Entra Isabel Díaz Ayuso (Madrid, 1978) en el teatro y el público la recibe con una ovación como una auténtica estrella. «Bravo», le grita una señora a la presidenta de la Comunidad de Madrid antes de que ésta suba al escenario para intervenir este viernes en el ciclo Conversaciones con El Independiente, organizado por este diario con el patrocinio de la Fundación Cajasol.

Díaz Ayuso no elude ninguna de las preguntas que le formula el director de este periódico, Casimiro García-Abadillo. Su candidatura a liderar el PP en Madrid, la gestión de la pandemia, las críticas de Cayetana Álvarez de Toledo al número dos del partido, la renovación de los órganos constitucionales… Tampoco esquiva ninguna de las numerosas peticiones de los asistentes para fotografiarse con ella al término de la charla. «Cuando la gente te llama presidenta en otros sitios, la verdad es que te hace sentir francamente orgullosa», declara complacida.

Pregunta.-Después de esta conversación va a ir a Granada, donde se celebra el congreso del PP andaluz. ¿Cómo se lleva con Juanma Moreno?
Respuesta.-Mi relación con Juan Manuel Moreno, el presidente de la Junta de Andalucía, es excepcional. Nos conocemos desde hace muchos años y es una persona que siempre me ha apoyado políticamente. Tengo con él algunas anécdotas muy buenas, como cuando yo empecé como candidata y en uno de mis primeros desayunos me acompañó y me dijo: ‘Algún día competiré contigo por los datos del empleo y la creación de autónomos’. Ahora tenemos a Andalucía y Madrid compitiendo juntas -no una contra la otra- y demostrando que juntos hacemos España y que, cuando antepones los intereses de los ciudadanos a los tuyos, las cosas se asientan y los proyectos crecen. Tengo de él la mejor impresión.

P.-Corre por los mentideros periodísticos que los barones del PP no se llevan muy bien con usted, que hay -diríamos- celos o recelos por cómo ha emergido en la vida política. Aparte de Juanma Moreno, ¿cómo se lleva con el resto?
R.-En realidad, la relación es muy buena. Somos compañeros que no siempre vemos todo de la misma manera -sólo faltaba, no pasa ni en las familias como para que no ocurra en una organización tan grande como la nuestra- pero que compartimos muchas cosas y tenemos espacios comunes donde nos entendemos, que es lo que hay que hacer en política. En lo personal, aunque no lo parezca, no tengo disputa prácticamente con nadie. En lo ideológico, sí.

Yo creo que hay dos formas de entender la vida, las actitudes y la política: una es una corriente liberal, que me representa a mí, y otra es la colectivista o socialista, que es de la que he pretendido huir durante toda mi vida. Eso es lo que he hecho en la Comunidad de Madrid. Hay cuestiones fundamentales que son compartidas por todos los presidentes autonómicos como la defensa de la unidad de España, la cultura del esfuerzo, la de los impuestos bajos, la de la colaboración público-privada, la de la empresa, la de los autónomos, la de los españoles a los que nadie le ha regalado nada… En realidad no hay tantas diferencias aunque luego cada uno gestiona su comunidad. Los principios y valores que nos unen a todos es algo que nunca hemos puesto en duda.

Entendimos que había que luchar contra el virus y no contra la libertad de los ciudadanos»

P.-Cuando se vivía el momento más duro de la pandemia y usted quería dar un respiro a la gente (no cerrar los bares, ayudar a las pequeñas y medianas empresas…), había presidentes de comunidades autónomas -no sólo de otras ideologías sino también del PP- que decían que Madrid iba demasiado deprisa. Usted tuvo la visión o el acierto de dar ese paso adelante. ¿Se sintió sola en ese momento?
R.-Es que en ese momento yo no estaba en el yo, tú, mí… Madrid es la región de todos, es la capital de todos. Y, además, es algo que quiero que la gente interiorice: es de todos y para todos y ha de ser una segunda casa de oportunidades y de refugio. No es más ni menos, pero sí tiene una misión especial desde el punto de vista tractor y económico. Nosotros recibimos actualmente más del 60 % de la inversión extranjera, más del 45 % de la gente que vive en Madrid no ha nacido en Madrid y por tanto tiene una labor especial. Muchos empresarios que tienen negocios en Madrid y en otras comunidades, gracias a todo lo que no se ha perdido durante la pandemia por no haber aplicado cierres masivos, han podido recaudar y salir adelante. Ser ese motor económico nos hace tomar unas decisiones complicadas. Gestionar una pandemia en una región con tanta densidad de población como Madrid es muy difícil pero estoy convencida de que, si hubiéramos cerrado todo, lo único que hubiéramos hecho es haber llevado al resto del país al desastre y hoy no quiero pensar la situación económica y social que se estaría viviendo.

