Tras la espiral de euforia de los inversores que disparó en apenas dos sesiones las acciones de Snapchat, a la compañía presidida por Evan Spiegel le está tocando ahora probar los rigores de los mercados. Tras un brutal repunte del 60% en un par de días, la matriz de la red social de contenido efímero se dejó más de un 11% en la sesión de este martes, una caída que sumada al agujero del lunes alcanza ya el 24%.

La volatilidad de la bolsa está golpeando con dureza a Snap, que debutó el pasado jueves con unos títulos valorados en 17 dólares que ahora cotizan en el entorno de los 21 dólares. Eso le daría un valor de mercado ya por debajo de los 28.000 millones de dólares, casi 26.500 millones de euros.

Una de las grandes dudas que persiguen a Snap es su capacidad para elevar sus ingresos en un periodo altamente competitivo. Al cierre del lunes, los títulos de la compañía cotizaban a 37 veces los las ventas previstas por publicidad, su principal fuente de ingresos, según datos de EMarketer.

Los expertos advierten de que la matriz de Snapchat debe desenvolverse en este terreno contra competidores de mucho mayor potencial, como es el caso de Facebook. Teniendo en cuenta estas cuestiones, son muchos los analistas que advertían de que la euforia de los primeros días de cotización no estaba justificada por las perspectivas del valor. Así, de las ocho firmas que cubren Snap ninguna le otorga consejo de compra.

Nomura, una de las entidades que aconseja vender las acciones de Snap, le otorga un precio objetivo de 16 dólares, más de un 20% por debajo de su cotización actual. «Sin una siginifcativa reaceleración en el crecimiento de usuarios, que se situó en sólo 3,3% en el cuarto trimestre de 2016, no creemos que Snap sea capaz de alcanzar una audiencia lo suficientemente grande para justificar una valoración agresiva», advierten.

La compañía también se enfrenta estos días a la oposición de varios actores del mercado, que se muestran contrarios a la estrategia de la compañía de emitir la mayor parte de sus acciones sin derechos de votos. De hecho, un grupo de inversores institucionales tiene previsto reunirse esta misma semana con los responsables con los principales proveedores de índices bursátiles, como S&P Dow Jones Indices y MSCI, para reclamar que veten el acceso a sus índices de compañías que coticen con una parte relevante de sus acciones en esos términos, según informa Reuters.

Estas plataformas se encuentran actualmente estudiando la posibilidad de incluir a la red social en sus índices en los próximos meses. Para Snap, ser englobada en índices como el S&P 500 o el MSCI USA supondría recibir importantes flujos de dinero por parte de los fondos de inversión e inversores que basan sus apuestas en replicar estos índices.

Lastres para el crecimiento

Snapchat lo va a tener muy difícil para hacer crecer sus cifras de usuarios diarios, que están más o menos en la misma línea que los de Instagram. Ambas redes sociales rondan los 160 millones de usuarios únicos y las dos utilizan el mismo sistema de anuncios para rentabilizarlos, insertando la publicidad entre publicación y publicación.

La estrategia de la compañía dirigida por Evan Spiegel está basada en captar a los usuarios de su nicho, y no en conseguir una gran masa de público. Esa última es la opción que utilizan el resto de redes sociales, con la premisa de que cuanto mayor sea el número de usuarios mayores serán los ingresos que lleguen en concepto de publicidad.

Snapchat, en cualquier caso, no se va a basar en este sistema. El 43% de sus usuarios son de Estados Unidos o Centroamérica, el mayor mercado de publicidad del mundo, y su intención pasa por exprimir al máximo a este grupo que, además, tienen la edad más deseada por los anunciantes. Para conseguirlo deberán poner un alto precio a los anuncios en su plataforma, bajo la premisa de que el público impactado es perfecto para muchas marcas.

El mercado se ha preguntado desde el principio si el debut bursátil de Snap ha llegado demasiado pronto. Cuando Facebook, que pasó un primer año en los parqués más que complicado, se hizo pública conseguía ingresar 3,2 dólares por cada uno de sus usuarios, una métrica en la que la empresa de Venice apenas puede apuntarse ahora 2,1 dólares por cada usuario.

También tendrá que ahorrar en sus gastos. Para conseguir cada dólar de ingresos Snapchat tiene que invertir hasta 93 centavos de dólar, una cifra muy alta. La mayoría de esos gastos tienen que ver con el gran contrato firmado con Google para utilizar sus servicios en la nube, que en los dos próximos años le costará a las tropas de Spiegel hasta 2.000 millones de dólares, casi 1.900 millones de euros.

De esta manera se convierten en el mayor cliente de los servicios cloud del buscador, que aún anda muy por detrás de Amazon o Microsoft en cuando a almacenamiento en la nube. En cualquier caso, Snapchat desarrollará y hará el mantenimiento de sus herramientas en colaboración con Google, además de que alojará gran parte de sus datos en los servidores del gigante de internet.

La herramienta que utiliza Snapchat es diferente de la que tienen en marcha actores como Spotify, que se sirve del BigQuery de Google para analizar a fondo los datos de edad, género o mercados en los que se escucha cada canción dentro del servicio de música en streaming.

Nadie dijo que la primera semana de cotización fuera a ser fácil para Snapchat, que después del rally inicial y la posterior corrección tendrá que esperar ahora al momento de la estabilidad. Entonces será cuando el mercado juzgue de verdad cuál es el futuro bursátil de la compañía.