España Monográfico en el Congreso por el caso Pegasus

El PP afea a Sánchez que no informara antes a Feijóo del espionaje a Moncloa

Gamarra cree que el Gobierno indultó a los líderes del 'procés' mientras los estaba investigando: "Hemos estado en Moncloa"

La portavoz parlamentaria el Partido Popular Cuca Gamarra interviene en el Congreso. después de la comparecencia de Sánchez sobre el espionaje de 'Pegasus'

La portavoz parlamentaria el Partido Popular Cuca Gamarra interviene en el Congreso. después de la comparecencia de Sánchez sobre el espionaje de 'Pegasus' EFE

La secretaria general y portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Cuca Gamarra ha criticado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tenga «un cauce de diálogo permanente» con su formación. Algo que, para la popular supone «una anomalía» democrática. Más, cuando, mientras rechaza al principal partido de la oposición, «hace constantes llamadas implorando» la puesta en marcha de mesas de diálogo «con quienes quieren romper la convivencia», ha señalado.

Nada más conocerse el espionaje, ha dicho la portavoz del Grupo del Partido Popular (GPP) en la cámara baja, «debería haber hecho una comparecencia a petición propia y urgente». Pero, sobre todo, «haber avisado de todos los pormenores al líder del PP». Gamarra ha considerado que «así actuaría un buen presidente», afirmando que el presidente del Gobierno no lo es. «Si actuase con cierta responsabilidad y sentido común, ya no digo con sentido de Estado, una de las primeras actuaciones habría sido la de convocar a Alberto Núñez Feijóo para detallar que tipo de material se ha sustraído», ha considerado.

En ese sentido, la popular ha criticado que el Ejecutivo, a través de Félix Bolaños, el ministro de la presidencia, haya difundido, justamente, lo relacionado a la vigilancia de los móviles de Sánchez, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska justo cuando quedaba «menos de un mes» para la cumbre de la OTAN. «Un ejercicio absoluto de debilidad ante sus socios independentistas y ante la comunidad internacional», ha lamentado.

Gamarra ha insistido en que, mientras el Gobierno la toma con el alto mando del CNI y la destituye, «la ley de seguridad nacional establece que la política de seguridad la marca el presidente». Y por ello, ha sugerido que resulta incomprensible que, «mientras la inteligencia española protegía de una amenaza, el Gobierno, por otra parte, negociaba» con los líderes independentistas.

Al no ver atendidas las preguntas que el PP lleva demandando desde que Bolaños dio a conocer el espionaje al jefe del Gobierno, a la ministra de Defensa y al titular de Interior, el GPP ha solicitado un nuevo encuentro de la comisión de Gastos Reservados y Secretos Oficiales para trasladar, nuevamente, esas cuestiones. Principalmente si el teléfono del presidente que sufrió la injerencia externa es el «personal o el oficial»; qué material ha sido sustraído; si compromete a España o la independencia de Sánchez; por qué se hizo responsable a Paz Esteban del CNI de algo que compete a Bolaños, o si Moncloa está sujeta «de pies y manos» a nivel de política internacional.

Falta de respuestas sobre Pegasus

Durante el pleno monográfico sobre el ‘caso espionaje’, Sánchez ha dado escasas respuestas a la numerosa lista de explicaciones que solicitaba la derecha e, incluso, el independentismo. Sí ha expresado que su gestión en los últimos cuatro años, tras llegar al poder mediante la moción de censura a Mariano Rajoy y, ganando después los comicios de 2019, ha permitido «la regeneración democrática». En todos los sentidos, ha indicado, también «en el ámbito de la seguridad del Estado». Ha afeado la conducta del PP durante su última etapa en el Gobierno, ahondando, por tanto, en las reprimendas por «corrupción y por la falta de transparencia» en las que lleva insistiendo desde que saltó el escándalo Pegasus. Como ejemplo, ha señalado a las últimos audios publicados por El País, conversaciones entre la exsecretaria general y exministra de Defensa Dolores de Cospedal y el excomisario José Manuel Villarejo.