Hemos luchado constantemente contra el virus, tuvimos que soportar una campaña mediática terrible en la que nos decían que éramos unos asesinos y que poníamos en peligro la vida de la gente. Y eso fue, además de mezquino, una gran falsedad. Entendimos que había que luchar contra el virus y no contra la libertad de los ciudadanos. Construimos dos hospitales públicos en tiempo récord, hicimos cribados masivos y convertimos a la hostelería, la restauración y los comercios en nuestros grandes aliados. Como sabíamos que el virus se puede propagar en las casas y en los lugares públicos, lo que hicimos fue luchar contra el propio virus. Pero no acabamos con el empleo de la gente o no con mucho empleo, porque sí que hubo muchos cierres masivos. Ahora mismo que en España tenemos un mercado tan rígido y donde se penaliza por doble el fracaso, si uno fracasa, si uno pierde todo, no se vuelva a recuperar jamás. No quisimos que la Administración pública ni los políticos fuéramos contra el sector privado y tomáramos decisiones de brocha gorda sin haber intentado antes todo lo anterior. Combinamos la libertad, la responsabilidad individual con la lucha por la vida, que es lo más importante. Y creo que el tiempo nos ha dado la razón.

A principios de 2022 ya estaremos en los niveles prepandemia, habremos recuperado todo el empleo perdido. Estamos liderando la creación de empresas y hemos convertido a Madrid en un lugar que suena por todo el mundo, un lugar de referencia donde todo el mundo quiere ir a emprender, donde han visto que se respeta a la empresa. Siempre luchamos por la vida, pero éramos conscientes de que había que buscar una alternativa a la cultura del cierre. Siempre vendieron que el cierre era lo más responsable. No lo tengo tan claro.

P.-En estos momentos, en algunos países de Europa las cosas están yendo mal. En Austria acaban de anunciar confinamiento. ¿Usted ve que vamos a volver a pasar por una situación parecida? ¿O eso lo descarta completamente?
R.-Con este virus que es tan traidor nunca se puede tener todo claro, pero vista la tendencia… Aumentarán los contagios ahora con respecto al verano, como pasó exactamente el año pasado por estas fechas al llegar el frío. Pero por ahora estamos viendo, al menos en la Comunidad de Madrid, que no está subiendo preocupantemente. Estamos en una media muy baja y ya hemos vacunado al 90 por ciento de la población diana. Nosotros siempre vemos la evolución del virus a 15 días y, dependiendo de cómo se vaya a comportar, vamos tomando medidas. Por ahora no lo vemos necesario. Sí seguir insistiendo en la vacunación; el 80 % de la gente que se contagia es porque no está vacunada.

P.-¿No ve necesario el pasaporte covid, como están planteando otras comunidades autónomas?
R.-Lo estamos analizando porque nada es descartable, pero creemos que es complicado por varias cuestiones. Lo primero porque al tener el 90 % de la población vacunada, ese 10 % que aún se resiste no lo va a hacer por esto. Entre otras cosas porque el pasaporte covid no está claro. Es un documento que puede tener cualquiera, que se puede fotocopiar, que puedes compartir y convertir a los camareros o a los propietarios de los restaurantes o de los cines en una suerte de autoridad judicial o sanitaria parece un poco complejo y se puede dar una sensación de protección que en realidad no es tanta. Creo que es más importante volver sobre los test constantemente y saber quién puede estar contagiado, por qué no se ha vacunado, por qué ha vuelto a cogerlo o por qué ha perdido la inmunidad. Por si acaso, ya he pedido a la Consejería de Sanidad que haga acopio de nuevos test y estamos estudiando a través de las farmacias y de centros de salud volver otra vez a insistir e incluso hacer test, sobre todo de cara a las reuniones familiares de las navidades.

Me gustaría que se celebrara pronto el congreso del PP de Madrid para cerrar heridas y evitar desgaste»

P.-Vamos a hablar de otro tipo de virus. Yo quiero que nos explique aquí, en este entorno casi de familia en el que estamos…
R.-En la intimidad (risas)….

P.-Sí, en la intimidad… Hay una cosa que yo no entiendo. Fíjese si llevo años haciendo información política, pero no he conseguido entender todavía por qué su partido se niega a poner una fecha al Congreso del PP de Madrid. Tampoco entiendo por qué Pablo Casado no dice que usted es su candidata y cierra de una vez este debate. Esto, como decía Stefan Zweig, es uno de los grandes secretos de la humanidad. No consigo entenderlo. ¿Puede explicar qué pasa? ¿Por qué sucede esto?
R.-El debate parece que está en torno a las fechas y eso es muy complicado para mí, porque soy respetuosa con las decisiones y con las jerarquías. Si el congreso se tiene que celebrar en una fecha u otra, no me cabe más que asumirlo, aceptarlo y dar ese paso con ilusión. Me gustaría que se celebrara pronto porque cierras heridas y evita desgastes, pero cada vez que lo digo el titular que queda es que estoy presionando. Entonces estoy un poco atrapada entre un titular y el otro. Llevamos dos años con este asunto, dos años hablando de terceras vías, de bicefalia…

Hasta el 4 de mayo nunca me lo había planteado. Lo había hablado en su momento con el presidente porque quería que estuviera centrada en los asuntos de la Comunidad de Madrid. Tenía un gobierno muy débil, estaba gestionando una pandemia, había dificultades añadidas… Es verdad que iba viendo cómo el resto de  de los líderes de los partidos con los que yo negociaba presidían sus partidos. Pero, sobre todo, fue después del 4 de mayo, gracias al cual conseguimos vestir de azul absolutamente todos los municipios de la Comunidad de Madrid y unir a la izquierda y la derecha en Madrid en torno al mensaje de la libertad del empleo. Fue tan bonito todo lo que vivimos que pensé que era una buena ocasión para dar un paso adelante y para responsabilizarme de la papeleta que yo mismo encabezo. Nos hemos quedado un poco en las fechas: cuándo es, cuándo no es y ya todo se ha complicado. Yo creo que esto acabará bien. Eso es en lo que estoy, en unir, en llevar ilusión a mi casa y en no descentrarme, porque lo más importante que tengo y que tendré en toda mi vida es ser presidenta de la Comunidad de Madrid.

Encuentro entre Casimiro García-Abadillo e Isabel Díaz Ayuso en Teatro Cajasol, Sevilla
El presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, con Díaz Ayuso y el director de ‘El Independiente’.

P.-¿Cree que va a tener un rival en ese congreso o que va a ser un paseo militar?
R.-No tengo ni idea. Yo he sido sincera al decir que tengo ilusión por presentarme y ya me he encomendado a lo que venga. Me gustan los procesos electorales, me parecen divertidos. Creo que es un momento muy bueno, además de para debatir ideas, para ver cómo queremos afrontar el futuro. Ver si hemos aumentado nuestra base electoral. ¿Por qué? ¿Dónde podemos mejorar?

P.-¿No le importaría que, en su lista al congreso del PP, el alcalde de Madrid fuera de número dos?
R.-No quiero hablar de eso porque, si no tenemos ni la fecha, ponerme con los nombres tampoco me apetece. Sí sé que, a diferencia de mis antecesores, a mí me gustaría que el equipo que me acompañara fuera una representación de parte del gobierno, de la lista en la Cámara autonómica, de alcaldes… e integrar a todo el mundo. Me gustaría presentarme en un congreso donde hubiera una altísima participación, porque no hay nada más bonito que sentirte realmente legitimada como pasó el 4 de mayo. Nunca he entendido que se salga reforzado porque haces algo contra otros.

P.-El otro día, en su entrevista en El Hormiguero, hubo un momento en el que Pablo Motos le pregunta por su relación con Pablo Casado y con Teodoro García Egea. Entonces responde que con Pablo bien, pero se escapa cuando llega el momento de García Egea. ¿Cómo se lleva con él?
R.-Nos llevamos bien, pero es cierto que mi relación ha sido siempre con el presidente. Hemos estado juntos 17 años en la casa en distintas responsabilidades; cuando él ha dado un paso siempre le he acompañado y, sobre todo, me ha dado la oportunidad de presentarme y de tener hoy el inmenso honor de ser presidenta de la región que me vio nacer, donde vivo y donde estaré toda mi vida. Cuando hablo de él lo hago desde el más profundo agradecimiento. Nada me gustaría más que ser la presidenta de un partido en la circunscripción por la que él se va a presentar a La Moncloa y estar ahí en el momento difícil para trasladarle a su vez la ilusión del 4 de mayo a sus urnas.

