a Tizona y el resto del conglomerado en la diana, Vox publicó un comunicado haciendo hincapié en la "gran labor realizada por la consultoría", y recordando que ello le ha permitido contar un Napolitan Victory Awards -el máximo galardón en comunicación política- precisamente en ese 2020. Desde Bambú atribuyen la actuación de Tizona como esencial para consolidar al partido como "tercera fuerza política". Fuentes de la formación van más allá, defienden esa colaboración sin considerar que sea "más cara que lo que gastan otros partidos" en asesores afines ideológicamente, y definen a la labor de Méndez-Monasterio como "faro" discursivo y una "inspiración".
Sin dar detalle sobre su relación económica, desde Vox cargan contra esos críticos: les señalan un deseo por pinchar la alternativa, tanto por rencor personal por ya no ser influyentes en Vox, dicen, como por acción coordinada con el PP para someter a Vox.
Te puede interesar
Lo más visto