Economía

El consumo de las familias evitará que España entre en recesión a principios de 2023

Varias personas caminan con bolsas con compras en Madrid.

Varias personas caminan con bolsas con compras en Madrid. Alberto Ortega / Europa Press

Encontrar mesa para celebrar una cena de empresa estas navidades es ya misión imposible. Los centros de las ciudades bullen con nuevas iluminaciones de Navidad, que ya llevan encendidas semanas. Los regalos empezaron a comprarse a finales de noviembre en el Black Friday, el día de los descuentos importado de la tradición estadounidense de Acción de Gracias, pero ahora las tiendas luchan por atraer a más clientes de cara a las fiestas. En medio de esta sensación de abundancia, ¿dónde queda la crisis que venía?

En agosto y septiembre, los economistas presagiaban un invierno muy complicado. Así lo avanzaban las diferentes instituciones económicas, los expertos y los indicadores macroeconómicos, quienes pronosticaban una caída del PIB al menos en el cuarto trimestre de este año y el primero del próximo. Pero ahora los datos apuntan a un avance positivo en ambos casos, y a un mejor 2023 de lo esperado. ¿Qué fue entonces de la recesión? ¿Ha desaparecido ese riesgo? ¿Vendrá más adelante?

Los consumidores prevén gastar más que el año pasado

Los datos del consumo reflejan que el impacto de la inflación sobre los clientes no les está llevando a dejar de lado el ocio, las compras y los viajes. Al menos, de momento. A las puertas de la navidad, un 70% de los consumidores prevé gastar lo mismo o más que el año pasado, mientras que solo tres de cada diez tienen intención de recortar su presupuesto. Así lo indica el último barómetro realizado por la patronal de los fabricantes y distribuidores Aecoc, en colaboración con 40dB. Eso sí, un 40% de los hogares dice tener un presupuesto menor al que tenían para las últimas fiestas previas a la crisis sanitaria.

Para esquivar las subidas de precios en la cesta de la compra los consumidores están adoptando, eso sí, nuevos hábitos y están cambiando algunos patrones. Para las fechas navideñas prevén adelantar las compras y, fuera de lo que atañe a las celebraciones, la distribución registra un gran trasvase hacia los productos de marca blanca, con una cuota de mercado del 49,5% frente al 50,5% de la marca de fabricante, según los datos más recientes de la consultora NielsenIQ. Sin embargo, de cara a 2023, la principal preocupación de los retailers está en los volúmenes de compra. El 33% de sector prevé un estancamiento el próximo año y otro 27% trabaja incluso con el escenario de decrecimiento en el consumo.

Pero a la espera del nuevo año, en el campo de la hostelería, el gran volumen de reservas de muchos restaurantes para estas fechas son un buen termómetro de la situación actual. Hay más y se han realizado con mayor antelación. «Tras un magnífico verano, el sector sigue recuperándose este otoño y encara una muy buena campaña de Navidad. El consumidor está incrementando las visitas a establecimientos de restauración respecto al año pasado, aunque hace ajustes para controlar el gasto total en cada ocasión de consumo», detalla la directora de Foodservice de NPD en España, Edurne Uranga. No obstante, aún no se ha retomado la frecuencia de consumo previa a la pandemia y se estima que el año cerrará con un 9% menos de visitas a bares y restaurantes que en 2019.

Por su parte, las ventas del mes de noviembre en el sector del textil se han incrementado en un 6,1% respecto a 2021, con un incremento del 13,6% en el acumulado del año. La recta final de mes ha impulsado las compras de moda, coincidiendo con el Black Friday y con una climatología más acorde a la temporada del año, explican desde la patronal Acotex. Eso sí, aseguran que la campaña más importante del año se presenta «con cierta incertidumbre» por la merma en la renta disponible de los consumidores.

En el sector turístico, los hoteleros también certifican la euforia que se vive en el sector a pesar del incremento de precios en las habitaciones (+15% respecto a 2019) y el transporte. La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) maneja unas perspectivas muy optimistas para la temporada de invierno y considera que la recuperación puede seguir sin interrupción hasta el verano de 2023. En septiembre y octubre registraron una ocupación un 15% superior respecto a los niveles prepandemia y entre los meses de diciembre y febrero de 2023, la industria espera alcanzar unos niveles de ocupación algo superiores a los registrados antes del covid.

