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Salvador desoye a Arrimadas y ahonda la crisis de Ciudadanos

Salvador, árbitro del pleno de este miércoles, mantiene su decisión sin desvelar la fórmula que usará para apoyar al PSOE mientras el bloque del centro-derecha se desintegra. Vox presentará candidato alternativo al del PP, apoyado por los tres no adscritos

El ex alcalde de Granada, Luis Salvador (i), junto a su teniente de alcalde, José Antonio Huertas, el pasado viernes EP

Como muestra del endiablado panorama que dejó hace un mes el cisma entre Ciudadanos y el PP en el Ayuntamiento de Granada, el ex alcalde Luis Salvador será este miércoles el árbitro que decidirá el resultado final de la disputa. Con su voto y el del último concejal naranja leal a su estrategia, inclinará la balanza hacia el candidato del PSOE o del PP. Salvador mantiene, contra viento y marea, que entregará la alcaldía al PSOE, ignorando las consignas de Inés Arrimadas, a quien en una entrevista con El Independiente acusa de “ir por libre” y desconocer la realidad de un consistorio convertido en la última batalla campal del centro-derecha.

En las últimas 24 horas las negociaciones entre las direcciones nacionales de PP y Ciudadanos se han intensificado, sin resultado cierto. “Hasta el último instante, hasta que se cuenten las papeletas, confiamos en sumar los dos concejales de Ciudadanos, Salvador y Huertas, que nos faltan para llegar a los 14 apoyos y reconstruir el acuerdo del centro-derecha”, reconoce a este diario César Díaz, portavoz municipal del PP.

Vox presenta candidato y rompe con el PP

Al pleno, fijado para las 11 de la mañana de este miércoles, los dos bloques llegaban con un reñido recuento: el PSOE dispone de diez concejales y se ha garantizado el respaldo de los tres ediles de Unidas Podemos; el PP, por su parte, cuenta con sus seis ediles, los tres de Vox y los tres no adscritos. Dos de ellos proceden de Ciudadanos y el otro, Sebastián Pérez, fue hace tan solo dos años el candidato popular a la alcaldía. A última hora de la tarde de ayer, sin embargo, Vox se descolgó del bando popular y, con autorización de su dirección nacional, su portavoz municipal, Onofre Miralles, se presentará como candidato alegando la imposibilidad manifiesta del PP para cosechar los 14 escaños necesarios.

Pérez fue precisamente el detonante de la crisis en la que vive sumida la ciudad de la Alhambra y que era una crónica anunciada desde hacía meses. Humillado por su propio partido, Pérez abandonó a finales de mayo la formación y denunció el incumplimiento por parte de Salvador de un acuerdo que preveía la alternancia al frente de la alcaldía en la segunda mitad del mandato. Un pacto de 2+2 que el dimitido alcalde se negó a dejar por escrito. “A nivel nacional se había acordado cuatro años de Ciudadanos al frente de la alcaldía. Fue Salvador quien, sin consentimiento de Madrid, se sentó a negociar antes del pleno y acordó el 2+2, temiendo que los concejales del PP no le votasen”, asegura a este diario Manuel Olivares, uno de los dos concejales naranjas que secundaron la desbandada popular del equipo de Gobierno.

Un apretón de manos entre Salvador y Pérez selló un acuerdo del que el primero renegó hace un mes, cuando el tic tac marcaba el relevo pactado. Desde entonces, la riña pública en el consistorio granadino ha alimentado los roces entre Cs y el PP, en una coyuntura marcada por el hundimiento electoral y las deserciones de dirigentes del primero, acrecentada tras la moción fallida de la Región de Murcia, y la aspiración del segundo de recuperar terreno en el centro-derecha, reunificando el espacio cuyo sorpasso acariciaba hace tan solo dos años Albert Rivera. “Yo creo que la pelota está en el PP de Granada y en Luis Salvador y nuestros compañeros del Ayuntamiento”, zanjó ayer la líder naranja Inés Arrimadas en declaraciones a Castilla-La Mancha Media.