Desde el punto de vista ideológico he visto a Cayetana defender los valores del partido»

P.-O sea, que de Teodoro García Egea no hablamos. Bueno, bien…
R.-Mi relación siempre fue con el presidente. Es con quien normalmente suelo hablarlo todo.

P.-Cayetana Álvarez de Toledo acaba de publicar un libro que no es precisamente agradable para el aparato del Partido Popular. ¿Usted se identifica con ella? ¿Cuál es su visión de Cayetana Álvarez de Toledo?
R.-Ya lo he dicho estos días, son opiniones personales. Siempre la he oído hablar a favor de la libertad, en contra de los nacionalismos, en contra del colectivismo que está rompiendo absolutamente la convivencia… Desde el punto de vista ideológico sí la he visto defender los valores del partido. A partir de ahí son sus opiniones.

P.-¿Comparte la manera que ha tenido ella de mostrar sus discrepancias abiertamente?
R.-Cada uno lo tiene que hacer a su manera. Yo es que estoy en una situación distinta, ya no sólo como presidenta autonómica. Quiero que mi casa esté a lo que toca, que es al servicio de los intereses de todos los ciudadanos en el momento en el que estamos. Siempre que me manifiesto es pensando en cómo salimos de esto y cómo tenemos que salir fortalecidos. Suelo centrar el tiro. Para mí el problema no es ni el Partido Popular ni muchísimo menos su dirección. Para mí el problema es el presidente del Gobierno que tenemos.

P.-Álvarez de Toledo cree que a usted le están haciendo lo mismo que a ella. ¿Siente que desde el aparato hay filtraciones que le están complicando de alguna manera la vida?
R.-Quiero pensar que no es así. Desde que fui candidata a presidenta de la Comunidad Madrid llevo 17 querellas y demandas, todas archivadas. Llevo una campaña a mis espaldas de intento de descrédito en el plano personal y familiar inmenso. Lo más importante es lo que me dicen en la calle y lo que piensan los autónomos, los empresarios y la gente normal que está trabajando y que quiere sacar esto adelante. Como todos, necesito que nos apoyen, que haya una defensa por parte de los míos para acompañarme en este momento difícil. Y sé que lo habrá. Lo bueno es que tengo poca memoria para las cosas malas. Cada día es un regalo vivir. Cuando acabe como presidenta de la Comunidad de Madrid me quiero sentir orgullosa el resto de mi vida. Si lo desaprovecho, estaré el resto de mi vida enfadada y como no tengo ganas de vivir enfadada… ¿Filtraciones? Te vas haciendo fuerte. Mientras los míos estén bien, lo demás qué importa.

Encuentro entre Casimiro García-Abadillo e Isabel Díaz Ayuso en Teatro Cajasol, Sevilla
Díaz Ayuso y García-Abadillo, en un momento de la charla.

P.-¿Qué opinión tiene del acuerdo del Partido Popular con el Gobierno para la renovación del Constitucional y el Tribunal de Cuentas? ¿Le pareció bien este reparto de jueces?
R.-Son cuestiones que me quedan un poco lejos. Soy consciente de que los grandes partidos buscan desbloquear los nombramientos de las personas que están al frente de las instituciones para que no encallen. En nuestro caso, vamos a volver a presentar una proposición de ley para que desde la Asamblea de Madrid no seamos nosotros quienes elijamos a los magistrados del Tribunal Superior de Justicia autonómico.

P.-A partir de ahí deberían ser los jueces…
R.-Desde luego coincido con el Partido Popular en que hay que despolitizar el nombramiento de los mismos. Parece que lo lógico es que los jueces nombren a los jueces. Si no, si la justicia no es independiente, no acaba de ser justa.

