España

Sánchez pretende posponer hasta mayo cualquier cambio en el Gobierno

El presidente del Gobierno, que trató con Iglesias este lunes la crisis por los desahucios, ha trasladado a miembros del Ejecutivo y el partido que esperará al fin del estado de alarma para hacer recuento de daños

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en una imagen de archivo EFE

Salvo giro de guión o porque la situación llegue a un punto insostenible, la intención del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es posponer cualquier hipotético cambio en la composición de su Ejecutivo hasta el mes de mayo, cuando acaba el actual estado de alarma. Así, al menos lo ha trasladado en su entorno y a algunos ministros, por lo que hasta ese momento, el mensaje es de tranquilidad, según ha podido saber El Independiente.

Sin embargo, los tambores de una crisis de Gobierno cada vez arrecian más conforme se acrecientan las divisiones internas entre los socios gubernamentales. Lo cierto es que, hasta ahora, nunca se había llegado a un punto de no retorno y el pacto se preserva siempre, en muy buena medida engrasado por las relaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, condenados a entenderse. De hecho, en la mañana de este lunes la cuestión de los desahucios se suscitó entre ambos en la tradicional reunión de «maitines», de ahí el anuncio posterior de José Luis Ábalos de que se abría una nueva negociación. Además, el inquilino de la Moncloa no podría abordar cambios en su gabinete sin el conocimiento de su socio, que querrá mantener la cuota de poder de Unidas Podemos.

El pasado domingo, Sánchez aseguró en una comparecencia pública que «todos los ministros tienen mi confianza y empatía y una de las mejores cosas que le pueden pasar al país es que haya unidad de la izquierda y que esa unidad de la izquierda esté en el Gobierno en un momento tan complejo, para dar empatía social a una crisis sin precedentes como la que estamos sufriendo”.

Primero los Presupuestos; luego la vacunación

Por eso, de momento, el inquilino de la Moncloa quiere tomarse un tiempo prudencial antes de hacer recuento de daños. Ahora mismo la prioridad son los Presupuestos Generales del Estado y todo queda supeditado a sacarlos adelante la semana de Nochevieja, tras el debate parlamentario de las enmiendas a la totalidad de la semana que viene y su paso exprés por el Senado. Una remodelación ministerial en medio de la negociación presupuestaria puede distorsionar más que ayudar con los socios de investidura.

Posteriormente, las navidades van a necesitar un plan especial de movilidad y confinamientos perimetrales para poder poner coto al riesgo de una tercera ola de contagios para los meses de febrero y marzo como la de este año. Bien es cierto que no sería la primera vez que se aprovecha un periodo vacacional para abordar una remodelación ministerial, habida cuenta de que se amortigua el impacto de la misma con una ciudadanía más ocupada en otras cosas.

Y tras las vacaciones de Navidad, se pone en marcha el calendario de vacunación del Covid cuyo plan recibirá este martes el plácet del Consejo de Ministros. Un diseño que algunas Comunidades creen irrealizable en los plazos que explicó el pasado sábado el presidente del Gobierno y que deberá terminar de perfilarse en una reunión del Consejo Interterritorial de Salud.

Y aunque en el mes de marzo debería reunirse ese mismo organismo además de la Conferencia de Presidentes para ver si se alarga dicho estado de alarma hasta el 9 de mayo, lo cierto es que el Ejecutivo cuenta con los suficientes apoyos para extenderlo hasta entonces. Habrá que ver si la incidencia acumulada es superior o no a los 50 casos por 100.000 habitantes, que es el umbral marcado por Moncloa para pensar que, esta vez sí, se ha doblegado al virus y mucho más si ya se cuenta con una o varias vacunas.

Rosario de desencuentros

Pero lo cierto es que el enfrentamiento en el Consejo de Ministros no se mitiga. Da igual que se hable de desahucios, de las relaciones bilaterales con Marruecos a costa del Sáhara, la ola migratoria en Canarias -con petición de dimisión del ministro Fernando Grande-Marlaska, incluido- o de los presentes o futuros socios parlamentarios. Incluso ha habido respuestas desabridas a través de Twitter, como la que ofreció la secretaria de Estado de la Agenda 2030, Ione Belarra, cuando el pasado viernes acusó a la titular de Defensa, Margarita Robles, de representar las ideas de PP y Vox.

«Cuando eres la ministra favorita de los poderes que quieren que gobierne el PP con VOX, quizá estés haciendo daño a tu gobierno. Ser humilde es no dejarse adular por la derecha mediática», le espetó a Robles.

Con anterioridad, la ministra había criticado en una entrevista concedida a «La hora de la 1» de TVE, que Unidas Podemos actuara al tiempo como socio de gobierno y como oposición. «Cuando se forma un gobierno se deben de asumir responsabilidades y acciones conjuntas» y añadió: «Es importante que aunque cada partido tiene sus posiciones, cuando haya decisiones tenemos que ser leales». También recordó a los coaligados que el presidente es Sánchez y, en definitiva, el que marca la línea del Ejecutivo.

Lo último del rosario de agravios entre los socios de Gobierno ha venido a cuenta de la enmienda anti-desahucios. El ministro de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, de quien depende las competencias de vivienda, ha anunciado que esta misma semana negociará con los socios una vía para evitar dicha enmienda y, en la medida de lo posible, desvincularla de la negociación presupuestaria. Lo más probable es que se modifique el actual decreto, que tiene vigencia hasta el 31 de diciembre, por otro que también vaya a morir con el estado de alarma. El enfado del sector mayoritario del Gobierno a cuenta de este asunto ha sido mayúsculo, pero Sánchez parece que no quiere abrir ningún melón en estos momentos.

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