Posibles escenarios

Diversos escenarios sobrevuelan este miércoles el pleno extraordinario del que saldrá el decimotercer regidor granadino de la democracia y que, siguiendo el protocolo Covid, no se celebrará en el salón noble del Consistorio sino en el patio central, al aire libre. Contactado por este diario, el PSOE ha declinado hacer declaraciones. “Vamos a esperar a ver qué pasa mañana”, es la consigna imperante entre los socialistas, que aspiran a recuperar la alcaldía dos años después. El mutismo también alcanza a su propio candidato. El partido podría sacrificar a su portavoz y ex alcalde Francisco Cuenca, imputado en el caso de los cursos de formación que afectan a ex altos cargos de la Junta de Andalucía. Su salida de escena y la apuesta por una alternativa libre de sospecha, posiblemente José María Corpas, dejaría al PP sin su principal baza.

“Sea el imputado o cualquier otro concejal del PSOE, al final representa a unas siglas. No deja de ser más de lo mismo. Representa el peor socialismo de la historia”, replica Díaz cuando se le interroga por este posible escenario. Salvador no ha despejado las dudas sobre la fórmula que usará para, como insiste, respaldar al PSOE y acabar con el empate, pero su insistencia en referirse al PSOE y no personificar el apoyo en Cuenca ahonda en este escenario. Cuenca y Salvador mantienen un enfrentamiento personal que se remonta a los tiempos en el que Salvador era senador socialista y presumía de cercanía con José Luis Rodríguez Zapatero, antes de dar el salto a Cs.

Otra de las posibilidades que han manejado en los últimos días desde Ciudadanos es la apuesta por el alcalde en funciones, José Antonio Huertas, tras la renuncia de Salvador, su último edil. “Tantas ganas tenemos de que se reconduzca la situación que incluso hemos hecho esa propuesta de que pueda ser el señor Huertas (hasta ahora teniente de alcalde de Cs) el candidato de consenso”, indicó Arrimadas. La opción apenas ha tenido recorrido porque Huertas fue el primero en autodescartarse.

Para recomponer la unidad del centro-derecha en Granada, que saltó por los aires y abrió el camino al PSOE, el PP también ha hecho concesiones. En el último mes, ha cambiado en dos ocasiones de candidato a la alcaldía. El inicial, Luis González, fue sustituido por el número seis de su lista electoral, Francisco Fuentes. Sebastián Pérez había impuesto su nombre como requisito innegociable para dar su apoyo al que fuera su partido. “Seré muy directo. Teníamos que buscar a la persona que fuera capaz de aglutinar el máximo de votos. Hemos hecho cesiones y renuncias personales, yo mismo las he hecho, porque el objetivo era reconstruir el acuerdo del centro-derecha”, confirma Díaz.

Es Ciudadanos y su representación en Granada los que tienen la última palabra

CÉSAR DÍAZ, PORTAVOZ MUNICIPAL DEL PP

Fuentes ha cosechado el respaldo de doce ediles, entre ellos, el apoyo incondicional de Vox y los tres no adscritos. “Es Ciudadanos y su representación en Granada los que tienen la última palabra”, advierte el portavoz popular. En Sevilla, no obstante, el desenlace al folletín granadino no parece, al menos públicamente, desgastar al gobierno de coalición. Tanto el vicepresidente de la Junta y coordinador autonómico de Ciudadanos (Cs) en Andalucía, Juan Marín, como el consejero de la Presidencia y portavoz del Gobierno andaluz y del PP-A, Elías Bendodo, coincidieron ayer en asegurar que la crisis granadina «para nada» afecta al Ejecutivo autonómico.

