La libertad de los presos políticos no son migajas. Es un derecho fundamental y, como tal, cada excarcelación representa un hecho que debe ser valorado con seriedad, al mismo tiempo que se mantiene la exigencia por quienes aún permanecen privados de libertad.
En este contexto, resulta necesario analizar con prudencia el proceso de negociación que se desarrolla actualmente. La mesa de diálogo ha sido organizada, estructurada y supervisada por el Gobierno de Estados Unidos, dentro de una estrategia política en la que tienen un papel determinante el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio.
La composición de esa mesa tampoco puede analizarse al margen de esa realidad. Si determinados sectores o dirigentes no forman parte de ella, mientras otros sí participan, esa configuración responde a las decisiones y condiciones establecidas por quienes impulsan y supervisan el proceso desde Washington.
Por ello, cualquier valoración sobre la mesa de negociación debe partir de los hechos y de su contexto. Descalificar el proceso, a sus integrantes opositores o incluso la participación del Gobierno estadounidense supone desconocer el marco en el que se producen las decisiones y las acciones recientes.
Ninguna excarcelación debe interpretarse como el punto y final mientras haya aún personas que continúen privadas de libertad por motivos políticos"
El objetivo central, sin embargo, debe permanecer por encima de las diferencias políticas: avanzar hacia la libertad de todas las personas detenidas por razones políticas. Cada excarcelación es importante, pero ninguna debe interpretarse como el punto y final mientras haya personas que sigan privadas de libertad por motivos políticos.
La discusión pública requiere argumentos, responsabilidad y una valoración objetiva de los resultados. Los eslóganes, por sí solos, no permiten comprender la complejidad de un proceso de negociación ni contribuyen a encontrar soluciones.
La libertad de los presos políticos no es una concesión ni una recompensa. Es un derecho. Y cualquier avance que permita que una persona regrese con su familia debe ser entendido como un paso positivo, sin perder de vista la necesidad de alcanzar la libertad de todos.
Manuel Rodríguez es presidente de La Plataforma Ayuda Venezuela. Aquí puede leer todos sus artículos publicados en www.elindependiente.com
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado