El ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, quiere que las aerolíneas que operan en España bajen el precio de sus billetes para que así vengan aún más turistas al país. Es la parte que el ministro cree que les corresponde hacer a las compañías después de que el Gobierno haya decidido bajar un 11% las tasas aéreas que cobra Aena en los próximos cinco años (a razón de una rebaja del 2,2% anual).

Menos tasas, menos costes para las compañías. Menos costes, mayor margen de maniobra para hacer más atractivas sus tarifas. Así se ve desde Fomento. De la Serna, de hecho, no dudó en hacer un “llamamiento público” a las aerolíneas para que trasladen el recorte de las tasas al precio de los billetes aéreos.

“Un ministro no puede reunirse para pedir que bajen sus tarifas. Si se hubiesen reunido sólo las compañías, habríamos abierto expediente”, dice la CNMC

Un llamamiento público que el ministro ha repetido en privado en la reunión mantenida hoy con las compañías. «Estamos convencidos de que se hará un esfuerzo en este sentido», ha dicho hoy De la Serna tras la reunión. «Tiene que haber un ejercicio de corresponsabilidad de los reguladores, el Gobierno de España, Aena -como gestor aeroportuario- y las compañías aéreas», ha subrayado el ministro. «Sabemos que va a mejorar la competividad del sector, pero también pensamos que debe tener su reflejo en el destinatario final, en el usuario que coge el avión». Esto es, en el precio de los billetes que este usuario compra.

La petición de Fomento, en cualquier caso, no ha gustado en la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC). “El Gobierno no puede intervenir recomendando qué hacer con los precios de un sector”, advierten fuentes del supervisor consultadas por El Independiente. “Un ministro no puede reunirse para pedir a compañías privadas que suban o bajen sus tarifas. Si se hubiesen reunido sólo las compañías aéreas, sin el Gobierno, habríamos abierto expediente”.

Desde la CNMC se avisa de que la petición de De la Serna sobre cómo deben manejar sus precios las compañía podría “contribuir a alinear a los operadores del mercado aéreo y a derivar en un resultado coordinado”. “Si el Gobierno lo pide, se elimina la incertidumbre del mercado y las aerolíneas saben cómo actuar y cómo lo harán sus competidores. Si el Gobierno lo pide en una reunión con las compañías se crea una situación de confianza legítima”, sentencia el organismo presidido por José María Marín Quemada.

El supervisor se apoya en los límites que marca la propia Ley de Defensa de la Competencia, que en su artículo 4 establece que las Administraciones Públicas «no pueden facilitar la coordinación de operadores que incida en la libre formación de precios en los mercados cuando no existe un precepto legal expreso que lo ampare». Y en el sector aéreo tal precepto legal no existe.

Un aviso también desde Twitter

Las advertencias de la CNMC sobre este asunto también han llegado desde una de sus cuentas oficiales en Twitter, avisando de que podría incluso tratarse de una maniobra ilícita de concertación de precios. “Reunirse con las aerolíneas para coordinar sus precios podría llegar a constituir una infracción de la normativa de competencia @fomentogob”, se ha apuntado hoy desde la cuenta en la red social de la Subdirección de Estudios de la CNMC, dependiente directamente del Departamento de Promoción de la Competencia del organismo.

“Fomento debe eliminar restricciones de entrada y a la capacidad de competir para que los precios de viajes en avión sean eficientes”, ha insistido, para proponer un cambio en el modelo aeroportuario actual, que funciona en red a través del monopolio que supone Aena. “Fomento debe permitir la competencia entre aeropuertos, reformando el sistema actual, basado en el monopolio de Aena”. “Más competencia entre aerolíneas + modelo aeroportuario basado en competencia en aeropuertos debería ser la hoja de ruta de Fomento”, ha sentenciado.

El Consejo de Ministros aprobó hace dos semanas una rebaja en cinco años del 11% de las tasas que pagan las aerolíneas por volar las aerolíneas a los aeropuertos españoles. Con ello, el Gobierno ignoraba la reclamación de la dirección de Aena –en la que la participación estatal es del 51% a través de la sociedad Enaire- de que durante cinco años se congelaran las tasas, respetando el nivel actual que ya absorbió una rebaja del 1,9% en 2016.

Y la medida se queda a medio camino entre el recorte del 2,59% que reclamaba la asociación de compañías aéreas y la propuesta de rebajarlas un 2,02% anual  que había realizado precisamente la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Aunque el Gobierno se ha alineado con las tesis del supervisor, en la CNMC no ha gustado el llamamiento público hecho por el ministro de Fomento para que las aerolíneas rebajen los precios ni su intención de transmitir esa petición “de forma individualizada al conjunto de los operadores y a las diferentes compañías aéreas”, según las propias palabras de De la Serna.