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Mohamed VI ofrecerá el jueves un banquete del fin del ayuno diario "en honor a Sánchez"

Pedro Sánchez junto a Mohamed VI en su visita a Marruecos en noviembre de 2018 EFE

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez viajará este jueves a Rabat, donde se reunirá con el rey de Marruecos, Mohamed VI, tras el histórico cambio de posición sobre el contencioso del Sáhara Occidental. Entre los agasajos del monarca alauí, figura un «banquete de iftar», la comida que rompe el ayuno diario del mes sagrado musulmán del Ramadán, «en honor al invitado del rey», detalla un comunicado de la Casa Real marroquí.

«Su Majestad el rey, que Dios le asista, también ofrecerá un banquete de iftar en honor al invitado de Su Majestad», indica una comunicación de la Casa Real, Protocolo y Cancillería difundida a primera hora de esta tarde. La nota asegura que se trata de una invitación cursada por Mohamed VI a «Su Excelencia, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno española, que visitará el reino de Marruecos el quinto día de Ramadán del año 1443 de la hégira, correspondiente al 7 de abril de 2022».

Según Rabat, Sánchez y el rey «mantendrán conversaciones oficiales». El presidente del Gobierno acudirá a Rabat acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Lo harán con el escueto aval del grupo del PSOE en el Congreso de los Diputados, el único partido que ha respaldado el giro copernicano efectuado por La Moncloa en relación con el conflicto de la ex colonia española que ni siquiera fue consensuado con Unidas Podemos, su socio de coalición.

El 18 de marzo el Gabinete Real marroquí filtró la carta enviada por Sánchez a Mohamed VI en la que considera la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007 para el Sáhara Occidental como «la base más seria, creíble y realista para la resolución de esta disputa». La misiva provocó una unanimidad en todo el arco parlamentario y numerosas muestras de rechazo en organizaciones de la sociedad civil. En señal de protesta, Argelia -principal apoyo del Frente Polisario- retiró a su embajador en Madrid y amenaza con tomar represalias en el campo energético.

El viaje a Rabat estaba previsto inicialmente para el pasado viernes. Debía haber acudido únicamente Albares con el propósito de preparar el periplo más adelante de Sánchez y aborar «las nuevas relaciones» con Marruecos. Sin embargo, La Moncloa canceló la visita la víspera sin aportar razones sobre el repentino aplazamiento. Previamente, Sánchez mantuvo una llamada telefónica con Mohamed VI.

El jueves, a través de un comunicado, la presidencia del Gobierno aseguró que «el rey Felipe VI había sido informado de los detalles de la conversación de Sánchez con el rey de Marruecos por el presidente del Gobierno». Entre los interrogantes del cambio de posición, sigue figurando si el monarca estaba al tanto de la decisión sobre el contencioso del Sáhara. Tampoco se ha confirmado que exista una carta escrita de Rabat en la que renuncie a las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla y al uso de la migración como arma de presión.

El cambio de posición de España en el Sáhara Occidental fue unilateral. La Moncloa no consultó con su socio de coalición, Unidas Podemos, ni con los principales expertos del «dossier saharaui» en Exteriores, tal y como adelantó este diario. La formación morada ha criticado desde entonces el giro, que entierra la neutralidad mantenida por España durante 47 años. Sus dirigentes se han unido a la posición en la exigencia de una rectificación y la defensa del derecho de autodeterminación de la ex colonia española. Sin embargo, han descartado abandonar el Ejecutivo.

La visita de Sánchez y Albares marca la reanudación de las relaciones entre ambos países tras la crisis que provocó la asistencia sanitaria en La Rioja del presidente del Frente Polisario, Brahim Ghali. En represalia, Rabat permitió en mayo la llegada a nado de más de 10.000 migrantes a Ceuta.

El cambio de posición, sin embargo, ha provocado una crisis con Argelia, un socio estratégico en el suministro de gas. Argel llamó a consultas a su embajador en Madrid y amenaza con convertir a Italia en su socio preferente en Europa. De hecho, ya inició gestiones la semana pasada para aumentar la cooperación en materia energética.

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