Nueva cumbre de la OTAN, nueva represalia de Donald Trump a los "insuficientes" esfuerzos militares de España con la Alianza Atlántica -aunque luego echó la marcha atrás-. El Gobierno de Pedro Sánchez es el único miembro de la organización formada por los 32 países que se niega a aumentar el gasto en defensa al 5% -y que se jacta de ello-. O al menos el único ejecutivo que lo hace público con el objetivo de liderar el bloque global antitrumpista.
Con esto, Trump enganchó de nuevo a España y amenazó con cortar toda relación comercial: "No queremos tener ningún tipo de negocio con España nunca más. España es un socio terrible de la OTAN", sentenció. Al tanto, aun teniendo experiencia con las amenazas de Trump, el Ibex reaccionó a la baja. Sin embargo, analistas del sector económico y de la defensa le quitan peso a las advertencias de Trump. En este sentido, Antonio Fonfría, doctor en Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y experto en Artes Militares, explica a El Independiente que las palabras del presidente de Estados Unidos es una especie de llamado de atención "para que otros países tomen nota".
La misma línea sostiene Juan José Rodríguez, responsable de desarrollo de negocio, que asegura que "España es útil para Trump porque necesita demostrar a los demás que desmarcarse tiene un coste". Es decir, el mensaje del presidente "no va dirigido solo a España, sino que va dirigido hacia los 31 restantes". Por eso es poco probable un bloqueo, más aun conociendo que Estados Unidos mantiene relaciones comerciales con España en un superávit de 5.250 millones de dólares.
Pero incluso, en caso de que las amenazas se ejecutasen podría salir perjudicada la propia industria norteamericana según añade Fonfría. Por ejemplo, Lockheed Martin, la mayor empresa de defensa del mundo, "es una proveedora importante de tecnologías y tiene proyectos con España para desarrollos importantes". Por razones como esta, "la misma industria estadounidense no vería un bloqueo con buenos ojos". Más cuando según el Instituto para la Paz de Estocolmo (SIPRI) señala que Estados Unidos es el mayor fabricante de armas del planeta con un 43% de las exportaciones a nivel mundial.
Es por ello que los tentáculos tecnológicos militares estadounidenses ralentizan el plan de desconexión industrial que pretenden los 27. Estos países, y en concreto España, dependen, quieran o no, de la tecnología de Estados Unidos que abarca todo: tierra, mar y aire. Es más, según datos del think tank, el 49% de las importaciones militares españoles provinieron de Estados Unidos en 2025.
Así, un bloqueo de tecnología militar estadounidense afectaría a "subsistemas embarcados en aviones, carros o barcos, en el sistema Aegis de las fragatas F-100, lanza misiles de uso terrestre y acuático o las baterías Patriot". La importancia de estas tecnologías es tal que muchas llegan a ser el corazón de . Está considerado como el sistema más avanzado del mundo y solo la disponen seis ejércitos más allá de Estados Unidos en más de 120 buques. Gracias a este sistema multimisión las marinas pueden detectar y seguir más de 90 blancos móviles para ser interceptados.
Aegis integra sensores y armas para proporcionar defensa aérea y antimisiles integrados para trabajar de forma simultánea. Sin embargo, Fernández señala que con la alta dependencia de España de la tecnología estadounidense, a Estados Unidos no le haría falta prohibir, sino que "bastaría con demorar". Ahora bien, hay medidas intermedias mucho más plausibles y silenciosas: ralentizar autorizaciones de exportación, retrasar entregas, endurecer condiciones en programas conjuntos. Ese tipo de presión no sale en titulares y es muy difícil de atribuir. Es la zona gris comercial.
Empresas públicas y Santa Bárbara: entre Estados Unidos y España
Por cuestiones como las anteriores a España "no le interesa profundizar en divisiones con Estados Unidos", añade. Y en el caso de España, "bastantes" empresas de defensa españolas también se verían afectadas. "Desde Navantia o Indra hasta otras de menor tamaño, el impacto hipotético sería elevado. Hay sustitutos en el mercado, en algunos casos, pero con problemas de interoperabilidad. Además, habría que negociar y se perdería tiempo, aspecto este hoy, especialmente valioso", apunta Fonfría. Pero también hay una compañía que surge en el horizonte que se mueve entre España y Estados Unidos. Se trata de Santa Bárbara Sistemas, empresa española, propiedad de la europea General Dynamics European Land Systems (GDELS) y esta a su vez, propiedad de la gigante estadounidense General Dynamics.
En este sentido, surge la cuestión de cómo afectaría a Santa Bárbara un bloqueo por parte de Estados Unidos, una empresa con amplio recorrido histórico nacional pero al final de cuentas, propiedad de una matriz norteamericana. Pero ante la hipotética situación, fuentes del sector señalan a El Independiente que Santa Bárbara es una compañía española con propiedad intelectual española y europea, por lo que no desarrolla soluciones estadounidenses. Por esto la compañía es ITAR free (libre de ITAR), lo que exenta a su tecnología de las Regulaciones Internacionales de Tráfico de Armas de EEUU, liberando así de algún modo a la compañía de defensa de los tentáculos de Donald Trump. Por ejemplo, en el caso de la plataforma Ascod, diseñado por la compañía, sería Estados Unidos quien tendría que comprar el vehículo a Europa y España.
Pero el poder de Estados Unidos puede ir incluso más allá. Según adelantó The Objective, el Gobierno de Trump estaría intentando de torpedear la negociación en curso entre Santa Bárbara e Indra para construir mediante una joint venture los obuses autopropulsados de más de 7.200 millones adjudicados a la UTE formada por Indra y EM&E.
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