En ese sentido, el líder del Ejecutivo ha asegurado que, con su Gobierno, «no hay espacio para prácticas ilegales dentro del Estado», aunque sí para la «confidencialidad» en ciertas cuestiones. Y ha eludido la responsabilidad en el pinchazo al teléfono de Pere Aragonés: «El Gobierno no interviene en las decisiones operativas del CNI», ha expresado. Sánchez, sin embargo, ha pasado de puntillas y apenas ha ahondado en las, al menos, doce preguntas que la oposición se hace dentro del hemiciclo. Sí ha resaltado su compromiso «desde el primer momento» con el despeje de cualquier duda. Y para ello, ha expresado, se ha dado resolución a la conformación de una nueva comisión de secretos oficiales o se ha manifestado la plena disposición para desclasificar cualquier información si lo solicitan los jueces en sede judicial.

Vox no se cree que el Gobierno haya sido espiado y el PP exige explicaciones más profundas en la comisión de secretos

Ante el anuncio de que el Gobierno desarrollará una ley para regular el CNI y otra de secretos oficiales que sustituirá a la de 1968, el PP considera que no le vale esa ley, pero sí la de indultos de 1870 para concederlos a los políticos a los que investiga. «Señor Sánchez, ¿indultó a personas que sabía que estaban siendo investigadas por ser una amenaza para el Estado? Ha estado plenamente informado, no se olvide de que hemos estado en La Moncloa».

«Señor Sánchez, ¿indultó a personas que sabía que estaban siendo investigadas por ser una amenaza para el Estado?», ha preguntado Gamarra, para subrayar que el presidente del Gobierno ha estado «plenamente informado». «No olvide que nosotros hemos estado en La Moncloa», le ha espetado.

Voluntad, pero sin cheques en blanco

Gamarra ha expresado que la voluntad del PP, pese a los insultos recibidos en cada sesión de control al Gobierno y este jueves desde la tribuna, en términos de corrupción, no van a hacer que su partido se eche a un lado en los asuntos de Estado. Eso sí, no será a cambio «de cheques en blanco». Además, ante los agravios, ha reprochado al PSOE que tenga dos cargos como los expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñan, imputados por los ERE. «El PSOE es el partido condenado por más casos de corrupción».

«Vivimos tiempos difíciles de guerra en Ucrania y crisis económica» y eso «exige un gobernante que sepa afrontar con responsabilidad los grandes desafíos que tiene España». Pero, también, «que respete los límites que no se pueden traspasar y con quién se puede o no se puede pactar». Hay que actuar «desde la centralidad y no desde los extremos», ha dicho Gamarra.

El PP deja claro su abertura a llegar a pactos de Estado en lo relacionado a las consecuencias de la guerra o de la seguridad nacional de cara a la cumbre de la OTAN y posteriormente. Algo que llevan proponiendo desde el 9 de mayo. «Los enemigos del Estado, internos y externos, los hemos derrotado juntos con pactos como el de Ajuria Enea o el de la lucha contra el terrorismo yihadista», ha concluido.

Vox insta al PP a hacer «oposición fuerte» de Estado

Durante su tiempo de intervención, Santiago Abascal, el presidente de Vox, ha emplazado al PP de Feijóo a hacer una «oposición fuerte» al Gobierno. Pero sin «componendas» ni «lecciones de falsa responsabilidad de Estado». Todo, para combatir la falta «de escrúpulos para hacer trampas». Sánchez es «una mentira con patas» y un soberbio que «sólo cree en si mismo» y no en la nación ni en el Estado».

Abascal ha puesto en duda, como lleva defendiendo su partido, que el espionaje al Gobierno sea real: «no me creo nada de lo que han contado, salvo el odio demostrado. Ahora nos vienen con una historia de escuchas y espías. Si es cierto, ¿para qué lo cuenta?

El líder de Vox quiere que «la derechita incauta» del PP deje de apelar a un entendimiento con Sánchez a nivel de cuestiones de Estado y se centre en colaborar con Vox. Porque no puede darle ningún colaboracionismo ni ningún «balón de oxígeno» como pactar órganos constitucionales como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

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