España Recta final de las conversaciones de Gobierno y PP

Díaz intenta sacudirse la presión de Podemos para que el PSOE no acepte el veto a Rosell en el CGPJ

La vicepresidenta segunda se desmarca del partido morado: prefiere no hablar de nombres y se abre a otros posibles candidatos progresistas | Podemos empuja para que no se excluya a la magistrada, cuyo perfil incumple las condiciones del PP

MADRID, 18/10/2022.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), conversa con la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (i), antes del pleno del Senado, donde comparecerá para informar de las últimas medidas económicas y fiscales del Ejecutivo y el papel de las comunidades autónomas en su aplicación, este martes en Madrid. EFE/ Fernando Alvarado

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, el pasado 18 de octubre de 2022 en el Senado. EFE / FERNANDO ALVARADO

Las negociaciones del Gobierno con el PP para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se adentran ya en su «parte final«, la «más compleja», según la definen los socialistas. Pero se suma no solo la dificultad de encaje con los conservadores sino también la presión que le llega a Pedro Sánchez por parte de sus socios de coalición. O, más bien, de una parte del espacio de Unidas Podemos. De Podemos. El partido que lidera Ione Belarra insiste en que el Ejecutivo no puede aceptar vetos del PP, en que no puede desechar la propuesta de que entre en el órgano de los jueces Victoria Rosell, actual delegada del Gobierno contra la Violencia de Género. Pero ese órdago de los morados se dirige más contra la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que como Izquierda Unida entiende que no es momento de hablar de nombres y de airear detalles de las conversaciones, de las que se hallan «plenamente informados«.

Estamos en la parte final de la negociación, la más compleja. Prudencia y discreción

PILAR ALEGRÍA, PORTAVOZ DEL PSOE

Se han cumplido dos semanas desde la reunión en la Moncloa entre el presidente y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en la que pactaron negociar un desbloqueo «rápido» de un CGPJ con el mandato vencido desde hace casi cuatro años. El Ejecutivo querría haber rematado las conversaciones con más agilidad, pero ya asume que el acuerdo se demorará algo más. Probablemente, si no se liquidan este martes, no habrá fumata blanca hasta el jueves o viernes de esta semana. O sea, cuando finalice en el Congreso el debate de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2023.

La portavoz de los socialistas, la ministra Pilar Alegría, daba cuenta este lunes desde Ferraz de la inminencia del cierre del acuerdo. «Estamos en la parte final de la negociación, la más compleja», aseguraba. Por esa razón rehusó una y otra vez responder a la pregunta de si para el Ejecutivo será un escollo insalvable la presión ejercida por Podemos para que Rosell se integre en el nuevo CGPJ. «Voy a seguir echando mano de la prudencia y discreción. Ambas son elementos indispensables para hacer efectiva la renovación». De su boca no saldrá, dijo, «nada que imposibilite» el pacto. Y este es uno de los elementos más sensibles en el seno de la coalición. Las negociaciones, abundaron fuentes de Ferraz, sí están ya «encarriladas«. O sea, la alianza está a punto de caramelo.

Feijóo ha puesto como condición para acordar el relevo en el Poder Judicial la «despolitización» del órgano, por lo que «no podrán ser nombrados vocales del CGPJ quienes hayan desempeñado cargos vinculados a la política en los cinco años inmediatamente anteriores», según constaba en el documento que Génova remitió a la Moncloa en julio. Rosell es delegada del Gobierno contra la Violencia de Género desde enero de 2020 y diputada de Podemos por Las Palmas en 2016 y entre 2019 y 2020. Ingresó en la carrera judicial en 1996, ascendió a magistrada en 2001 y fue portavoz de la asociación progresista Jueces y Juezas para la Democracia (Jpd) primero en Canarias (2002-2010) y después portavoz adjunta estatal (2010-2015).

Su perfil es, pues, muy político. Y, para su partido, se ha convertido en un icono de la lucha contra el establishment judicial. Porque ella logró vencer al magistrado Salvador Alba, condenado a una pena de cárcel de seis años y medio, confirmada por el Supremo, por urdir una trama para hundirla. Alba ingresó el pasado martes en prisión.