Creo que Salvador y Huertas van por libre y han cerrado un acuerdo con el PSOE. El futuro dirá el ‘precio’ de todo esto

Entretanto, en la ciudad nazarí continuaba ayer la contrarreloj. “Hemos desplegado toda la diplomacia del partido a todos los niveles, local, regional y nacional, para recuperar ese acuerdo de gobierno con Ciudadanos que el propio ex alcalde valora tan positivamente”, esboza Díaz. Ayer, con cierta desesperación, el grupo municipal del PP remitió una misiva a Arrimadas, Marín y Salvador pidiendo que los dos concejales de Ciudadanos apoyen al candidato popular en el pleno. A pesar de las esperanzas que aún destila el PP, otros concejales del bloque dan por perdida la batalla. “Creo que Salvador y Huertas van por libre y han cerrado un acuerdo con el PSOE. El futuro dirá el ‘precio’ de todo esto. Veremos dónde acaban y quién llevaba razón”, desliza un edil. 

Este mismo martes, y a tan sólo unas horas de que arranque el pleno decisivo en el consistorio granadino, Juan Marín ha respondido a la misiva del PP municipal, pero no ha habido avance alguno. En el escrito, el vicepresidente de la Junta de Andalucía asegura que considera la carta de los populares como una «primera rectificación» por haber roto el acuerdo del gobierno municipal «sin otro motivo que las rencillas y los intereses personales de terceros». «Confío en que, asumido el error de romper dicho acuerdo, estemos hoy más cerca de acordar una solución para regresar al pacto», insta Marín, que insiste en la propuesta de Ciudadanos de investir a Huertas para «encauzar la situación» y «evitar un alcalde socialista imputado». Lo que obvia el dirigente andaluz en su misiva es que este escenario no sólo puede provocarlo el PP, sino su propio compañero de filas, Luis Salvador, siempre y cuando éste insista en desoír a la dirección y pactar por libre con los socialistas.

Puentes rotos entre Arrimadas y Casado

Una por acción y la otra por omisión, las direcciones nacionales de PP y Ciudadanos han terminado quedándose al margen de una crisis cuyo desenlace se decidirá dentro de las lindes locales. Por un lado, fuentes de Génova se desvinculan por completo de la polémica al entender que, en el sainete granadino, «la dirección provincial del PP ha sido autónoma en todo momento para tomar decisiones» y lo seguirá siendo en las próximas horas. Con este comunicado, los populares desmienten toda posibilidad de negociación con la dirección nacional de Ciudadanos para desencallar la situación en Granada, y no sólo eso: niegan que el actual dirigente del PP y ex secretario de Organización del partido naranja, Fran Hervías, haya tenido algo que ver primero en la desbandada de los ediles del PP del Ayuntamiento de Granada, y ahora en el evidente choque de trenes entre ambas fuerzas políticas que abre la puerta a un gobierno municipal capitaneado por el PSOE.

No obstante, la versión de Inés Arrimadas ha sido justo la contraria. Si en algún momento hubo algún viso de acuerdo entre ambas formaciones, saltó por los aires en cuestión de minutos. La presidenta de Ciudadanos acusó a la dirección del PP de mentir después de que Génova negase el pasado lunes que su secretario general, Teodoro García Egea; y su homóloga de Ciudadanos, Marina Bravo, cerrasen en Madrid un acuerdo para investir a José Antonio Huertas.

Las instrucciones de Cs están claras. La dirección no autoriza en ningún caso que se vote al candidato del PSOE

En todo caso, Inés Arrimadas tiene un doble reto en esta crisis: por un lado, convencer al PP de que debe «respetar el acuerdo» al que ambas direcciones nacionales llegaron hace dos años y que pasaba por una legislatura completa de Ciudadanos en la alcaldía de Granada; y, por otro, atar en corto tanto a Salvador como a Huertas. «Las instrucciones del partido están claras. Cumplir el pacto supone que los candidatos de Ciudadanos tienen que votar al candidato de Ciudadanos. La dirección no autoriza en ningún caso que se vote al candidato del PSOE», insisten fuentes de la cúpula nacional. Pero el ex alcalde de Granada, al menos de momento, desdeña caminar al ritmo que lo hace Inés Arrimadas.

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