Seopan, la patronal de las grandes empresas constructoras, ha hablado este jueves 30 de marzo de las dos problemáticas que rodean a las autopistas de peaje: por un lado, la situación de parálisis en la que se encuentran las nueve autopistas en concurso de acreedores; por otro, las concesiones de las carreteras de peaje no quebradas en España que terminan en los próximos años. A pesar de las críticas de usuarios, partidos y administraciones locales y regionales, la gestión del peaje en más de 1.000 kilómetros de autopistas vence en 2021. Y Seopan quiere que ese modelo continúe e incluso se amplíe.

Lo llevan tiempo diciendo en privado portavoces de las firmas constructoras, y lo ha recordado hoy el presidente de Seopan, Julián Núñez Sánchez en rueda de prensa: «Cuando oigo por ahí que todas las carreteras deberían de ser gratis me llevo las manos a la cabeza», ha exclamado en la sede de CEOE, a la que Seopan pertenece. “Todos los ciudadanos queremos que todos los servicios sean gratis, pero hay que ser realistas y si las prioridades son la sanidad, las pensiones y la educación hay que hacer algo para preservar las carreteras». De lo contrario, habría que financiarlas de los impuestos, ha advertido.

Autovías y peajes en España

Autovías y peajes en España

Seopan apuesta no solo por renovar o licitar de nuevo los peajes allí donde revierten (varios tramos de la AP-7 entre Girona y Alicante, la AP-4 entre Sevilla y Cádiz), sino por extender este modelo a autopistas y autovías que hoy están libres de peaje. «El 75% de las carreteras de alta capacidad en Francia tiene peajes», ha agregado Núñez Sánchez. «Mis prioridades son las pensiones y la sanidad, repito», ha insistido, dejando caer con sutileza que su apuesta son los peajes o los llamados peajes en sombra (cuando una Administración Pública paga a la empresa concesionaria en función del tráfico).

75% de peajes en Francia

En España, los peajes constituyen aproximadamente el 17% (unos 2.500 kilómetros) del total de autopistas y autovías de alta capacidad (15.000 kilómetros), según datos de Fomento relativos al año 2015. En los últimos años, las protestas ciudadanas han ido por derroteros muy distintos a los que reclama Seopan: en la N-340 de Cataluña se vienen produciendo cortes desde hace año y medio reclamando la gratuidad de la AP-7; antes, desde 2012, el movimiento anti-peajes No Vull Pagar logró amotinar a centenares de personas en las taquillas de las autopistas de pago. La Junta de Andalucía por su parte exige desde hace mucho al Gobierno central suprimir el pago entre Sevilla y Cádiz. Todos aseguran que estas concesiones, algunas conseguidas hace más de 50 años, han amortizado con creces el coste de construir las autopistas de peaje.

No solo Francia o Italia salpican su red de carreteras de peajes por doquier: en otros países como Austria o Suiza se paga una cuota al entrar y al salir por utilizar su red de autopistas, la denominada viñeta. Esa recaudación se suele destinar a mejorar las carreteras ya existentes o construir tramos nuevos.

La amenaza de descuadrar el déficit ha estado en el aire en el acto de Seopan, en el que se ha presentado un balance de la licitación de obra pública durante 2016. Por esa razón Julián Núñez Sánchez se ha declarado favorable a que los ciudadanos no paguen de su bolsillo el mantenimiento y conservación de los peajes. Y más en un contexto en el que cuadrar el déficit es tarea delicada: según ha anunciado también este jueves Cristóbal Montoro, Hacienda ha cerrado el déficit público de 2016 en el 4,33% del PIB frente a la exigencia del 4,6% (inicialmente el objetivo corregido era del 2,8%). Cualquier gasto mínimo aboca a España al incumplimiento.

El Fondo de Reserva, maltrecho

El otro argumento de las grandes constructoras concesionarias (Abertis, FCC, Sacyr, ACS…) pasa por proteger la ya de por sí maltrecha Seguridad Social, ya que mantener las carreteras cuesta mucho. En un momento en que el Tesoro emitirá deuda para sufragar las pensiones, las empresas amenazan con un gasto desbocado de suprimirse -y no ampliarse- peajes.

Situación del Fondo de Reserva de la Seguridad Social en 2016.

La hucha de las pensiones vive con una soga al cuello en los últimos meses: el Fondo de Reserva se situó en diciembre ligeramente por encima de los 15.000 millones -llegó a rozar los 70.000 millones en años de vacas gordas- y otros lobbies patronales como el Círculo de Empresarios piden que los trabajadores coticen más y puedan ser contratados más allá de los 67 años. El déficit de la Seguridad Social alcanza los 18.000 millones, ha dicho Montoro.

El capítulo sin abordar es el de las autopistas de peaje quebradas, muchas de ellas radiales de la periferia madrileña. Aquí la solución planteada por Seopan para contener el déficit no ha sido tan lapidaria: tras cifrar el rescate («no es un rescate», según Julián Núñez) de las nueve carreteras en bancarrota en 5.000 millones, se ha mostrado proclive a negociar una salida con el Ministerio de Fomento. «De momento no parece que sean una prioridad para [el ministro] De la Serna», ha dejado caer.