España Suspensión de las conversaciones sobre el CGPJ

Sánchez se comprometió a consultar con Feijóo sus nombres para el TC y a dejar a ERC fuera

El presidente del Gobierno dio garantías al PP de que elegiría y compartiría con la formación los candidatos elegidos para ocupar el Alto Tribunal sin vinculación a ERC | Quedó plasmado en un documento que no se llegó a firmar, junto al veto a los republicanos en temas judiciales

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (d), se saludan a su llegada a una reunión en La Moncloa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (d), se saludan a su llegada a una reunión en La Moncloa EP

El Partido Popular (PP) sigue construyendo el relato del grupo para justificar su rechazo a la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cimentado en la incompatibilidad que supone esto con la intención del Gobierno de reformar el delito de sedición para rebajar las penas. Todo con la mayoría parlamentaria palpable que otorgan los votos de Esquerra Republicana (ERC). Los populares han iniciado la semana recalcando que su deseo sigue siendo el de dar salida al bloqueo del Poder Judicial, pero para ello Pedro Sánchez «tiene que comprometerse por escrito» a «no modificar la sedición». Es la línea roja que le ponen, porque ven incompatible que mientras su voluntad de negociación es la de reforzar la Justicia, por «debajo de la mesa» el Gobierno esté pactando con el independentismo a doble baraja.

Así lo ha indicado el coordinador general del PP Elías Bendodo en la última rueda de prensa desde la sede nacional, después de que Esteban González Pons haya asegurado que Sánchez pactó con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, «no tocar el tema de la sedición». Esta puntualización la ha hecho el vicesecretario de Política Institucional del PP, que ejerce como interlocutor de Génova en las negociaciones para desencallar el Poder Judicial, las cuales los populares han suspendido momentáneamente. El también vicepresidente de Partido Popular Europeo (PPE), ha matizado que el 1o de octubre, en el encuentro de urgencia en La Moncloa organizado entre las partes después de la dimisión del presidente del CGPJ Carlos Lesmes, se marcó el delito de sedición como límite.

«Estuvo claro desde el principio. Se trató en la reunión (…) y se pactó que no se tocaría el tema de la sedición», ha defendido recientemente González Pons; que, junto al interlocutor del Ejecutivo, el ministro de la Presidencia Félix Bolaños, se incorporó tras una hora de diálogo entre el líder socialista y el popular. Sin embargo, según ha podido saber El Independiente a través de fuentes conocedoras de las conversaciones entre Gobierno y el primer partido de la oposición, la cuestión de la sedición o la reforma del Código Penal, «en ningún momento» estuvo sobre la mesa en las más de tres horas y media en los que se dilató la reunión. No se abordó, afirman también fuentes populares, que lo atribuyen a que se daba por hecho que este escenario no tendría lugar en un futuro próximo. Algo que no ha sido así.

Sánchez y Feijóo no abordaron concretamente la sedición en su última reunión en La Moncloa. Sí pactaron dejar a ERC fuera de los temas judiciales

En ese encuentro, en cambio, si se habló bastante sobre ERC y su papel en materia judicial. Y, entre otros acuerdos, hubo un compromiso por parte del presidente del Gobierno. El primero, lo ha confirmado el propio González Pons en declaraciones públicas, aludiendo a que Sánchez, en un «clima de buena sintonía», garantizó trasladar a Feijóo «quiénes iban a ser los candidatos del Gobierno para el TC» para que el gallego «pudiera comprobar que no entraba ningún magistrado afín a ERC». El segundo compromiso, radicó en que el PSOE, quien controla dentro del Gobierno de coalición los temas judiciales, dejaría fuera a los republicanos de cualquier cuestión relativa a Justicia y que afectase al Poder Judicial. De ahí la justificación de Génova para paralizar la negociación.