En paralelo, el sector aéreo también se va aproximando cade vez más a la recuperación total. La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) desvelaba hace unos días que la oferta de asientos prevista para la temporada de invierno -entre octubre y el 25 de marzo- será un 4,4% superior a la de la misma temporada de 2019. Todo ello con una ocupación de las aeronaves que roza ya las cifras anteriores al covid.

¿Dónde quedó la crisis?

Estos datos dejan muy atrás los titulares en los que diferentes instituciones económicas anticipaban una recesión a finales de este año. Lo estimaba así la Autoridad Fiscal española (AIReF), y también BBVA Research, que ya en julio hablaba de recesión técnica -dos trimestres consecutivos de contracción- en España a final de año. Ahora la descarta.

Además, han revisado al alza sus previsiones para este año, hasta el 4,6% y frente al 4,1% que esperaban hace unos meses. Igual ha sucedido con el panel de Funcas, que calcula la media de las estimaciones de 19 instituciones, y donde ahora esperan que el PIB este año avanzará un 4,5%, tres décimas más de lo estimado en septiembre. Por su parte, la AIReF no ha actualizado sus pronósticos recientemente.

El doctor y profesor de Economía en la Universidad Pablo de Olavide y economista en EsadeEcPol, Manuel Hidalgo, liga este cambio de perspectivas al precio del gas. «El 31 de agosto el gas tocó máximos. Si se mantenía el precio del gas en niveles tan elevados es obvio que no hay economía que lo aguante. El escenario era apocalíptico», reflexiona ahora.

El cambio ha llegado este otoño, cuando se han disipado muchos de los miedos que existía. «La incertidumbre en parte se ha despejado, también ha caído ese ímpetu que llevaba el precio del gas debido a la especulación. Ha reculado bastante, junto al precio del crudo, que está en mínimo de muchos meses, y el euro se está recuperando bastante por esas mismas razones. Las reservas de gas llegaron al 100% antes de lo esperado, se ha calmado la situación, y aunque esto se va a contener en los próximos meses y el precio volverá a subir, la situación no es ni mucho menos la que se esperaba», argumenta.

A pesar de que los datos disponibles sobre el avance de la economía en el cuarto trimestre aún son pocos, por lo que anima a ser prudentes, el economista jefe para Europa de Oxford Economics, Ángel Talavera, coincide en señalar la caída del precio de la energía como el «gran factor positivo». Sin embargo, insiste en que la razón es todavía difícil de identificar, pese a que algunos factores sean obvios, como la caída de la inflación.

«Los datos que han salido por ahora van mejor de lo esperado y de ahí que las perspectivas de recesión haya caído», recalca. De lo que no tiene dudas es de que el relajamiento de los precios -en julio subían un 10,8% frente a los del mismo mes del año anterior, pero este noviembre lo han hecho un 6,8%-, «aparte de tener un impacto directo en la renta de las familias también es lo que está moviendo en gran medida la confianza de los hogares», por lo que el dato del IPC «es positivo por partida doble».

La inflación cala en el ahorro

No obstante, la inflación está calando en los ahorros de las familias, que están tirando del dinero guardado en depósitos. El dinero de los hogares en depósitos y cuentas corrientes se redujo en octubre en 5.503 millones de euros, la mayor reducción desde julio de 2019. A pesar de que el total de los depósitos asciende a 987.016 millones de euros y que supone un 4,7% más que hace un año, esta cantidad acumula tres meses consecutivos de descenso y se ha reducido en un 1% desde su máximo en julio que se situó en los 997.400 millones.

Las familias españolas acumulan también tres meses de reducción del ahorro. Un ahorro que en pandemia se situó en máximos. Los depósitos y las cuentas corrientes son dos productos que no dan rentabilidad, de hecho, la gran banca española ha descartado, por el momento, remunerar los depósitos, por lo que los españoles deciden «tirar» de ellos para poder hacer frente a sus pagos del día a día como la compra o la hipoteca. En este punto hay que recordar que el euríbor cerró noviembre en el 2,828% (ha subido 3,3 puntos desde enero) y encarece la cuota mensual de las hipotecas. Por lo que la inflación y el aumento del préstamo hace que el poder adquisitivo de los españoles haya caído y tengan que recurrir a esos ahorros.

Esta es una de las razones que los economistas sopesan como causante del aguante del consumo: el ahorro acumulado durante la pandemia. Esta liquidez, unida a un contexto económico en el que las empresas se están beneficiando de la inflación según el Banco de España y en el que el empleo no se está viendo perjudicado, estaría impulsando la economía y alejando la recesión. Pero, de nuevo, serán los datos los que deban probar estas hipótesis.

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