España

La cena de 'conciliación' del PP de Madrid

Los miembros del Partido Popular (i-d) Pío García Escudero, José Luis Martínez-Almeida, Teodoro García Egea, Pablo Casado y Fernando López Miras.

Los miembros del Partido Popular (i-d) Pío García Escudero, José Luis Martínez-Almeida, Teodoro García Egea, Pablo Casado y Fernando López Miras. EUROPA PRESS

Sirvió al mismo tiempo de «colofón final» a una intensa jornada de convención y de previa a la gran fiesta del PP en la plaza de toros de Valencia. El vino corría, y las animadas conversaciones de algunos comensales se mezclaban con los gritos que celebraban un gol de Luis Suárez contra el Barcelona en el minuto 44. La cena de la delegación del PP de Madrid es una cita muy habitual en los congresos y convenciones del partido, y este año no iba a ser menos. El pasado 2 de octubre, unos 200 dirigentes se reunieron en el hotel Only You de Valencia para celebrar la tradicional velada en una coyuntura especialmente delicada para el partido. Algunos lo vivieron como una fiesta distendida sin espacio para las pugnas internas. Otros, permanecieron en guardia. «La tensión se podía cortar con cuchillo», relata uno de los presentes.

Los invitados habían sido convocados a las 21:00h de la noche, pero el salón no comenzó a llenarse hasta cerca de las 22:00h. El coloquio continuaba a esa hora en el Palau de Les Arts y los vicesecretarios del PP leían en ese momento las conclusiones políticas de una convención nacional a la que sólo le faltaba la guinda del domingo: un Pablo Casado exultante subido a un escenario de la Plaza de Toros de Valencia ante miles de simpatizantes. El coloquio terminó, y un auditorio semivacío aplaudió a los ponentes, casi obligados a acortar su alocución por la desbandada del público.

Tan sólo unas horas antes y en ese mismo escenario había tenido lugar uno de los discursos que más expectación generaba entre presentes y ausentes, y que provocó que casi un millar de personas contuviese la respiración en el auditorio. En el marco del coloquio de Los gobiernos de la libertad, Isabel Díaz Ayuso dio un contundente ‘espaldarazo’ a Pablo Casado y se descartó a sí misma para liderar el PP a nivel nacional, un asunto que, como ella misma destacó, «lleva rondando un tiempo» tanto en los círculos mediáticos como dentro del propio partido.

El mensaje no se hizo esperar. Ayuso leía en todo momento un discurso manuscrito que, según su entorno, había preparado durante su viaje a Estados Unidos y no había compartido con prácticamente nadie. Lo leyó y releyó en el trayecto del AVE Madrid-Valencia, y cuando llegó el momento de la verdad, no se salió del guion. «Te quiero decir, Pablo, delante de tu mujer, de tu familia, del partido y de las personas que más te quieren que tengo meridianamente claro dónde está mi sitio. Sé que mi sitio es Madrid (…) Y mi proyecto es el tuyo», zanjaba Ayuso. El auditorio se puso en pie. La ovación fue larga. Y algunas caras, según cuentan algunos de los presentes, «un poema».

El discurso de Ayuso levantó ampollas en algunos y fue muy aplaudido por otros. «Lo que dijo en Valencia lo solía repetir mucho en privado. Y qué mejor forma de hacerlo público delante de todo el partido en la convención», defiende un estrecho colaborador de Ayuso, que defiende la intención de la presidenta madrileña de «seguir empujando para que Pablo sea presidente». «El que quiera intoxicar ya lo tiene más complicado», zanja. No obstante, barones autonómicos y cargos de la cúpula nacional consultados por El Independiente vieron en el mensaje de la presidenta madrileña un claro intento de «robar protagonismo». Las fuentes consultadas recelan aún a día de hoy de que la verdadera intención de Ayuso fuese el de calmar las aguas, y hay quien apunta a que fue un nuevo intento de poner presión sobre los hombros de Génova para que no obstaculice la carrera de Ayuso hacia el PP de Madrid. «Lo hace adrede. Tiene un guion que le escribe Miguel Ángel [Rodríguez] y que sigue al pie. Es muy disciplinada», ironizan en la cúpula del partido.

Este fue el ambiente con el que los comensales llegaron a la habitual cena del PP de Madrid. En un mismo salón se reunieron alcaldes, diputados autonómicos, concejales, presidentes locales, portavoces, miembros de la dirección nacional y hasta representantes del PP europeo, divididos en mesas de unos 10 comensales, en que los cargos populares de la Comunidad y los del Ayuntamiento estuvieron juntos, pero no revueltos. Al frente, en la mesa presidencial, Isabel Díaz Ayuso estaba acompañada del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; del actual presidente en funciones del PP de Madrid, Pío García-Escudero; de la secretaria general, Ana Camins; y del eurodiputado Pablo Arias. Éste último y García-Escudero fueron los únicos que pronunciaron unas palabras durante la velada, con sendos mensajes en los que ensalzaron el proyecto de Casado, la «alternativa» del PP y la unidad del partido.

Pese a la afrenta entre Ayuso y el ‘aparato’ del partido en Madrid sentado en su misma mesa, los presentes degustaron en un ambiente «cordial» y «distendido» un tartar de salmón y un solomillo ibérico en una cena que se alargó más allá de medianoche. Sin embargo, cuando llegó la hora de la mousse de limón, hubo a quien ya se le había atragantado ya la comida. Para entonces, ya había hecho su aparición en la sala Teodoro García Egea para «saludar» a los presentes, lo que algunas voces interpretaron como un intento de la dirección nacional de «marcar territorio» allí donde estuviese la presidenta madrileña.

«El ambiente era muy tenso. Creo que Isabel lo está pasando mal con todo esto, ella no quiere follón», defiende un diputado autonómico. Con todo, invitados de uno y otro ‘sector’ del PP coinciden en que la cena sirvió, pese a todo, para apaciguar los ánimos de la pugna interna que la propia Ayuso había tratado de aplacar, sin éxito, horas antes ante un auditorio hasta la bandera. Pero a la guerra del PP de Madrid, que podría incluso terminar enfrentando a Ayuso contra Almeida, aún le quedan muchas batallas.

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