España

Montero y Campo cerraron mano a mano la ley Trans sin el concurso de Calvo

La vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, trató este asunto con el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez

Los ministros de Justicia, portavoz e Igualdad en la rueda de prensa del pasado martes tras la reunión del Consejo de Ministros

Los ministros de Justicia, portavoz e Igualdad en la rueda de prensa del pasado martes tras la reunión del Consejo de Ministros Europa Press

El pasado martes, tras la reunión del Consejo de Ministros, fue muy significativa la omisión que la titular de Igualdad, Irene Montero, hizo del nombre de Carmen Calvo en el capítulo de agradecimientos por el anteproyecto de la ley LGTBi, que tanto quebraderos de cabeza ha dado al Gobierno de coalición. Meses bloqueado por el profundo desacuerdo existente en torno a la autodeterminación en la identidad de género, se saldaron con un triunfo a favor de la ministra de Unidas Podemos en detrimento de la vicepresidenta primera.

La omisión fue plenamente consciente, voluntaria, incluso interrogada directamente por un periodista sobre si no tenía que agradecer también el papel de Calvo, obvió la pregunta. Y es que en el entorno de la ministra explican a El Independiente que la ley se desbloqueó gracias al acuerdo «entre la ministra y Campo, nada más», sin que mediara en aquel momento ninguna conversación o contacto con Calvo, según su versión.

Tras meses de estancamiento en que Igualdad y vicepresidencia avanzaban a duras penas sobre el texto -que sin duda ha sufrido modificaciones de calado desde el borrador inicial que se conoció de Montoro- fue Justicia, coproponente de la Ley, la que dio el paso este mes de junio para llegar a un acuerdo.

Una asesora de Igualdad, Ángela Rodríguez Pam, puso sobre la mesa la idea de la doble vuelta registral

En esencia, el ministro Campo se puso en contacto con su compañera de Consejo de Ministros para aceptar la propuesta que le hizo en el mes de febrero, esto es, un proceso registral a doble vuelta por la cual quien quiera inscribir su sexo sentido tiene que solicitarlo en el Registro Civil y ratificarlo en el plazo de tres meses, sin necesidad de testigos ni de ningún tipo de certificación médica, tal y como quería Unidas Podemos y rechazaban no sólo Calvo, sino el sector feminista del PSOE que incluye a otras ministras como María Jesús Montero y dirigentes muy reseñables del partido como Adriana Lastra.

La autora intelectual de esa doble vuelta ha sido Ángela Rodríguez Pam, asesora del Ministerio de Igualdad y secretaria de derechos LGTBI en Podemos. El día de la aprobación del anteproyecto, el pasado martes, escribió en Twitter que «estos días demuestran que Sí se puede. Que no hay nada más poderoso que la esperanza de que las cosas puedan cambiar. Que nos mueve la revolucionaria idea de querer para todas, todo. Que la ternura y la empatía. Que soy toda emoción y agradecimiento. Y que Ley trans, por fin. YA».

Respecto al papel que ha jugado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para desbloquear un texto a favor del sector morado del Ejecutivo y no del feminista de su partido, no quieren entrar en Igualdad. Pero fuentes de Unidas Podemos explican que la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, trató este asunto con Sánchez. «La vicepresidenta siempre trabajó en este sentido porque era una prioridad para nosotros», dicen las fuentes consultadas.

La ley debe pasar ahora por los órganos consultivos y el Parlamento

En todo caso estamos ante un punto y seguido. El anteproyecto debe pasar ahora por los órganos consultivos, esto es, Consejo Fiscal, Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y Consejo de Estado. Y aunque la decisión no es vinculante, será interesante saber qué opinan sobre la tan controvertida autodeterminación de género y el impacto que ésta pueda tener sobre los menores.

Luego tiene que llegar al Congreso de los Diputados, donde los distintos Grupos Parlamentarios presentarán sus enmiendas. En este sentido, el PP ha apelado a las diputadas socialistas a que no acepten el texto en sus actuales términos. Una larga andadura en la que se podrían producir modificaciones, aunque nadie prevé un escenario en que diputadas socialistas puedan romper al disciplina de voto.

El pasado martes la ministra de Igualdad compareció junto a Campo y María Jesús Montero en la rueda posterior al Consejo de Ministros. Allí subrayó que «estamos en un día histórico tras más de quince años sin avances legislativos de este nivel desde la aprobación del matrimonio igualitario».

«Quiero empezar haciendo un reconocimiento, lo he hecho también ante mis colegas en el Consejo que es sincero y honesto, al ministro de Justicia y a su Ministerio -agregó- por el trabajo que hemos hecho y al conjunto del Gobierno, pero particularmente a ese equipo con el que hemos negociado muchas horas durante muchos meses». Ni una alusión a Calvo, ausente de esa comparecencia. No era la primera vez que Justicia se plegaba a los deseos de Igualdad. Ya pasó hace un año con el anteproyecto de la ley de consentimiento sexual.

Papel «fino, selecto y competencial de la vicepresidenta»

Fue el titular de Justicia el que enmendó la deliberada omisión cuando destacó el placer de «trabajar conjuntamente» con la ministra de Unidas Podemos, aunque a continuación hizo extensivo dicho agradecimiento al «papel fino, selecto y competencial de la vicepresidenta primera, en ese papel que debe hacer cuando intervienen dos o tres ministerios. Contar con una persona sensible en estos temas es también motivo de solidez en el funcionamiento del Gobierno».

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