«Una magistrada ejemplar»

Este lunes, Teresa Pérez y Javier Sánchez Serna, dos de los cuatro coportavoces de Podemos, subrayaron que el PP no puede tener capacidad de veto, igual que los candidatos nominados por Génova no serán cuestionados. Además, aseguraron que todo el espacio de Unidas Podemos defiende a la magistrada y exparlamentaria por Las Palmas. «Todo el espacio está con [Vicky] Rosell y vamos a defenderla hasta las últimas consecuencias«, enfatizó Sánchez Serna, quien añadió que eso «no es una línea roja», sino una cuestión de «decencia democrática», informa EFE. Pérez incidió en la misma línea argumental: «Desde Podemos y Unidas Podemos no vamos a permitir que la derecha corrupta vete a una magistrada ejemplar». El PP, apuntó, «se quiere cobrar una venganza política sobre una magistrada que les incomoda, como incomodaba en su momento al ministro corrupto [José Manuel] Soria o al juez hoy encarcelado [Salvador] Alba».

Todo el espacio está con [Vicky] Rosell y vamos a defenderla hasta las últimas consecuencias»

javier sánchez serna, coportavoz de podemos

Pero las tesis que defendió una vez más el partido morado no es la compartida por todo el espacio. Lo evidenció Enrique Santiago, líder del PCE, exsecretario de Estado de Agenda 2030 —lo destituyó Belarra en julio— y portavoz adjunto de Unidas Podemos en el Congreso. En una entrevista en RNE, Santiago, el dirigente al que reporta el ala socialista del Gobierno, junto a Díaz, pidió «ser muy prudentes» y «no hablar de nombres de personas candidatas». Es más, esgrimió que «no es bueno» hablar de nombres, porque «cada vez que empiezan a decirse nombres, el PP, de una forma muy poco democrática, se pone a vetarlos». «Las propuestas que hacemos siempre son de personas con toda idoneidad y hay muchas en este país para cumplir estas funciones», mantuvo, dando a entender que Rosell no es la única propuesta que tiene sobre la mesa el espacio confederal.

Victoria Rosell. EP

La posición de Santiago es la que conecta directamente con la de Díaz. Ella misma ya eludió hablar de nombres la semana pasada. Y lo mantienen en su equipo directo. «La prioridad es que se desbloquee el CGPJ después de casi cuatro años. No hay que hablar de nombres hasta que el acuerdo esté cerrado. Estamos plenamente informados de las conversaciones que pilota el ala socialista del Gobierno. Informados tanto por el ministro Félix Bolaños como por el propio presidente Sánchez. Hay coordinación absoluta con ellos y también dentro del espacio de Unidas Podemos», subrayan en su entorno. Indican que la estrategia seguida y el planteamiento defendido por la vicepresidenta segunda está pactado por todos los integrantes del espacio: ya se han celebrado dos reuniones sobre el relevo en el Poder Judicial y este lunes tenía lugar la tercera.

«Y la estrategia negociadora se decide ahí«, rubrican, deslizando por tanto que es Podemos quien no respeta los códigos y pone unas líneas rojas que «nunca fija» Díaz, «como ya ocurrió con la negociación de la reforma laboral». En el entorno de la vicepresidenta recalcan, como hiciera Santiago en RNE, que «todos los partidos tienen candidatos en la recámara«.

Presión por el peso de Podemos en Sumar

El entorno de Díaz sostiene que hay candidatos en la «recámara». El PSOE guarda silencio y evita comentarios

Es decir, que Rosell no es aspirante única por parte de los morados. Y asumen que la magistrada no cumple con las condiciones fijadas por Feijóo y que el PSOE ha aceptado en pos del acuerdo. Además, Rosell ya había sido sacrificada a comienzos de 2021, cuando el acuerdo con el PP estuvo cerca de cerrarse. Entonces, el empeño de Podemos por situar en el órgano al juez de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada arruinó las conversaciones. Fuentes de UP reconocen que la presión ejercida por Podemos obedece más a su pugna con Díaz por el peso del partido en las futuras listas para las generales que emanarán de la plataforma que lidera la vicepresidenta, Sumar.

Los socialistas, ni en público ni en privado, quieren referirse a Rosell. Por la «prudencia» debida en el tramo final de los contactos, para que no descarrile el acuerdo. Aunque se desprende, también por la actitud clara de su interlocutora, la vicepresidenta segunda, que esperan que la exparlamentaria morada no sea un escollo insalvable, por mucho que su veto introduzca un elemento de tensión añadida y nada fácil de gestionar ahora que se acaricia un acuerdo que se ha demorado casi cuatro años.

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