Bildu, y solo Bildu. El último cara a cara entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en el Senado antes de las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo tuvo como único tema de debate Bildu, sus listas electorales con 44 condenados por pertenencia o colaboración con ETA (y la renuncia, hoy, de siete de ellos, los que tenían delitos de sangre) y también los pactos de la formación de Arnaldo Otegi con el Gobierno. Los dos líderes se enzarzaron en un durísimo y agresivo combate, el más áspero de todos los que han mantenido en este último año, en el que se cruzaron graves acusaciones. Graves reproches. "O rompe usted con Bildu o rompe con la decencia", le lanzó el jefe del PP. "Cuando en España ETA no es nada, para ustedes ETA es todo", respondió el presidente, que también sacó las "mentiras" del Ejecutivo de José María Aznar en los atentados del 11-M como la "infamia" mayúscula que ahora Feijóo ha decidido "igualar". Pero el jefe del PSOE no contestó una palabra sobre los pactos con Bildu. Su estrategia era otra, y era pasar a la ofensiva.

La tensión tocó máximos en la Cámara alta. A las puertas de las urnas. Sánchez y Feijóo acudieron dispuestos a escupir al otro toda su munición. Se arrancó el líder del PP en el comienzo de la sesión de control recordando a Sánchez sus palabras en los debates electorales de 2019, en los que prometió que no pactaría con Bildu. "Hoy más que nunca, queremos volver a oírlo. Venga, repítalo otra vez", le desafió, y ese reto sujetó toda su intervención. Feijóo le reprochó que hubiera sido "incapaz" de pedir a Bildu que sacara de sus listas a los condenados por su vinculación con ETA, que mantuviera un "mutismo vengonzante durante 72 horas", que luego acabara "criticando al PP".

Si lo de Bildu no es decente, tampoco es decente que pacte usted con ellos, y si lo indecente es legal, en sus manos está que no lo sea"

ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, PRESIDENTE DEL PP

Le afeó, en fin, que fuera "más condescendiente con Bildu" que con el PP, "más generoso con los verdugos que con las víctimas". "Pretendía que nos callásemos, que aceptásemos la humillación, pero España ha tenido más dignidad que usted", le espetó, insistiendo en que los siete expresos etarras que han adelantado su renuncia a recoger su acta de concejal lo hacen no porque se lo haya "exigido" el Gobierno. "Si del sanchismo hubiese dependido, en el País Vasco habría asesinos en las instituciones. Debería caérsele la cara de vergüenza. Se ha impuesto la democracia, la dignidad y la decencia a pesar de usted, de sus compañeros de partido y de los socios de gobierno".

Feijóo señaló que a pesar de que la renuncia permite a los españoles estar "un poquito más esperanzados", faltan "dos etapas más". Una, que Bildu "rectifique de forma completa" y que todos los condenados, los 37 restantes, también salgan de las candidaturas. Y otra, que "si lo de Bildu no es decente", le dijo, trayendo al pleno las palabras de Sánchez en Washington, "no es decente" que los socialistas "pacten con ellos". "Si lo indecente es legal, en sus manos está que no lo sea. Garantice que su pacto con Bildu se acabó. No se puede soplar y sorber. O rompe usted con Bildu o rompe con la decencia".


"En su desesperación, ETA, aunque no exista, es lo único que tienen", ha recalcado Sánchez en la sesión de control al Ejecutivo del pleno del Senado y en el último cara a cara con Feijóo antes de las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo." />

"Los españoles merecen que les diga la verdad. Rotundamente sí", replicó entonces Sánchez. Y a partir de ahí el presidente desgranó las "diez verdades" sobre el terrorismo y el PP, en una intervención que llevaba muy preparada —igual que Feijóo—. Primero, que la democracia española "derrotó a ETA hace 12 años, y ETA dejó de existir salvo para el PP y para Vox". Dos, que fue un Gobierno socialista con José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa, Alfredo Pérez Rubalcaba en Interior y Patxi López como lehendakari "cuando se derrotó a ETA", y eso "es algo que no pueden soportar ni digerir". Tres, que el Ejecutivo del PP "negoció con ETA" y Aznar incluso "se rebajó a la infamia de llamar a ETA Movimiento Vasco de Liberación Nacional". Entonces, Sánchez recordó que con el concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco recién asesinado, el Gobierno acercó "a 120 presos a las cárceles vascas y excarceló a otros 311. Aznar lo justificó, señaló el líder socialista, asegurando que "tomar posesión de un escaño siempre es mejor que empuñar las armas".

