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El Gobierno vasco acusa a la UEFA y la Federación de querer "chantajear" a Bilbao

El Ejecutivo vasco afirma que "no íbamos a hacer una excepción con la UEFA" para permitir la presencia de público sin darse las condiciones sanitarias adecuadas. "La Federación sabrá cuál es su prioridad, la nuestra es la salud"

Interior del estadio de San Mamés en Bilbao.

Interior del estadio de San Mamés en Bilbao. EFE

El Gobierno vasco ha acusado hoy a la UEFA y a la Federación Española de Fútbol de haber «chantajeado» a la candidatura de Bilbao al «imponer» la presencia de público en San Mamés durante la próxima Eurocopa pese a «no darse las condiciones sanitarias adecuadas». El portavoz del Ejecutivo vasco, Bingen Zupiria, ha afirmado que los contratos suscritos con la UEFA para que la capital vizcaína se convirtiera en una de las sedes de la Eurocopa no incluían ninguna cláusula que obligara a la presencia de aficionados en los estadios: «Querer imponer la presencia de público al margen de la situación sanitaria que podamos tener en junio es un chantaje».

El consejero de Cultura, Política Lingüistica y Deporte ha afirmado que no podían «hacer una excepción» con la UEFA en el actual contexto pandémico y en una situación en la que la presencia de público está prohibida en todas las competiciones deportivas de otras disciplinas. Zupiria ha apuntado que «nos sería muy difícil explicarlo» a los colectivos esenciales que han luchado contra la pandemia que ahora se permita «la llegada de miles de personas y que hagan vida en Bilbao como si no pasara nada».

El Gobierno vasco asegura que ha actuado siempre con responsabilidad y primando razones de seguridad sanitaria, «lo que nos obligaba a fijar un marco a partir del cual se permitiera la presencia de público». Las condiciones establecidas para autorizar el 25% de aforo en San Mamés pasaba por haber alcanzado un porcentaje de vacunación del 60%, una incidencia acumulada de 40 casos por cada 100.000 habitantes y una ocupación de las UCI por debajo del 2%. Los datos hechos públicos hoy revelan que la incidencia acumulada continúa subiendo, a menos de aun mes y medio de que de comienzo la Eurocopa, en Euskadi, con 531 casos por cada 100.000 habitantes.

La salud, «nuestra prioridad»

Desde el Gobierno recuerdan que la decisión de dejar a Bilbao fuera de la lista de sedes de la próxima Eurocopa 2020 -que comenzará el próximo 11 de junio y que finalmente tendrá a Sevilla como sede en España- ha sido «unilateral» y supone una ruptura de contrato. Zupiria ha apuntado que los servicios jurídicos de las distintas instituciones estudian ya la reclamación del resarcimiento del gasto llevado a cabo – supone 1,2 millones de euros pero la adjudicación de contratos alcanza los 2,6 millones– así como la posible reclamación de daños y perjuicios a la imagen de Bilbao.

Ha apuntado que en los últimos días han visto «comportamientos extraños» en la Federación española de Fútbol, como sus intentos por permitir la presencia de público en las dos finales de copa celebradas en abril en el estadio de La Cartuja de Sevilla: «La Federación sabrá cuál es su prioridad, la nuestra es la salud».

Poco antes el lehendakari Iñigo Urkullu mostró su «decepción» por la decisión de la UEFA de dejar fuera de la Eurocopa a Bilbao. Ha apuntado que detrás de la decisión pueden esconderse «razones políticas», que no ha detallado. Urkullu sí ha avanzado que se estudia ya la reclamación de posibles indemnizaciones. También se ha cuestionado sobre las «garantías de cumplimiento» de las medidas de seguridad sanitaria e han podido dar en Sevilla para que pueda convertirse en sede dela Eurocopa. Para el lehendakari, lo que ha sucedido es «muy extraño» y ha pedido a los ministerios de Cultura y Sanidad que se pronuncien ante la posibilidad de que pueda autorizarse la presencia de aficionados en La Cartuja pese a la situación pandémica.

La alcaldesa de Bilbao en funciones, Amaya Arregi, ha calificado de «despropósito» lo sucedido y el comportamiento de la Federación y la UEFA. En su opinión, la «obsesión» por permitir la presencia de público en los estadios «a toda costa sin valorar la evolución de la pandemia» no es seria: «Hemos tenido que aguantar cómo se hablaba de otra sede sin que nadie hablara con nosotros. Pero hemos seguido trabajando e invirtiendo dinero, recursos humanos y económicos porque somos serios. Es una auténtica vergüenza».

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