P.-¿Qué opinión tiene del acto que se celebró la semana pasada en Valencia y que se supone que es el comienzo de un movimiento político que encabezaría Yolanda Díaz? Cuando vio el acto, ¿cuál fue su impresión?
R.-Que no me representan. El hecho de ser mujer no es ni mejor ni peor, ni sirve tampoco como pretexto para creer que representas a los demás. El prototipo que a mí me representa es el de las personas que se levantan cada día -hombres y mujeres- a pelear, a trabajar y a sortear dificultades. El hecho de juntarse cuatro mujeres a predicar y luego nunca hacer nada con su ejemplo… Y después hacerlo todo en torno a algo tan pernicioso como es el colectivismo, tan propio de la teoría comunista de que somos todos iguales. Dirigen las vidas de los demás y, normalmente, suelen ser personas que además son profundamente incoherentes porque quieren para los demás un tipo de vida que luego no se aplican a sí mismos. Así que me vi profundamente alejada de esa reunión.

¿Paraíso fiscal? Madrid es un paraíso de libertad, pero podría serlo más si el Gobierno fuera en la misma dirección»

P.-¿Le gustaría confrontar con Yolanda Díaz en un debate?
R.-No especialmente, creo que tenemos puntos distintos en todo. Todas las políticas de Podemos, allá donde se han aplicado, sólo han traído ruina, miseria y destrucción. No son pocas las personas que huyen de los países donde se aplican. No son pocos los venezolanos, cubanos, nicaragüenses, ciudadanos de Europa del Este y de tantos otros rincones del mundo que nos dicen: ‘Yo ya he perdido un país, no quiero perder otro’. Creo que tenemos poco de lo que hablar porque tenemos poco en común.

P.-En ese acto estaba Mónica García, a la que conoce muy bien de la Asamblea de Madrid. Ella habló de un concepto, la «política bonita», que quiero que explique. ¿Qué es la «política bonita»?
R.-Yo creo que la política más bonita es decir la verdad y ser coherente. Suelo decir que las águilas vuelan solas y los cuervos en bandada. Muchas veces en política te puedes quedar solo, pero si sabes que tienes la razón o crees que estás en lo correcto… Claro que has de buscar el entendimiento con los demás, nadie tiene la razón absoluta de las cosas.

Hay que buscar los espacios comunes, pero muchas veces te toca tomar decisiones difíciles. Ante todo y por encima de todo, hay que ser sincero, real y responsable. Bonito no es lo que suele hacer cuando estamos en la Asamblea debatiendo: señalar a punta de pistola a la oposición con el dedo, utilizar la entrada de un hospital donde trabaja para adueñarse de la sanidad pública o llamar al boicot a un hospital público, como es el Zendal, en mitad de una pandemia y con pacientes dentro mientras la gente se jugaba la vida. No es muy bonito, no. Señalar con nombres y apellidos a la familia no es cómodo. Cada uno tiene sus padres, sus madres, sus hermanos, pero creo que en política tenemos que ser juzgados por nosotros mismos. Si es tan feminista, lo que tendría que hacer es hablar de mujer a mujer, como hablan ellas, y explicarme o exigirme como líder de la oposición en Madrid.

P.-Cuando está a solas en su casa y reflexiona sobre qué ocurrió en Madrid, con una oposición dura, con Pablo Iglesias bajando a la arena, con esa campaña de ‘Vamos a derrotar al fascismo’… ¿Cómo explica su éxito político? ¿Cuáles fueron las claves? Le pregunto por lo que usted piensa, no por lo que dicen las encuestas. ¿Dónde cree que está la razón de su éxito en ese momento tan difícil?
R.-Quizá en haber sorteado muchas dificultades, haber tomado muchas decisiones a contracorriente y, sobre todo, haber tratado a los ciudadanos como adultos a la hora de convocar las elecciones del 4 de mayo. No queríamos que fueran los políticos en despachos los que decidieran el futuro de la Comunidad de Madrid y por eso les llamamos a elecciones y respondieron de manera ejemplar. Y así fue también durante la pandemia, porque de izquierda a derecha, en todos los municipios de la Comunidad de Madrid, desde el obrero al conductor de una ambulancia, nos dan las gracias por haberles dejado trabajar. La gente no te da las gracias por haberles regalado algo, sino por algo tan digno como haberles dejado trabajar y dejarles seguir con su vida. Creo que fue lo que concitó tanta ilusión en torno a la candidatura del 4 de mayo y por lo que se obtuvieron esos resultados.