Ambos compromisos en lo que respecta a ERC, a nivel de magistrados y de veto para los temas judiciales, según ha podido conocer este periódico, habrían quedado registrados por escrito. Y, únicamente, faltaría la rúbrica de Sánchez y Feijóo para hacerlo oficial. Ante la omisión del propósito legislativo para rebajar la sedición durante la cita en Moncloa, algo que desde el PSOE defienden que era conocido desde la investidura de Sánchez, González Pons llamó a Bolaños para consultarle. El delegado del Gobierno en estas competencias indicó al popular que no se preocupara porque se trataba de «un globo sonda» y no contaba con la mayoría suficiente. Ello, indican fuentes del PP, llevó a la formación a desligar la sedición del CGPJ y el TC. Primero, el propio Bendodo desde el Senado; después la secretaria general Cuca Gamarra, asegurando que eran «cuestiones distintas» en una entrevista.

Sin embargo, las declaraciones al respecto desde el Congreso de los Diputados por parte de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que garantizaba llevar a la cámara la reforma de sedición, hizo saltar las alarmas en Génova. Hasta el punto de interrumpir el diálogo después de desmentir a Sánchez, que aseguraba tener el pacto cerrado a falta de una firma con el modelo de elección de jueces aún por debatir. Sobre éste, los populares aseguran que Bolaños no se negó a profundizar bajo la propuesta del PP. «El pacto no estaba hecho, pero tampoco había ningún ‘no'», insisten las mismas fuentes. En ese cambio de parecer, Feijóo tomó en consideración la opinión de los pesos pesados del PP, como los barones Isabel Díaz Ayuso, Juanma Moreno, Alfonso Rueda o Alfonso Fernández Mañueco, así como la de Gamarra, Bendodo y el resto del comité de dirección.

Compromiso por escrito

Mientras que parte la dirección nacional aún mantienen cierta esperanza para que el pacto del CGPJ y el TC llegue a buen puerto, otros integrantes lo descartan. Incluso acusan a Sánchez y al Gobierno de haber dinamitado intencionadamente y en el último momento los avances hechos. «Sánchez no quiere negociar». «El pacto del CGPJ va en contra de la estrategia de desgaste a Feijóo» iniciada desde el primer cara a cara en el senado en el mes de junio. Desde Génova indican que si el PSOE «vende a Feijóo como un líder poco solvente», el propio partido se ha cerrado a sí mismo la posibilidad de pactar con él. Las mismas fuentes señalan que el Gobierno creía que Feijóo no culminaría un pacto judicial y «al ver que estaba dispuesto» ha roto el acuerdo.

Si Sánchez decide dar el paso y rebajar las penas por sedición junto a ERC y EH Bildu, el PP no volverá a dialogar sobre Justicia en lo que resta de mandato

Ante este argumento, reiteran que cualquier paso adelante que dé el Gobierno, supondrá el fin de todo lo entablado. «Si se reforma la sedición, que no cuenten más con nosotros para renovar el Consejo». Ante este ultimátum, Moncloa insiste en que ya dejó clara su intención legislativa tras la investidura de Sánchez y que «es el PP quien ha cambiado» en tan solo 48 horas. De momento, la incompatibilidad de ambas posturas, devuelve al CGPJ a la casilla de salida a un mes y medio de que se cumplan cuatro años de bloqueo.

El Gobierno, a través del Grupo Socialista, descarta llevar la proposición de ley orgánica para modificar el Poder Judicial pactada entre Bolaños y González Pons a la cámara baja, porque quieren permanecer ligeramente al margen de la cuestión para que sea al PP quien se le eche la presión encima. Mientras tanto, el vicesecretario de Institucional no lo descarta. Aunque en este momento afirma que es incompatible con las posturas adoptadas. A parte del borrador, ambos partidos habían elegido a los veinte vocales que posteriormente elegirían al presidente del CGPJ, que desempeña también la presidencia del Supremo.

González Pons ha reconocido que ha conversado con el comisario de Justicia europeo Didier Reynders tras la paralización de las negociaciones, éste le trasladó su preocupación por haber vuelto Gobierno y oposición a la casilla de salida pese haber conseguido importantes avances. Sobre todo, después de su visita a finales de septiembre a España en la que intentó mediar con PSOE y PP.

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