El impacto de la guerra en Irán sobre los precios está deteriorando el poder adquisitivo de los españoles. Ante ello, los sindicatos reclamaron al Gobierno elevar por segunda vez el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en 2026. Sin embargo, su solicitud no llegó a puerto. No obstante, la semana pasada, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, anunciaron que para la negociación de subida del Salario Mínimo de 2027 sí que se tendría en cuenta "lo que ha sucedido con la inflación" a raíz del estallido del conflicto en Oriente Medio.
Este lunes, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, ha planteado su primera propuesta: una subida de al menos el 5%. Es decir, el salario de estos trabajadores pasaría desde los 17.094 euros brutos actuales al año hasta los 17.949, lo que supone 855 euros más al año por trabajador —lo que suponen 60 euros más al mes—. No obstante, el coste para las empresas sería todavía mayor, ya que habría que incluir el pago de cotizaciones sociales: en total se elevaría hasta los 1.135 euros anuales por empleado, según los cálculos que ha hecho para El Independiente Andreu Cruañas, presidente de Asempleo (Asociación de Agencias de Empleo y Empresas de Trabajo Temporal).
Además, Cruañas señala que actualmente 1,66 millones de personas perciben el Salario Mínimo, lo que permite dimensionar el impacto que tendría la subida. En total, las empresas deberían pagar en 2027 casi 1.500 millones de euros adicionales en salarios y otros 465 millones que irían directamente al Ministerio de Seguridad Social a través de las cotizaciones.
El 'efecto arrastre' encarece todavía más la subida
Pero esta no será la factura final. "También hay que tener en cuenta el 'efecto arrastre'. Es decir, el impacto que provocará el incremento del SMI sobre los trabajadores que actualmente cobran algo más del mínimo, pero que, tras la subida, quedarán por debajo del nuevo SMI y, por tanto, tendrán que ver incrementado su salario hasta alcanzar ese nuevo umbral", matiza el presidente de Asempleo. Por tanto, sus empresas tendrán que elevar también estos salarios para situarlos, como mínimo, en el nuevo suelo salarial.
Y a ello se suma la presión que puede generar la subida del Salario Mínimo entre aquellos trabajadores que, aunque continúen por encima del nuevo mínimo, vean cómo se reduce la distancia con los empleados que parten de salarios inferiores. En estos casos, pueden reclamar también mejoras salariales para mantener las diferencias entre categorías profesionales, especialmente cuando estas estén recogidas en los convenios colectivos.
Por tanto, el alcance de este segundo efecto es más complicado de calcular, ya que no existe una subida automática para todos los trabajadores que se encuentran por encima del SMI. Dependerá de las tablas salariales de cada convenio, de las categorías profesionales y de las diferencias retributivas establecidas entre ellas. Por ello, los 1.135 euros de coste adicional por trabajador que ha propuesto Comisiones Obreras hacen referencia al impacto directo y no incorporan toda la factura que podría derivarse de estas subidas adicionales.
El SMI crecería más que el resto de salarios
De hecho, esta última cuestión cobra especial relevancia ante las previsiones de las propias empresas para 2027. Los salarios en España crecerán un 3% de media el próximo año, según el Estudio sobre Planificación Salarial elaborado por WTW. La cifra, además, se reduce hasta el 2,8% cuando se incluyen las empresas que no tienen previsto subir los sueldos.
De esta forma, si finalmente el SMI aumenta el 5% que reclama CCOO, el salario mínimo crecería más de dos puntos por encima de la subida media que las empresas prevén aplicar a sus trabajadores. Una diferencia que puede acentuar la presión sobre los salarios inmediatamente superiores al mínimo. Por tanto, el escenario que se dibujaría para 2027 sería el de un SMI creciendo a un ritmo superior al del conjunto de los salarios.
Además, la inflación en lo que va de año —hasta agosto— ha aumentado un 3,2%. Es decir, para quienes cobren el mínimo, la subida supondría protección, pero el resto perderá poder adquisitivo. Una situación que tendrá además una lectura política en un 2027 marcado por las elecciones: el Ministerio de Trabajo tendrá en el SMI una de sus principales bazas para mejorar las condiciones de los trabajadores en plena precampaña electoral.
El AENC, una fuente de previsibilidad para las empresas
En este escenario, Cruañas recuerda que ha concluido el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), el pacto entre sindicatos y empresarios que establece unas referencias comunes para la evolución de los salarios y otras condiciones laborales. Para el presidente de Asempleo, recuperar este marco resulta especialmente importante ante un 2027 marcado por la inflación, la incertidumbre geopolítica y el calendario electoral.
La incógnita sobre qué sucederá tras las elecciones y cuánto tiempo podría tardar en formarse un nuevo Gobierno vuelve relevante que sindicatos y empresas alcancen un nuevo acuerdo ya que “aporta previsibilidad a la negociación colectiva y transmite una imagen exterior de estabilidad que beneficia las inversiones y las decisiones de los grupos transnacionales”, concluye Cruañas.
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