P.-¿Cómo se lleva con Vox?
R.-La relación es buena. Evidentemente tenemos discrepancias, pero estamos negociando unos presupuestos, vamos a llevar bajadas de impuestos, vamos a seguir aumentando el presupuesto en sanidad, en educación, en servicios públicos… En realidad no necesito sus votos, lo que necesito es que no voten con la izquierda. Pero si nos encontramos por el camino, casi mejor porque seremos más. En estos tiempos tan duros para España, Madrid tiene que dar un ejemplo de estabilidad política.

P.-Si hubiera elecciones y necesitara los escaños de Vox, ¿tendría algún problema en gobernar con ellos?
R.-Yo quiero gobernar en libertad y prefiero hacerlo por mí misma, por lo que ese escenario no lo contemplo. Desde luego, lo que no contemplo es tener al brazo político de ETA en las instituciones y que luego traten así a Vox en los parlamentos. Eso es lo que me parece de una hipocresía aberrante. Y que personas que están revisando la historia de España para dividirnos y para dinamitar la Transición y se basan en partidos que tienen su historia o que haya personas que no condenan dictaduras después de lo que se está viendo, de cómo tratan a los españoles en Cataluña o en el País Vasco bajo la supremacía del independentismo racista que trata a los españoles de primera o de segunda por el apellido o por quién es tu padre o de dónde vienes… Desde luego, el trato que le dan a veces a Vox me parece de una gran hipocresía y eso lo pienso denunciar.

Yolanda Díaz y yo tenemos poco de lo que hablar; tenemos poco en común»

P.-Esa etiqueta de partido de extrema derecha, casi fascista, ¿usted lo comparte?
R.-Teniendo en cuenta que una parte del electorado de Vox viene del Partido Popular… Pero, ¿quién dice que es eso? ¿El que pacta con alguien como Arnaldo Otegi, que es miembro político de una banda que ha secuestrado y asesinado? ¿Quién lo dice? ¿Esquerra, que está dinamitando la convivencia en Cataluña y empobreciendo a una de las regiones más prósperas de España? ¿Quién lo dice? Hay una superioridad moral en este país para dar carnés de buenos y de malos y para invitar a la mesa de la democracia a unos sí y a otros no mientras nos están revisando la historia de España por la espalda. Antes de poner etiquetas, me gustaría saber de quién nacen.

P.-¿Es Madrid un paraíso fiscal?
R.-Es un paraíso de libertad, pero podría serlo más si el Gobierno de España fuera en la misma dirección. En un paraíso fiscal se supone que hay una serie de beneficios añadidos que niego, porque es precisamente en el País Vasco y Navarra donde han tenido una fiscalidad distinta a la carta durante mucho tiempo. El resto de las comunidades de régimen común tenemos las mismas reglas del juego.

Lo que no puedo permitir es que señalen a Madrid con agravio, como si la suerte de los demás dependiera de la nuestra. Creo que eso es falso. De hecho, ahora mismo en Andalucía las cosas van muchísimo mejor, Andalucía está despegando de una manera impresionante, algo que miramos con total admiración y orgullo desde Madrid. Y nadie desde la Junta de Andalucía ha necesitado atacar la fiscalidad de Madrid ni pedirme a mí que yo subiera los impuestos, sino todo lo contrario. Lo que tienen que hacer otros presidentes autonómicos, y muy especialmente el Gobierno de España, es bajar impuestos, acompañar a la empresa, ayudar al autónomo en lugar de seguir subiéndole las cuotas, ponerse en el lugar de la gente que sí crea empleo y verán cómo todo funciona.

P.-¿Cree que el presidente del Gobierno está utilizando ese supuesto agravio comparativo de Madrid para hacer una campaña política no solamente contra usted, sino contra una manera de hacer política? ¿Se ha convertido Madrid en esa especie de diana?
R.-Hay muchas dianas. Esto es una estrategia que viene desde hace años, que está perfectamente trazada y donde Madrid es un impedimento más. Lo único que tiene el presidente del Gobierno es ansia de poder, de mantenerse en el poder y perpetuarse haciendo lo que sea. Son sus socios los que tienen muy claro qué tienen que hacer en España. ¿Qué impedimentos hay por el camino? La monarquía parlamentaria, la unidad de los españoles, la historia de España, el legado de Hispania, nuestras tradiciones, la empresa. Porque en la empresa y en la familia la persona encuentra la libertad para ser uno mismo y para salir por sus medios sin depender de otros. Y no digamos la independencia del Poder Judicial.

