Economía

Los taxistas preparan una oferta con "una rebaja considerable" de sus exigencias

Taxistas en huelga frente a la sede del PP en la calle Génova de Madrid.

Hace ya nueve días que los taxistas madrileños están manteniendo una huelga que está provocando el caos en las calles de la capital. Tras situar su base de operaciones en Ifema durante la celebración de Fitur, las protestas se han trasladado ahora a las principales arterias de Madrid.

Hasta ahora la Comunidad de Madrid, presidida por Ángel Garrido, es el gran objetivo de las protestas, con concentraciones frente a la sede del gobierno regional en la Puerta del Sol y en la sede del Partido Popular en la calle Génova.

Las partes siguen muy alejadas, nadie se mueve de sus posiciones. De hecho, los taxistas tienen la intención de presentar este martes una nueva propuesta a Garrido en la que no hay grandes cambios respecto a sus exigencias de los últimos días, pese a que los representantes del sector afirman que reflejará "una rebaja considerable" de sus exigencias.

Así lo ha confirmado el presidente de la Federación Profesional del Taxi, Julio Sanz, frente a la sede de UGT en Madrid, donde los taxistas han comenzado una marcha que luego se trasladó de nuevo a la sede del PP en Génova y que acabará, en la tarde de este martes, en la Puerta del Sol.

Pese a que las modificaciones son mínimas, las principales agrupaciones del taxi consideran que supondrá un acercamiento y una moderación de sus pretensiones iniciales, si bien reconocen que el documento "no está cerrado".

La precontratación sigue siendo la principal reivindicación de los taxistas, que siguen peleando por una propuesta idéntica a la que han recibido sus colegas en Barcelona. La Generalitat aprobará este mismo martes, en el Pleno del Parlament, la normativa que impone la necesidad de solicitar con un mínimo de una hora de antelación cualquier servicio de Uber o Cabify.

La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento ya presentaron una oferta a los taxistas que imponía unos límites a la contratación que, en este caso, serían por distancia. Así, al solicitar un trayecto en estas aplicaciones sólo podrían prestar servicio los vehículos que estuvieran a más de 300 metros, la mitad en caso de que el coche tuviera la calificación de Eco. El taxi calificó esta propuesta como "una burla".

Servicios mínimos y vuelta a la base

Pese a que nivel general no convenció a los manifestantes, la propuesta conjunta de Carmena y Garrido sí que contenía algunos puntos que los taxistas han recuperado, como la prohibición de circular algunos días a una parte de la flota VTC en Madrid.

Así, esa oferta de las autoridades de la capital reflejaba que la mitad de los coches de Uber y Cabify tendrían la obligación de no circular en sábado, mientras que la otra mitad haría lo propio en domingo. Así se equipararían al taxi y además se le haría un favor al sector sacando de las calles la mitad de la competencia en los días en los que se registra una mayor facturación.

Los taxistas también pedirán a Garrido que obligue a todos los coches de ambas plataformas a que vuelvan a la base después de cada servicio, prohibiéndoles circular por las calles hasta que sus servicios son solicitados por un usuario.

De esta manera, dicen, se acabaría con la captación a pie de calle que tanto Uber como Cabify siempre han negado, pero que es una acusación que los taxistas llevan haciendo desde el principio del conflicto.

En realidad, esta petición tiene como gran objetivo retrasar aún más el número de trayectos que puede hacer un coche VTC, ya que tendrían que dejar de trabajar durante el tiempo que tarda en llegar a su base de operaciones.

Presiones estériles

De momento, las protestas del taxi no han servido para conseguir que la Comunidad de Madrid ceda a sus demandas. La llegada del núcleo duro del sector en Barcelona ha ayudado a trasladar al centro de la ciudad las concentraciones, pero ni eso ha ayudado para que Garrido muestre la debilidad que ha caracterizado a los políticos en Barcelona.

Hasta ahora todas las protestas se están focalizando contra las instituciones presididas por el Partido Popular, dejando de lado al consistorio de la capital, con Manuela Carmena a la cabeza, o al Ministerio de Fomento, comandado por el socialista José Luis Ábalos.

El problema para los taxistas es que Ángel Garrido no tiene nada que perder ni nada que ganar con la crisis del taxi. Sabe que su permanencia en el cargo tiene fecha de caducidad, ya que Pablo Casado ha decidido presentar a otro candidato para revalidar la Comunidad, y eso le hace casi inmune a cualquier presión.

El tiempo también juega en contra del taxi. La inminente celebración de las elecciones autonómicas puede provocar el desembarco de un candidato afín, pero también uno contrario a sus demandas, algo que parece lo más probable dado que sólo Podemos, que no presentará candidato propio a la alcaldía, se ha mostrado a favor del taxi. 

Carmena, que según las primeras encuestas parte como principal candidata a repetir triunfo en Madrid, tampoco ha querido implicarse en el conflicto del taxi, pese a que se mostró favorable a la imposición de una segunda licencia local como mecanismo para controlar el número de coches de Uber y Cabify que operan en la capital.

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