España

Tampoco podrá impulsar mociones de censura

Vox tras el 23-J: pierde 19 escaños, dos millones en financiación y la autonomía para recurrir leyes al TC

Los resultados dejan fuera, además, a figuras importantes como la hasta ahora portavoz adjunta en las Cortes Inés Cañizares o los diputados Víctor González, Juan Luis Steegman y Carla Toscano, la ariete contra Igualdad y la gestión de Irene Montero

El presidente de Vox, Santiago Abascal EFE/Mariscal

Era uno de los riesgos de estas generales para Vox como alertó en un artículo anterior El Independiente, y ha terminado materializándose este domingo tras el recuento del escrutinio. La caída de Vox de los 52 a los 33 diputados en las últimas generales, 19 menos en en los anteriores comicios, deja a los de Santiago Abascal sin opciones de seguir explotando dos de sus máximas bazas de confrontación política hasta la fecha: la presentación de recursos ante el Tribunal Constitucional y la promoción de mociones de censura.

Respecto al primer aspecto, hasta la fecha y desde el inicio del anterior mandato, Vox ha presentado medio centenar de recursos ante el Tribunal Constitucional. 47 exactamente. Para poder ejercer este derecho como formación política, según indica el artículo 32 de la Ley Orgánica del TC, es necesario contar con grupo parlamentario propio que como mínimo tenga 50 miembros. Esto también permite interponer recursos a los parlamentos regionales, al Defensor del Pueblo o contra el presidente del Gobierno. En cuanto a las mociones de censura, el reglamento del Congreso de los Diputados es claro: se requieren al menos 35 parlamentarios según el artículo 113.2, que concreta la cifra en "una décima parte de los diputados". Son 350.

Estos dos mecanismos han despuntado en la forma de hacer política desde Bambú. Destaca en primera instancia los recursos al TC por los dos estados de alarma del Gobierno. Ambos con sentencias favorables del órgano judicial y declaradas como inconstitucionales: el confinamiento, la prórroga de seis meses y la delegación de competencias a las CC.AA. "Solo Vox recurrió ante el TC para defender los derechos y las libertades de los españoles", proclamó Abascal al conocer el posicionamiento del Alto Tribunal en julio de 2021.

Desde entonces se han sucedido en cascada. Del contrario a la ley de Memoria Democrática al de la legislación de la eutanasia. En el último año político, partiendo desde agosto de 2022 han destacado el recurso contra el decreto de sostenibilidad energética del Gobierno, contra la ley del 'sí es sí', la reforma del aborto y la Ley Trans. Todos ellos aún sin un pronunciamiento por parte de la institución. En base al registro de recursos y las sentencias del TC [seis se han estimado total o parcialmente, cuatro se han desestimado, cinco han sido inadmitidos, y 18 están pendientes de valoración], se puede establecer que Vox tiene un balance de éxito de cuatro de cada diez ocasiones.

Independientemente de esa cuota baja de éxito, Vox ha mantenido su acción ante la justicia [también ante el Supremo] como método de desgaste gubernamental, pero más como escaparate de acción frente a Moncloa de cara al público conservador y en la pugna particular con el PP para ubicarse como representante real de la oposición.

Vox ha recurrido 47 veces al TC. Tiene un éxito de cuatro de cada diez recursos presentados"

Las mociones de censura, por su parte, han sido otra de las señas de identidad de Vox en su pugna contra la coalición del PSOE y Unidas Podemos. Precisamente este mecanismo parlamentario ha copado la mayor parte de la actividad del partido en lo que va de año. Sobre todo por contar, por primera vez en democracia, con un candidato alternativo e independiente al grupo proponente: el economista Ramón Tamames. Con anterioridad, y como complemento a esos dos recursos al TC tras el momento más duro de la pandemia, en 2021, Abascal encabezó la primera moción impulsada por el grupo. Entonces, Pablo Casado protagonizó un duro discurso contra Vox en la que denegó coger el guante de los ultraconservadores. Rompió con Abascal para erigirse como única alternativa a la derecha del tablero.

En esta última ocasión el PP tampoco recogió la invitación de Vox para impulsar conjuntamente una moción, por lo que, azuzado por la derogación de la sedición y la rebaja del delito de malversación de Sánchez, la inacción de Feijóo hasta entrar en el Gobierno y su propuesta de las urnas como única moción [esto no se ha producido], Abascal focalizó en el primer trimestre gran parte de su trabajo para construir una moción que sirviese de trampolín electoral en plena bajada de encuestas. Llegó a abril fuerte, aunque los altibajos se volvieron a producir después. Pese a ello ha logrado entrar en gobiernos regionales nuevos como el de Extremadura o la Comunidad Valenciana.

