Economía

La OCDE eleva al 3,7% la inflación de España en 2026 y alerta de que el alza se extienda al resto de precios

El organismo calcula que la inflación que excluye energía y alimentos alcanzará el 3,4% este año

Una persona llenando la cesta del supermercado
Una persona llenando la cesta del supermercado | EP

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) ha elevado cuatro décimas su previsión de inflación para España en 2026, hasta el 3,7%, y otras cinco décimas la de 2027, hasta el 3,4%, ante el impacto del nuevo repunte de los precios energéticos provocado por la guerra en Irán.

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Además, el organismo advierte del riesgo de que las presiones sobre los precios dejen de concentrarse en la energía y se extiendan al conjunto de la economía: la inflación que excluye los alimentos y la energía —la denominada subyacente— se situará en el 3,4% este año, cinco décimas por encima de su anterior estimación, y en el 2,9% en 2027.

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España se distancia de sus socios europeos

De hecho, España afrontará una inflación superior a la de la zona euro durante todo el periodo de previsión. La OCDE calcula que los precios crecerán un 3% en la eurozona en 2026 y un 2,9% en 2027, frente al 3,7% y el 3,4% previstos para España.

Por su lado, en el resto de las grandes economías del euro, Alemania registrará una inflación del 2,9% este año y del 3,3% el próximo, mientras que Italia se situará en el 3% y el 2,6%, respectivamente, y Francia en el 2,5% y el 2,1%. España será así el país de las grandes economías del euro con una mayor inflación prevista tanto este año como el próximo.

La inflación subyacente, en el punto de mira

El problema para la OCDE no está únicamente en el repunte de la energía. El organismo pone el foco en el riesgo de que este encarecimiento termine trasladándose al resto de bienes y servicios, haciendo más persistente la inflación incluso si los precios energéticos comienzan posteriormente a moderarse. De ahí la revisión al alza de la inflación subyacente, que en España alcanzará el 3,4% en 2026, cinco décimas más que en las previsiones de junio, y el 2,9% en 2027, tres décimas por encima de la estimación anterior.

El origen de esta presión está en el nuevo encarecimiento de la energía. La OCDE señala que los precios han vuelto a subir debido a las interrupciones en la producción y las exportaciones de las economías del Golfo Pérsico, mientras que el aumento del gas ha sido especialmente intenso en Europa. Y es que las reservas europeas se encuentran en el nivel más bajo para estas fechas en más de 15 años, lo que eleva la exposición de la economía a nuevas perturbaciones del suministro.

Y las previsiones energéticas de la organización reflejan precisamente esta situación. La OCDE calcula que el Brent alcanzará los 105 dólares por barril en el cuarto trimestre y que el gas europeo se situará en 82 euros por megavatio hora, una trayectoria alrededor de un 60% superior a la contemplada en junio. El organismo parte de que los precios energéticos comenzarán a bajar en 2027, pero advierte de que nuevas o más prolongadas interrupciones podrían provocar más inflación y un menor crecimiento.

España crecerá más que la eurozona pese al shock energético

No obstante, el organismo también ha elevado su previsión de crecimiento para España en 2026 hasta el 2,6%, cuatro décimas más que en junio, aunque ha dejado en el 1,8% su estimación para 2027, solo una décima por encima de la anterior. España mantendrá así un ritmo de crecimiento superior al de la eurozona, para la que la organización prevé un avance del 1% tanto este año como el próximo.

El contraste entre crecimiento e inflación marca la principal diferencia de la previsión española respecto al conjunto del área del euro. Mientras la economía española avanzará 1,6 puntos más que la eurozona en 2026 y 0,8 puntos más en 2027, también soportará una inflación siete décimas superior este año y cinco décimas mayor el próximo.

La OCDE atribuye parte de la resistencia de la actividad española a la fortaleza de la demanda interna observada durante el segundo trimestre. Mientras que para el conjunto de la eurozona, la organización considera que el encarecimiento de la energía y unos tipos de interés más elevados pesarán sobre la actividad, aunque este efecto debería moderarse a medida que bajen los precios energéticos y avance el nuevo gasto en defensa.

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