España

Robles sale en defensa del CNI, del que se siente "particularmente orgullosa", y apunta a Moncloa

Echenique exige ante la ministra que se asuman "responsabilidades políticas al máximo nivel" y ERC marca aún más distancias con el Gobierno al que acusa de "guerra fría" contra Cataluña

Margarita Robles

Margarita Robles comparece en el Congreso por el caso Pegasus. EFE

La ministra ha arrancado su intervención en la comisión de Defensa del Congreso sin salirse del guion, centrando sus palabras en la Brújula Estratégica Europea, pero le ha durado poco ante el escándalo del espionaje con la tecnología Pegasus y todos los interrogantes suscitados. Y ese ha sido, finalmente el contenido principal de su comparecencia, sin dejar de salir en defensa cerrada del CNI y arremetido contra los que juegan a la desestabilización de las instituciones.

En un tono emotivo, Robles ha dicho sentirse «particularmente orgullosa de mi país, de los servidores públicos, de los miles de hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas, de sus familias, de los que han pagado un precio muy alto con 188 muertos. Particularmente orgullosa de las Fuerzas de Seguridad del Estado que protegen derechos y y libertades, de los 3.000 hombres y mujeres del CNI, que celebra su 2o aniversario, y que ha pagado con sus propias vidas para defender nuestro país, libertades y seguridad». Admite la ministra que pudiera haber habido «errores puede que sí, pero fisuras en la defensa del estado de Derecho, ninguna».

Y poco antes de acceder a la comisión y ante el interrogante de si la directora del CNI, Paz Esteban, debe dimitir, se ha preguntado «¿de quién depende la seguridad de los móviles del presidente? Todo está en las normas, todo esta en la ley. Es lo que pasa en democracia. Dediquen un minuto de tiempo a leerlo», en alusión muy probablemente a la información adelantada por El Independiente de que es Moncloa y no el CNI a quien corresponde establecer el protocolo de seguridad de los móviles del Ejecutivo y más concretamente al que era entonces secretario general de Moncloa, que es el actual ministro de Presidencia, Félix Bolaños.

Es Moncloa y no el CNI quien debe controlar la seguridad de los móviles del Gobierno

En su turno de respuesta a los grupos parlamentarios y tras subrayar que «no me corto nunca con lo que tengo que decir porque digo lo que creo, siempre basado en el respeto a la legalidad», ha insistido, como la pasada semana, en que no acepta ni como ciudadana, ni como jurista ni como miembro de un Gobierno que se realicen «elucubraciones» sobre unas supuestas autorías cuando solo «los jueces determinan las responsabilidades».

Y tras recordar que el CNI «tiene un deber de secreto» y «no puede defenderse» ante las acusaciones, ha recordado que «por suerte, Paz Esteban, que aguanta estoicamente imputaciones que no se corresponden con la realidad, podrá decir lo que considere oportuno, que es lo documentado acorde con la ley», en su comparecencia de ese jueves ante la comisión de secretos oficiales.

En mitad de una enorme expectación, ha recordado su condición de funcionaria pública ante las peticiones de dimisión, que han explicitado los portavoces de Unidas Podemos y de ERC. Precisamente, y en respuesta a Pablo Echenique, ha admitido que «me gustaría poder entrar a más detalles que no puedo» y recordado que los miembros del Gobierno, entre los que hay cinco de su grupo político, pueden tener acceso a información del CNI, conforme a su ley reguladora.

«No hay nada que ocultar»

Y sobre la denuncia pública del hackeo de los móviles del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y de ella misma, explicado que «los que somos demócratas creemos que los hechos delictivos los persigue el ministerio fiscal y a la Administración de Justicia que, con arreglo a derecho, realizan su trabajo Por eso, cuando hay hechos delictivos, este gobierno acude a los tribunales. No hay nada que ocultar. Cuando alguien tiene conocimiento de un hecho delictivo no debe callarlo sino acudir a los tribunales y solo ellos son los que dilucidan las responsabilidades».

Nuestros aliados «saben que España es un país serio con unas instituciones serias y compromiso inequívoco con el estado de derecho, que se actúa con arreglo a la legalidad y eso tiene que quedar muy claro porque nos sentimos muy orgullosos de nuestro país y no aceptar que nadie con especulaciones, sin pruebas, imputando autorías conocidas o desconocidas puedan atribuir ningún tipo de responsabilidad», ha advertido la titular de Defensa

Y es más, «trabajamos para los ciudadanos. Las Fuerzas Armadas, los Cuerpos de Seguridad del Estado y los funcionarios cumplen escrupulosamente la ley, poniendo por delante su propia integridad personal. Los que estamos en un cargo público solo tenemos la obligación de servir y ser transparentes, frente a a banalidad democracia y ética».

