León XIV visita España

España

Feijóo dice suscribir las palabras del Papa mientras Abascal reclama para España la política migratoria del Vaticano

Buena parte del foco político en este histórico discurso papal estaba puesto en la reacción a unas palabras que, en la misma medida, podían apelar a la izquierda -en asuntos como la defensa de la vida o la familia- y a la derecha -inmigración o derecho internacional-. León XIV ha hecho honor a su profundidad y hondura intelectual para poner sobre la mesa asuntos de calado, así como las posibles contradicciones de nuestra clase política.

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Por ejemplo, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho suscribir "desde la primera a la última" las palabras del Sumo Pontífice, tanto en la forma como en el fondo. Sin embargo no ha aludido a la defensa cerrada que León XIV ha hecho de la necesidad de atender a los inmigrantes y asegurar su "rescate, asistencia, acogida e integración" sin distinguir entre los regulares y los que entran a nuestras fronteras de manera ilegal.

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Abascal distingue entre "la politica práctica y los discursos"

El exhorto también alcanzaba a Vox, partido con el que el PP comparte su rechazo a la regularización masiva de inmigrantes, que apoya la Iglesia, y firma gobiernos autonómicos de coalición bajo el principio de la "prioridad nacional", aunque ambos partidos lo intepreten de manera muy diferente. Sí ha sido mucho más explicito al respecto el líder de Vox, Santiago Abascal, cuya presencia ya era de por sí noticia tras haber sido muy crítico con el Vaticano. Abascal ha escuchado "muy atentamente" las palabras que "se esperan de un líder religioso".

Pero, a continuación, ha matizado que "todos sabemos distinguir lo que es la política práctica de los discursos". E, incluso, se ha atrevido, al hilo de esta afirmación, a reivindicar para España, no se sabe si con ironía o no, la política migratoria del Vaticano "donde si uno entra ilegalmente tiene multa y cárcel". Asimismo, ha puesto el acento en otra parte del discurso papal, esto es, en el combate a las mafias y el derecho de los ciudadanos a permanecer en su propio país.

Clima político y sin alusiones a la ejemplaridad

Este era el asunto más espinoso para los líderes de ambos partidos. Feijóo se ha movido más cómodo en la defensa de la "dignidad de la persona, de la familia y de la libertad religiosa", recordando que el PP "hunde sus raíces en el humanismo cristiano", consagrado en sus propios estatutos. También se ha aferrado a la idea de que "no hay instituciones sin convicciones. Tenemos un déficit de respeto a las instituciones y mucho más a las convicciones", en referencia implícita al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En cambio, lo que más le ha gustado a Abascal ha sido el elogio de León XIV a la "historia, tradición e identidad" de España, pero lejos de bajar el termómetro del debate político, ha agregado de corrido, que todo ello se produce "cuando hay una mafia corrupta instalada en el Gobierno, que no solo ha malversado, robado, ocasionado muertes con su corrupción, sino que ha usado al Estado para encubrir sus propios crímenes amordazando a jueces fiscales, policías y guardias civiles", en relación al escándalo que rodea a la fontanera socialista, Leire Díez. No deja de ser significativo que el Papa no haya hecho alusión alguna a cuestiones como la ejemplaridad en el ejercicio de la gestión pública.

Y si bien el líder ultra dice coger el guante papal en contra de la polarización y de los discursos que buscan el "desprecio y la humillación" del contrario, lo pondrá en práctica, "entre políticos honrados. Nadie nos pide silencio frente a los crímenes y las corrupción", ha insistido.

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