Lejos de esgrimir autocrítica, desde Vox se culpa al PP, no ya por el descenso del partido y la pérdida de estas opciones de confrontación que sitúan a Vox en un estado de inacción política, sino por haber dado por hecho la victoria e incentivar la desmovilización de la derecha. También por hacer una llamada al voto útil. De hecho, tras una rueda de prensa escueta de Abascal este domingo casi de madrugada, el secretario general Ignacio Garriga ha trasladado con cifras [ver aquí el detalle] que de haberse fomentado el voto a Vox en provincias clave la suma de la derecha daría 176 diputados. "Las llamadas al voto útil eran dardos envenenados para PP y Vox (...) y han sido positivos para Sánchez", dicen desde Bambú.

Cañizares, Steegman o Toscano quedan fuera del Congreso

Además de perder 'privilegios' parlamentarios y judiciales como los mencionados, Vox también pierde importantes voces en la cámara baja como la hasta ahora portavoz adjunta y suplente de Macarena Olona Inés Cañizares ['dos' por Toledo]; la polémica diputada Carla Toscano ['siete' por Madrid], quien ha sido ariete del partido frente a Irene Montero y su gestión al frente del Ministerio de Igualdad; el médico Juan Luis Steegman ['seis' por Madrid], quien ha sido muy criticado por el electorado más radical de la formación al ser pro-vacunas; el exvicepresidente económico de Vox Víctor González ['uno' por Salamanca], que deja aún más huérfana el ala liberal del grupo; y Georgina Trías ['uno' por Ávila], con un discurso muy duro contra Igualdad como Toscano.

Inés Cañizares junto a Santiago Abascal en la campaña de municipales y autonómicas del 28-M, en Toledo. EP

Abascal pierde a Cañizares y Carla Toscano, arietes parlamentarias contra Yolanda Díaz e Irene Montero en el Congreso"

Asimismo, se añaden Luis Gestoso ['tres' en Murcia], que fue candidato a la alcaldía en la capital y ha sido el encargado de realizar una pequeña OPA de cargos a los de López Miras allí con fichajes de hasta 200 afiliados y simpatizantes; o Francisco José Contreras ['dos' por Sevilla], patrono de Disenso. Por último, queda igualmente fuera Magdalena Nevado, cabeza de lista por Cáceres y uno de los perfiles que más ha agitado la faceta antiglobalista vinculada al campo.

Por el contrario, entran perfiles nuevos como la exsenadora Pepa Millán, quinta por Madrid; y los candidatos de Baleares y la Comunidad Valenciana en el 28-M José Campos y Carlos Flores Juberías. También el antiguo senador por designación andaluza y ex asesor de campaña de Olona Jacobo González-Robatto. Curiosa incorporación la de la exdiputada de Ciudadanos Carina Mejías.

Carlos Flores Juberías e Ignacio Gil Lázaro, los dos cabezas de lista por Valencia. EP EP

Menor asignación económica para el grupo

La bajada de la representación, como ocurrió anteriormente a Ciudadanos y a Unidas Podemos, conllevará también una menor asignación económica para el grupo en las Cortes. Entre pagos del Ministerio del Interior -por costes electorales y de campaña- y de las cámaras baja y alta, así como de los parlamentos autonómicos por representación, Vox obtuvo tras el 28-A de 2019 2,6 millones por sus 24 diputados y 2,6 millones por votos al Congreso. 5,2 millones. En el 10-N esa cifra subió a diez millones de euros. Ahora, con una posición similar a la de Unidas Podemos hasta el cierre de la anterior legislatura, los de Abascal apuntan a desde un mínimo de seis millones a un máximo de ocho millones de euros. Perderían, a falta de detalle de esas cifras entre dos y cuatro millones.

Las cifras de subvenciones del Estado son 21.167,64 euros por cada escaño en el Congreso y 0,81 euros por voto en las Cortes. Por lo que con 33 diputados y algo más de tres millones de votos, Vox, sin las subvenciones de campaña, parte de momento con una proyección de casi un millón de euros.

A Vox se le ha reprochado que haga uso de esas ayudas públicas cuando incluye en su programa la retirada de este tipo de subvenciones para los partidos. "No habrá igualdad real entre españoles mientras una casta privilegiada viva del esfuerzo del español de a pie", indica el documento. Sin embargo, como ocurre con su propuesta de modelo territorial y la cogobernanza de unas autonomías que busca suprimir Vox, mientras no haya posibilidad de cambio jugarán, dicen, con las reglas del actual juego.

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