Ha sido la portavoz de ERC, Montserrat Bassa, la protagonista de la intervención más dura y exigido directamente la cabeza de Margarita Robles. «En una democracia plena debería dimitir o ser cesada por legitimar el espionaje, culpabilizar a las victimas, menospreciar con ignorante soberbia a Citizenlab o a The New Yorker y es responsable por activa o por pasiva de estos espionajes», ha dicho la parlamentaria de ERC manteniendo de nuevo esa diferencia abisal con el Ejecutivo.

Unidas Podemos y ERC piden la dimisión de Robles

Cree que, a su juicio, «debería haber una cascada de ceses y de dimisiones. En una democracia plena, en lugar de justificar y aplaudir, estarían escandalizados reclamando responsabilidades, depurando las cloacas del estado y habría una comisión de investigación». El Gobierno, a juicio del que era su principal socio parlamentario, usa los secretos para «encubrir y legitimar las cloacas del estado. Llevamos años denunciando la peste de las cloacas que se alimentan de franquismo y de la guerra sucia». Ha llegado a hablar de «estado de excepción democrática» y de «guerra fría» del Estado contra Cataluña. «Nos reafirman en nuestra voluntad de independencia», ha sentenciado.

Pero los socios de Gobierno, Unidas Podemos, no han contribuido a rebajar el tono de la crítica. Pablo Echenique, en sustitución del que viene siendo el portavoz de los morados en esta comisión, ha calificado la situación de «insostenible». Lo desvelado por el propio gobierno «lleva la crisis a otro nivel». Denota una «brecha de seguridad nacional.

«Usted sabe lo que tiene que hacer, no sólo por su dignidad, sino por la dignidad del gobierno», dice Echenique a la ministra

Un auténtico escándalo que no hace ni un ápice menos grave el espionaje masivo al nacionalismo». Como poco, ha habido una «dejación de funciones a la hora de limpiar las cloacas del Estado». Y, tras estas críticas, ha dicho considerar «inevitable que se asuman responsabilidades políticas al máximo nivel», con la vista puesta, muy probablemente, en la propia compareciente. Echenique distingue entre las responsabilidades judiciales y las políticas y niega que la comisión de secretos «dé satisfacción a la ciudadanía». «Usted sabe lo que tiene que hacer, no sólo por su dignidad, sino por la dignidad del gobierno», le ha espetado.

Tanto la portavoz de la CUP, Mireia Vehí, como el de Bildu, Jon Iñarritu, han centrado su intervención en el caso del espionaje, no sin reconvenciones del presidente de la comisión, el popular José Antonio Bermúdez de Castro, que ha pedido a la catalana que se ciñera al objetivo de la comparecencia. Vehí ha eludido citar la palabra «Pegasus» como si se tratara, ha dicho irónica «de no pronunciar el nombre de Voldemort».

Iñarritu ha dicho dice estar sorprendido por cómo se ha gestionado este escándalo político, -más parecido a un «harakiri»- y recordado a Robles cuando era «el azote contra las cloacas del estado». No sabe el diputado si estamos ante un ataque híbrido, una falla de seguridad «o la manera de contar secretitos vía la prensa». Y tras declarar su aprecio por la ministra, ha exigido que se investigue tanto el espionaje a los independentistas como a los miembros del gobierno, sin dos varas de medir.

En todo caso, han sido generalizadas las críticas sobre la situación en la que se encuentra el Gobierno. «No se puede tapar lo que ya huele muy mal», ha dicho por su parte Joseba Agirretxea.

En cambio, Edmundo Bal, de Ciudadanos, se ha sumado a los argumentos de Robles sobre la necesidad de dejar actuar a la Justicia y elogiado a la directora del CNI, Paz Esteban, sobre la que ha pedido un pronunciamiento público, concreto, de apoyo por parte de la ministra. Para Carlos Rojas, del PP, se ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del Gobierno con el caso del ataque a los móviles de Sánchez y la propia Robles y criticado una defensa tibia del Centro de inteligencia. Y ha hecho una pregunta muy interesante a la ministra, esto es, si compartió el contenido de la comparecencia de Félix Bolaños el pasado sábado.

Presupuesto de Defensa

Otro de los aspectos destacados de esta intervención inicial ha sido la apuesta por incrementar el presupuesto de Defensa, aunque no ha proporcionado ni cifras ni fechas. Tras sentar las bases de que «para proteger la paz es preciso incrementar el presupuesto», ha recordado que más del 20 por ciento de nuestro presupuesto de defensa «lo usamos para favorecer la industria española y europea y crear puestos de trabajo. Crea un hub de innovación que nos proporcionará las capacidades autónomas. Las inversiones en defensa se traducen en puestos de trabajo especializados, en innovación y en progreso. Estaremos en el esfuerzo inversor que nos señale al UE».

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