También la Policía Nacional y la Guardia Civil, a los que ahora mismo les están quitando toda la autoridad y les van a quitar todas las herramientas a través de una reforma bochornosa de lo que llamaban Ley mordaza y que era una Ley mordaza para los delincuentes. Ahora va a ser una Ley mordaza para nuestros agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Todo lo que es impedimento para su socios está cuestionado y Madrid es una china más porque es unidad. Está todo urdido para que no haya espacios comunes, para que no haya unidad. Porque cuando España está unida está centrada en lo importante, cuando cada ciudadano tiene sus proyectos vitales, cuando las cosas funcionan, las instituciones son fuertes y ni los totalitarios ni los revolucionarios, es decir, los socios de Sánchez, tienen nada que hacer.

P.-¿Cómo ha visto la reforma que se quiere introducir en la futura Ley de Memoria Democrática que permitiría supuestamente juzgar crímenes del franquismo hasta 1982?
R.-Tengo entendido que esta ley lo que hacía era precisamente a las personas que estaban señaladas por el propio franquismo dejarlas tranquilas. Hubo muchas personas que en los años 70 se manifestaron precisamente por esa ley. Así que lo que creo que queda claro nuevamente es que aquí lo importante no es ya ni la Guerra Civil ni Franco, porque ya bastante subvención han sacado de contar las historias de una u otra manera y seguir ahondando en una guerra entre hermanos. Una guerra, por cierto, que nadie quiso y que de manera fracasada los políticos llevaron a cabo. Si entonces la gente no quería una guerra, imaginaos ahora. El objetivo es la Transición, poner en tela de juicio estos 40 años de prosperidad y de unidad a derecha y a izquierda. Intentan vender que fue un cierre en falso y una imposición de unos contra otros, cuando los españoles fueron llamados a las urnas y votaron por inmensa mayoría seguir caminando juntos. El hecho de que quieran romper ahora la Transición forma parte de de esa línea perfectamente trazada para borrar todo lo que es España y crear hacia adelante, a mi juicio, una república bananera.

El objetivo es la Transición, poner en tela de juicio estos 40 años de prosperidad»

P.-¿Cree que Pedro Sánchez le ha comprado el discurso a Unidas Podemos de que la Transición fue una traición y de que lo que había que haber hecho es una ruptura?
R.-Yo creo que le da igual. ¿Qué le va a dar más votos o qué le puede permitir seguir esta decisión? Pues por aquí va, por donde le permita seguir. Pero lo que tengo claro es que lo que pretende Podemos es exactamente eso, romper este país. ¿Dónde ha nacido Podemos? En las peores dictaduras que quedan hoy en el mundo. Nace de la cultura del mal, de las personas que destruyen frente a las que construyen, de las personas que viven de las que trabajan, de las personas que tienen que echar por tierra todo lo que la gente con su esfuerzo consigue, de la cultura del fracaso frente a la cultura del esfuerzo. Son formas de ver la vida que ahora tienen escaños y están en las instituciones haciéndonos tanto daño.

P.-¿Se ve, no ahora sino dentro de unos años, en La Moncloa?
R.-Yendo a visitar a Pablo Casado (risas).

P.-¿Qué siente cuando va a un acto o pasea fuera de Madrid y la gente le grita ‘presidenta, presidenta’?
R.-Eso es lo más bonito que hay. A mí muchas veces me dice la gente: ‘Perdona que sea tan pesado, una foto’. Y yo les digo que es lo único bueno que me va a pasar durante el día, porque lo demás es un horror. Además, me pasan cosas preciosas todos los días, desde gente mayor que cumple 50 años casados y quiere venir a verme a Sol para celebrar el matrimonio o niños, como el otro día en Puertollano, que me esperan para darme dibujos. Madrid es la capital de todo el mundo y me encanta cuando la gente dice: ‘Es que estoy en mi casa, porque es Madrid’. Madrid es una división política de los años 80 pero en realidad lo es de todos. No creo que haya que fabricar bajo ningún concepto un sentimiento regionalista de terruño, de ésta es tu región y ésta la mía.

Madrid es España y es la casa de acogida de ciudadanos de todo el mundo. Cuando la gente siente eso y te llama presidenta en otros sitios, la verdad es que te hace sentir francamente orgullosa. Es lo más bonito del mundo. Yo creo que me voy a quedar toda mi vida con estas cosas, con cartas que recibo, con mensajes que me mandan con cariño… Al final es lo que te queda, ¿no?