"Traicionar a los muertos"

Como "cuarta verdad", Sánchez recriminó al PP que hubiera hecho "lo imposible" para "impedir el éxito del empeño" del Gobierno de Zapatero de "acabar con ETA". Recordó a Feijóo que Mariano Rajoy acusó al entonces presidente de "traicionar a los muertos" y a Rubalcaba le endosó ser un "colaborador de ETA" con sus insinuaciones sobre el caso Faisán.

El 11-M, Aznar "mintió, mantuvo con descaro esa mentira y difamó a las víctimas de esa tragedia por un interés electoralista"

PEDRO SÁNCHEZ, PRESIDENTE DEL GOBIERNO

El presidente siguió de corrido. Se agarró a las palabras del hoy portavoz de campaña del PP, Borja Sémper, en la revista Jotdown en 2013, cuando aseguró que el futuro "se tiene que construir también con Bildu", y a las de Javier Maroto, alcalde de Vitoria en 2011 y hoy portavoz del PP en el Senado, que dijo que no le "tiemblan las piernas por llegar a acuerdos con Bildu". En la "sexta verdad", el presidente hiló también con una acusación de enorme calado: la "falta de escrúpulos" del PP en la utilización del terrorismo tiene un precedente inmediato, lo que ocurrió los días 11, 12 y 13 de marzo de 2004. Con aquel atentado de Al Qaeda, "el PP, con su Gobierno al frente, mintió, mantuvo con descaro esa mentira y difamó a las víctimas de esa tragedia por un interés pura y simplemente electoralista". "Nadie podría superar aquella infamia, pero usted con sus palabras hoy parece decidido a igualarlo", espetó, con máxima dureza.

En su réplica, Feijóo volvió a la carga, y acusó a Sánchez de haber sido "sumiso ante sus socios". "Le ha faltado darle las gracias a los asesinos por su generosísima propuesta. Qué pena, señor Sánchez, 144 años de historia del PSOE para acabar a disposición de Bildu". El líder del PP insistió entonces en los "pactos" de los socialistas con la formación de Otegi. Para ella, Sánchez es la "gran esperanza electoral" para "violadores y pederastas, sediciosos, corruptos, okupas y ahora también para los que iban con pasamontañas y pistolas". "Con razón Otegi dijo que su Gobierno era una oportunidad para Euskal Herria. Es una oportunidad para Herri Batasuna, Sortu y Bildu. Yo no lo seré jamás", remachó Feijóo. El PP no se conforma con la renuncia de los siete exetarras, insiste en que quedan 37 condenados. "¿Le parece bien que se vayan los que apretaban el gatillo y se queden los que le daban las pistolas?", preguntó a Sánchez.

Para Feijóo, Sánchez es "esperanza electoral" de "violadores y pederastas, sediciosos, corruptos, okupas y ahora también para los que iban con pasamontañas y pistolas"

Al presidente le quedaban aún por cantar cuatro "verdades", y las dejó para su segunda intervención. La séptima, que aunque Feijóo prometió una política "exenta de insultos y abierta a acuerdos", lo que ha habido es lo contrario: "Pactos ninguno, insultos para aburrir", y "puertas de par en par a acuerdos con la ultraderecha". Ocho, el PP ha predicado un "apocalipsis que no llega", cuando las cifras económicas son positivas y hay "paz social, que no se dio nunca" cuando eran los conservadores los que estaban en el poder. Nueve, "¿cuál es su propuesta sobre vivienda, sobre emergencia climática, sobre educación? ETA, o sea, nada". Y décima "verdad", "cuando en España ETA es nada, para ustedes ETA es todo". "Porque, en su desesperación, ETA, aunque no exista, es lo único que tienen", remató.

La tensión podía masticarse en el Senado. El cruce dialéctico había sido durísimo. Como nunca entre los dos líderes. Sin respuestas pero con un alud de reproches mutuos. La campaña no ha hecho más que empezar, pero esta despedida entre ambos en la Cámara alta hasta las urnas preconizaba que el viaje hacia el 28-M será bronco y durísimo. Sin medida.